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El yoga

El Sutra 18 dice que cuando el Yogi percibe directamente (saksatkaranat) la compleja masa de impregnaciones pasadas (samskaras) en su sustancia mental, ve claramente las secuencias (krama) que las hacen nacer. Y siguiendo estas secuencias hasta sus orígenes, llega a las encarnaciones anteriores a través de las que su sustancia mental debió haber pasado para llevar el recuerdo de las experiencias. Los recuerdos de estas encarnaciones pasadas son ahora meras impregnaciones estáticas. La mirada penetrante e inquisitiva del Yogi, cargada con la energía de la “visión pura”, por decirlo así, activa estas impregnaciones (samskaras) para que empiecen a desarrollar las secuencias que las hicieron nacer en la forma de una constancia grabada de experiencias pasadas.

El yoga

La naturaleza de la mente se expone más tarde en la Parte IV. Allí se nos dice que la mente (citta) como una entidad existencial (dharml) es común a todos los seres o especies. En el caso de la especie humana, el emerger de asmita (“el yo soy”) aporta diferencias a cada ser humano individual debido a los diferentes modos en que la propensión electiva que nace de asmita funciona en los individuos. El Sutra 23 de la Parte IV dice que cuando la mente (citta) es atraída apasionadamente hacia “quien ve” y “lo visto”, a un mismo tiempo, se vuelve capaz de reflejar el mundo objetivo entero.

Yoga Darsana

Puede notarse aquí que, de acuerdo con el Yoga Darsana, la visión del mundo por parte del hombre es un producto de la mente y del complejo de sentidos corporales en agitación o vyut-thana, del que nace vritti-sarupya. Cuando termina vritti-sarupya y ocupa la escena vrittl-nlrodha, el hombre opta por astanga-yoga. Entonces, cesa de ser un ser humano de factura natural y se convierte en un ser humano auténtico, o un Yogi. Y es este Yogi quien testimonia las tres transformaciones de la mente, mencionadas en los Sutras 9, 11 12. También ve que cada una de estas tres transformaciones ocasiona las tres transformaciones correspondientes en su complejo de sentidos corporales mencionadas en el Sutra 13. Son estas transformaciones las que alteran radicalmente la vieja visión del mundo que era dominada por la temporalidad, y hacen nacer una visión no-temporal del mundo, iluminada por la sabiduría radiante (Sutra 5). Tras experimentar la mente y el complejo de los sentidos corporales una transformación radical, nace una visión nueva e intemporal del mundo, porque la visión de éste por parte del hombre depende de los estados de su organismo psicosomático.

El yoga

El Yoga descarta todos esos enfoques fragmentarios de la situación existencial. Todos pertenecen al dominio de la visión del mundo nacida de avidya-khyati. Por tanto, el Yoga, primordialmente, ataca a avidya-khyati y lo niega mediante viveka-khyati. Este enfoque básico e integral es el que conduce al emerger del óctuple camino yóguico de vivir. Es con los ojos de este enfoque integral que miramos nuestro cuerpo y descubrimos que, cuando el cuerpo está en la postura correcta, esto ocasiona una relación existencial con el mundo en el que hallamos nuestro ser. Es ahora, con la clara comprensión de yama y niyama que miramos nuestro cuerpo y sus movimientos, burdos y sutiles. Esta mirada misma nos permite descubrir, después de alguna prueba y error, una postura que tiene significado inmenso. Vemos la necesidad de relajación total de todo esfuerzo (Sutra 47), y de dejar que el cuerpo halle su ángulo natural de reposo.  Vemos que todo esfuerzo es egocéntrico y, por tanto, capaz de daño infinito. Cuando descartamos el esfuerzo y nos relajamos, descubrimos una postura en la que podemos estar con firme comodidad sin que nos moleste el tiempo ni la impaciencia.  En esta postura yóguica (asana) nos hallamos en un estado de la mente en armonía con el estado de reposo que es interminable (Sutra 47). Es como si fuera un “ángulo de reposo” cósmico en el que la inercia (sthiti) y el componente integral de las tres energías de la naturaleza, se tornaran conscientes de sí. La inercia, por decirlo así, es iluminada por la “visión pura”. La inercia cósmica y nuestra inercia corporal coexisten en el mismo largo de onda. El cuerpo está en armonía con el mundo que le rodea en el nivel de la inercia, una armonía que está cargada con la energía de la “visión pura”.

Musica yoga

LA FLOR DE OCHO PETALOS DEL YOGA (1)

Sutras 26 a 29
26. Viveka-khyátiraviplavá hánopáyah
La visión nacida de la inteligencia discernitiva, que está libre de andar a la deriva en diferentes direcciones, es el modo de negar [la confusión causada por avidya].
27. Tasya saptadhá prántabhúmih prajñá
La sabiduría nacida de la inteligencia discernitiva, que es el modo de negar, se extiende hasta las siete regiones [del óctuple modo yóguico de vivir].
28. Yogángánushthánádasuddhi-kshaye jñanadíptirá viveka-khyátlh
Cuando las impurezas se eliminan por la adopción del óctuple camino del Yoga, la visión de la inteligencia discernitiva adquiere brillo extraordinario.
29. Yama-niyamá-sana-pránáyáma-pratyáhára-dháraná-dhyána-samádhayo-shtávangáni
Yama, nlyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhya-na y Samadhi son los ocho aspectos del Yoga [el modo yóguico de vivir].

El yoga

El Kriya Yoga no es cuestión de hacer sino de estar consciente de todo lo que podamos estar haciendo. Esta consciencia yóguica purifica todas las actividades egocéntricas, de las que de esta manera se elimina totalmente el contacto venenoso del egotismo o del mezquino egoísmo. Es de esta manera que el modo egocéntrico de vida, empujado por el pasado, nacido de una consciencia condicionada, es transformado radicalmente por el Kriya Yoga en un modo yóguico de vivir en el presente.
El Sutra 2 nos cuenta lo que ocurre como resultado del Kriya Yoga. Ocurren dos cosas: por un lado, a través de la meditación (bhavana) nos acercamos cada vez más al Samadhi; y, por el otro, nuestro enredo en las tensiones (klesas) se reducen en tal medida que los klesas no actúan más como impedimentos.

El yoga

Pero con el nacimiento de la nueva inteligencia cargada de Realidad (Rtam), hay ahora un mundo completamente diferente, que no tiene dimensiones. Es como si el cohete de la nueva inteligencia estallara y nos lanzara dentro del mundo sin dimensión de la Realidad.
En este mundo de la realidad, la vieja inteligencia asociada con las palabras, las verbalizaciones y las inferencias no tienen cabida alguna porque se la ve cabalmente irrelevante para la realidad, la única por la que se interesa la inteligencia recién nacida (Sutra 49). La acción de esta nueva inteligencia incendia cuanto residuo se demore en la mente, perteneciente a impregnaciones provenientes del pasado sin principio. La mente así totalmente limpia del pasado, y sin que quede nada ahora con respecto de lo cual sea menester tomar decisión alguna, negativa o positiva, florece espontáneamente en un Samadhi sin semilla.

Tantra yoga

Hay otra cuestión más importante que ha de notarse respecto a Samapatti, el estado reflexivo. La mente en este estado no sólo refleja todo lo que sigue como resultado de la interacción constante entre el hombre y el mundo, sino que también permanece totalmente inmaculada por lo que refleja. Semeja un cristal puro que refleja los colores de un objeto que se le pone cerca, pero que ni recibe ni retiene mancha alguna en su cuerpo como puede verse cuando se aleja el objeto de él. Y hasta cuando refleja los colores de un objeto adyacente, no absorbe mancha y permanece totalmente libre de los colores que refleja. La mente de Samapatti se comporta exactamente así. Refleja todo, dentro y fuera, pero permanece totalmente incontaminada por tales reflejos. Este es un agudo contraste con el estado vritti-sarupya. En este último estado de la mente, por una fracción de segundo, refleja los colores, pero inmediatamente se identifica con las elecciones efectuadas respecto a ellos. Por tanto, no refleja nada porque la suciedad de las identificaciones destruye su reflexividad y la torna insensible a lo “que es”. Lo exactamente contrario a esto es lo que ocurre con el estado Samapatti. Samapatti es, pues, un estado de transformación total del estado vritti-sarupya. Debido a esta transformación, cuanto entre ahora en la mente clara como un cristal experimenta también una transformación por el poder mismo de la percepción pura.

El yoga

Por tanto, el Yoga sostiene que, puesto que el apasionado interés dado por la naturaleza en vastu es obligación para la sobrevivencia misma del hombre, es esto lo que deberá formar el tema sustancial básico del interrogante del hombre, con el fin de descubrir la naturaleza y el significado de la relación del hombre con el mundo. Es de este interés apasionado por vastu del que depende el acto del hombre de experimentarlo y conocerlo todo. En ausencia de tal interés apasionado ordenado existencialmente, no habría experimentación ni conocimiento de nada. El mundo como vastu deberá permanecer cognoscible o incognoscible, dependiendo del apasionado interés del hombre, o de su falta de interés, por vastu.

El yoga

Una cuidadosa mirada sobre este pormenorizado registro de impedimentos con que nos encontramos en nuestro camino hacia el Yoga, mostrará que los nueve impedimentos mencionados en el Sutra 30 son, en realidad, nueve formas de vrittis que surgen uno tras otro cuando vemos la necesidad de optar por no efectuar elecciones. Optar por no efectuar elecciones es un vritti. Pero lo es de un género que atraviesa las raíces mismas de la elección ideacional. Es un ejercicio de la libertad en forma de acción negativa. O, es como nadar contra la corriente de vritti-sarupya (las identificaciones). Este movimiento contrario hacia la fuente misma de la tendencia electiva está obligado a perturbar todo el complejo de la psiquis condicionada. Es un choque entre dos géneros diferentes de energía —la energía del condicionamiento, que se mueve hacia abajo, como la atracción hacia abajo, de la gravedad, por un lado, y la energía que se mueve hacia arriba, que acompaña a la visión de la necesidad de no-elegir en bien de la libertad y la liberación respecto del enredo con vritti-sarupya o la corriente del condicionamiento, por el otro. El primer impedimento que encontramos en este extraño viaje del Yoga es un sentimiento de enfermedad (vyadhi). Esta no es una enfermedad con la que estemos familiarizados en nuestra vida condicionada día tras día. Es un género completamente diferente de enfermedad. En un sentido, es una rebelión contra la tendencia que forma hábitos, que, de hecho, es una dolencia o enfermedad psicosomática siempre persistente, pero que equivocadamente equiparamos a la salud y al bienestar. Cuando cualquier hábito toma posesión se amortigua la sensibilidad a “lo que es”. Y es esto lo que es rudamente sacudido por el primer paso hacia el Yoga y el resultado es este extraño género de enfermedad.