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El Sutra

El Sutra 25 dice que un hombre que entendió y asimiló cabalmente lo que se expuso en los Sutras anteriores se convierte en un hombre con una visión nueva. Esta visión es única (visesa) en el sentido de que nunca existió jamás nada parecido; pues es una visión que trasciende la temporalidad y vibra en una dimensión intemporal —dentro del ser mismo del hombre. Esta visión pone fin al sentido de la “yoidad” (atma-bhavabhavana) y todas las formas de autocomplacencia que son impulsadas por aquélla.

El Sutra 22

El Sutra 22 nos dice cómo un Yogi puede prever el tiempo de su muerte a través de algún accidente. Esto se vuelve posible para el Yogi solamente cuando dirige Sanyama hacia su karma o actividad. Karma, dice el Sutra, es de dos géneros: i) el que tiene principio y, por tanto, un final, y ii) el que no tiene principio y, por tanto, no tiene final. Sanyama es acción que no tiene causa, ni principio, ni final. Por tanto, Sanyama, dirigido hacia su karma, revela al Yogi la secuencia (krama) de los momentos, que da por resultado un efecto. Este efecto puede ser la muerte del cuerpo del Yogi a través de algún infortunio que le alcance. Aquí la lógica es la misma que la del Sutra 15.

El Sutra

Esta cuestión se trata específicamente en la Parte IV del texto. Los Sutras 16 y 17 de esta parte declaran que vastu, o la realidad, no es de naturaleza tal que toda mente individualizada pueda manejarlo a voluntad. Y la mente es todo lo que el hombre tiene que le capacite para descubrir la naturaleza existencial y la significación realista de su relación con el mundo externo, humano y no-humano. El mundo objetivo, en el que el hombre halla su ser, está allí en su propia majestad y soberanía. Existe y persiste —sin considerar la existencia del hombre u otra cosa sobre este planeta. La pregunta es: ¿qué es lo que pone a la mente del hombre en relación significativa con vastu o el mundo objetivo? La respuesta es: el apasionado interés del hombre por vastu o el mundo objetivo. El hombre deberá dirigirse a las fuentes naturales de las aguas cuando sienta sed. Deberá hallar alimento en el mundo natural cuando sienta hambre. Este es un imperativo existencial. No podrá haber escape de él, a menos que el hombre quiera suicidarse. Y, si opta por esta decisión fatal, que, por supuesto, está expedita para él debido a la libertad con la que nació, entonces termina todo el juego. En consecuencia, el interés apasionado por vastu o el mundo objetivo que se asocia integralmente con su sobrevivencia, proporciona el único vínculo (Yoga) significativo entre el hombre y el mundo. Y la exploración en la naturaleza y la significación de este vínculo natural es la única que puede revelar la razón de ser de la existencia del hombre en esta tierra y en este universo vasto e ilimitado. En ausencia de un interés intenso por este básico interrogante, todos los demás interrogantes que no se relacionen con él terminan necesariamente en uno u otro género de error.

El sutra

El Sutra 29 expresa que este auxilio para mantener consciencia constante de Dios, de por sí da la comprensión y niega todos los impedimentos de factura humana para citta-vritti-nirodha y el consiguiente estado de consciencia no-electiva, que es el Samadhi.
Los pocos Sutras que siguen dan una precisa exposición de estos impedimentos de factura humana, para que uno tome clara consciencia del perjuicio que causan en la cuestión de destruir o deformar la disciplina del Yoga.