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Dharmas

Es pertinente notar que las tres características (dharmas) de la mente como dharmi, mencionadas en el Sutra 14, son equivalentes a las tres características de lo “visto” (drsya) o el mundo objetivo, mencionadas en Parte 11-18. Estas son sthiti, kriya y prakasa. Sthiti o inercia es común a todos los objetos materiales. En el caso de la mente asume la forma de firmeza inmaterial, llamado aquí santa. De modo parecido, kriya asume la forma de suscitabilidad (udita) y prakasa asume la forma de innotabilidad o de lo amorfo (avya-padesya). Según el criterio del Yoga Darsana, citta (la mente) semeja un puente invisible que pone en contacto a “quien ve” con lo “visto”. En el extremo de “quien ve” está citta (el participio pasado pasivo de cit, “ver”) y en el extremo de lo “visto” está drsya, el objeto observable. La mente es, pues, un compuesto de dos energías cósmicas distintas: la energía de la “visión pura”, y la energía de lo “visto”. De allí que las tres características de lo “visto” asuman en el caso de la mente las tres formas diferentes antes mencionadas.

Dharma yoga

Estas tres características (dharmas) coexisten en la mente; pero parecen ser secuenciales y, por tanto, temporales. Comúnmente, suponemos que el tiempo o la temporalidad está compuesto por las interminables secuencias de pasado, presente y futuro. Recordamos algo acerca de nuestra niñez, que describimos como el pasado. Y pensamos que nuestro complejo de sentidos corporales (organismo psicosomático) envejecerá, perderá gradualmente su vitalidad y su fuerza, y a su tiempo terminará en nuestra muerte o no-ser. A esto lo llamamos el futuro, o, en las palabras de los Sutras, anagata (lo que ha de arribar, pero que está obligado a arribar y alcanzarnos). Esta consciencia temporal basada en el cuerpo es proyectada por el hombre hacia el mundo exterior, que se conoce comúnmente como el “pasado”.

Yoga kripalu

El Sutra 11 describe la segunda transformación. El Yogi vive ahora con la quieta corriente mental nacida de la primera transformación (nirodha-parinama). Cuando vive así y mira al mundo, advierte que tiene lugar otra transformación. La primera transformación había negado la tendencia de la mente a ansiar siempre éste o aquel objeto, debido a vritti-sarupya. Durante el funcionamiento de esta tendencia, el mundo objetivo se había dividido en fragmentos, cada uno distinto del otro. Con la finalización de esta tendencia, el mundo objetivo entero, inclusive de todos los objetos (sarvartha), converge en un solo punto que funciona como un foco a través del cual el mundo, con todos sus objetos diferentes, se ve en conjunto, una totalidad, de un vistazo. Fue éste el foco que nació como resultado de la primera transformación (Sutras 9-10). Y cuando el Yogi mira ahora al mundo, descubre que la mente oscila ahora entre un género de polarización: el polo de los objetos diferentes, por un lado, y el polo de la unidireccionalidad (ekagrata) inclusivo de la totalidad del mundo objetivo, por el otro. Y cuando ve esta oscilación, descubre que la totalidad del mundo objetivo (sarvarthata) finaliza y desaparece de su vista, y la unidireccionalidad omni inclusiva (ekagrata) llena todo su campo de visión. Se inclina hacia esta unidireccionalidad. Esto constituye la segunda transformación llamada Samadhi-parinama.

Instrucciones generales III

20.  Las posturas varían desde las más fáciles, para los principiantes, hasta las más difíciles. Es probable que pueda efectuar muchas de las posturas que se presentan como difíciles, pero abórdelas gradualmente, atento a las limitaciones de cada cuerpo. Escojan algunas posturas de cada grupo: posturas en pie, de flexión hacia delante, de flexión hacia atrás, invertidas, torsiones y posturas en posición sentada. De esa manera obtendrán mayor beneficio, al ejercitar todas las partes del cuerpo, con sus músculos y articulaciones. Para tener una guía, consulte la sección de sugerencias para sesiones de práctica.

21.   Si está realmente atento a la práctica, no existirá la posibilidad de una acción mecánica, como la de un robot. Una vez aprendidos los elementos básicos de una postura, ya pueden empezar la verdadera exploración, con la seguridad de no aburrirse nunca.
22.   Mantenga siempre las posturas tan correctamente como su capacidad se lo permita, usando como guía las fotografías y las instrucciones. Mantenerlas en forma incorrecta no servirá más que para reforzar malos hábitos y evitar que pueda uno superar sus debilidades. Es mejor mantener una postura durante menos tiempo en posición correcta que durante el tiempo que se sugiere, e incluso más, pero incorrectamente.
23.   Conforme vayan progresando en capacidad y comprensión, vuelvan a leer los principios del yoga, las instrucciones detalladas y estas instrucciones generales. Una vez que posean cierta experiencia, tendrán una perspectiva diferente y serán más capaces de percibir detalles. Y sobre todo, ¡pásenselo bien!

Fuerza y flexibilidad

El hatha yoga es el yoga del sol (ha) y de la luna (tha). El sol simboliza la fuerza, es lo que calienta y expande; la luna, la flexibilidad, lo que refresca y contrae. Armonizar y equilibrar estas energías es uno de los propósitos del hatha yoga. La fuerza sin flexibilidad es causa de rigidez, y la flexibilidad sin fuerza produce fragilidad. En cada postura se combinan ambas energías, la del sol y la de la luna. No las practique con rigidez (con demasiado ha) ni con flojedad (con demasiada tha). Estírese para alcanzar cada posición, y manténgala dinámicamente.