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Más pasos para realizar el saludo del gato

Regresar lentamente hacia atrás hasta tocar los talones con los glúteos. Repetir varias veces.
Trabaja vigorosamente la musculatura de los brazos, la espalda, los pectorales, los abdominales y las piernas brindando un excelente tono a toda la musculación, sin agrandarla. Arma el cuerpo con una coraza muscular protectora, antidepresiva. Estéticamente, favorece enormemente a la mujer, al vigorizar los pectorales.

Gato en descanso.

Gato en cuatro patas, cabeza en alto, cintura hacia el piso.

Inhalando, elevar la pierna derecha.

Exhalando, bajar pierna y cabeza tratando de tocar frente con rodilla. Repetir varias veces y luego efectuar todo el ciclo con la pierna izquierda.

Gato en descanso.

Gato en cuatro patas.

Inhalando elevar la pierna derecha y el brazo izq uierdo. Si el equilibrio no es aún muy firme se puede correr el pie izquierdo unos centímetros hacia la derecha. Esto dará una semi triangulación a los apoyos, mano, rodilla, pie, aportando más firmeza.

Exhalando bajar pierna y brazo haciendo tocar codoconrodilla. Repetirdos o tres veces suavemente y sin perder el ritmo respiratorio, luego efectuar todo el ciclo con los miembros opuestos.

Como seguramente el ritmo cardíaco ha de estar bastante acelerado, tomar la postura de gato en descanso efectuando siempre respiraciones profundas hasta normalizarse.

Partiendo con gato en cuatro patas.

Elevamos lapierna derecha al tiempo que efectuamos la inhalación.

 

 

Genealogía del Yoga

Genealogía del Yoga
Para entender cómo combatir el estrés a través del Yoga, es necesario conocer mucho más que las posturas. El Yoga es, ante todo, un arte, ciencia, y filosofía de vida que integra mente, cuerpo y espíritu del ser humano, desarrollando su educación espiritual. Es por eso que resulta ideal para terminar con el estrés.
Históricamente, el Yoga está compuesto por un conjunto de técnicas psicofísicas-espirituales que integran los tres planos existenciales del ser humano: Cuerpo, Mente y Espíritu. Luego, por intermedio del samadhi, integra al ser humano con las fuerzas del universo y su propia concepción del todo o ser superior. Dios, Brahmán, Dharma, Tao, lo Absoluto, el Holos.
El Yoga es Educación Espiritual y su meta es el Samadhi, un estado de “felicidad, armonía y plenitud” en el cual uno trasciende la dualidad y pasa a formar vivencialmente parte del todo, produciéndose en un mismo instante un éntasis, éxtasis y estasis.
El Yoga fue creado unos 5.000 años antes de Cristo, pero el primer tratado de yoga fue escrito 200 años antes de Cristo por Yogacharya Patanjali en el norte de la India.
Desde la fecha hasta el presente, todo método de yoga obligatoriamente es un conjunto de técnicas que conducen al Samadhi. Sin Samadhi y sin meditación no hay yoga, pues el yoga es una experiencia y educación espiritual que se realiza por medio del Samadhi.
El Yoga afirma que nosotros somos un Espíritu que tiene una mente y un cuerpo.
Lo primero que aprendemos los Maestros de Yoga hace 2000 años es el “Viyoga”, una técnica enseñada por Yogacharya Patanjali, la cual consiste en separar el Espíritu de la Mente y Cuerpo, ver su verdadera naturaleza.
Esta técnica nos permite comprender mejor nuestros sentimientos y nuestros estados afectivos, para luego poder integrarnos mental y corporalmente.
Espiritualmente uno es lo que siente, mentalmente uno es lo que piensa y físicamente uno es lo que hace. Pero en ocasiones uno “piensa y hace” lo que no siente y esto produce una constante insatisfacción o dukha, que nos lleva a la tristeza, ansiedad o angustia.

El hombre y el yoga

El hombre se considera como el “yo” que no es y nunca podrá ser, “no-yo” o el “otro”. Empero, este hombre, con su sentido innato del “yo soy” (asmita), que de hecho es la unicidad, deberá vivir junto con todo lo que constituye lo otro, la alteridad. Esta es también una condición de la existencia del hombre. Deberá respirar, comer y beber para su sobrevivencia. Deberá ver, oír, tocar, gustar y oler lo que no es y nunca podrá ser el “yo”. Deberá tender a experimentar goce o dolor con respecto a todo lo que los sentidos ofrecen para su beneficio. Y deberá experimentar en todo momento la presencia de la misteriosa inmensidad del mundo que le rodea, tan cabalmente ajeno y, empero, tan vital para su existencia. Esta necesidad existencial de experimentar lo otro, o la alteridad, forma la esencia misma de la conjuntividad, o de la afinidad.  “Ser es estar relacionado.”

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Ahora es la radiación de esta Realidad omnipenetrante, que trabaja a través de sus ojos, y que penetra lo que él mira, lo que retiene la atención del Yogi. Esto es Sanyama. Esta Realidad Radiante, que actúa no sólo a través de los ojos sino también a través de todo el ser del Yogi, es la que revela la verdad básica que subyace en todas las cosas, a saber, que en este mundo, excepto la energía de la “visión pura”, todo es un producto de cierta secuencia de momentos y acontecimientos que desaparecieron en la oscuridad del pasado. Los ojos del Yogi, cargados con la energía de Sanyama, que es lo único que permanece siempre inafectado
por la temporalidad, activa la secuencia de momentos y acontecimientos que yacen debajo y dentro de todo objeto visible. De esta manera, las secuencias pasadas (atita) y las futuras (anagata) se le revelan (Sutras 15 y 16).
Esto es lo que ocurre con respecto a todo lo mencionado en estos Sutras. Por tranto, todos estos acontecimientos extraordinarios y aparentemente sobrenaturales son meras ocurrencias que son naturales para la visión trascendental del Yogi.

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Los Sutras 23 a 25 explican que los atrapados en avidya-khyati permanecen en un mundo de ficción, ya sean muy eruditos, como se menciona en el Sutra 9 que se ocupa de abhinivesa, o muy ignorantes. Permanecen atrapados en un mundo de ilusión porque no logran ver que sanyoga (el contacto entre “quien ve” y lo “visto”) tiende existencialmente a ayudarles a descubrir su identidad existencial (Sutra 23). Tampoco logran ver el hecho de que avidya es la causa eficiente de sanyoga (Sutra 24). Pero quien ve el significado existencial de sanyoga y avidya, opta de inmediato por el Kriya Yoga, niega a avidya y halla que sanyoga no está más allí. La visión del mundo nacida de avidya y sanyoga desaparece en la
nada. De allí en adelante, “quien ve” se establece en su identidad existencial y vive en libertad total (kalvalya), como lo expresa el Sutra 25.
Los Sutras que siguen describen las características del modo yóguico de vivir que nace de la libertad, habita en la libertad y lorece en una creación siempre nueva (IV-34).

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Cuando el hombre tomó consciencia de esta energía que es “visión pura”, como la única cosa que distingue su humanidad de la totalidad del mundo animado e inanimado, se halla en un estado extraordinario. Los fenómenos que son capaces de hacer que el hombre sea consciente de esta energía extraordinaria llamada “quien ve” o “visión pura” son el dolor, la angustia y la desesperación existencial. Esto es lo que se expresa en el Su-tra 15. El choque de experimentar la realidad pone al hombre en esta posición crítica. En este estado, el pasado íntegro se vuelve sin sentido, y el futuro una oscuridad total e impenetrable. Esta es una situación revolucionaria porque trasciende el tiempo y la temporalidad. Las secuencias inevitables del pasado-presente-futuro, en las que la mente está atrapada, se vuelven sin sentido, si no cabalmente absurdas. El dolor, la angustia, la desesperación —un estado de agonía existencial—, se convierten en el único vínculo entre el hombre y el resto del mundo. Si el hombre no busca escapes ideacionales y falsos de esta situación existencial, entonces permanece frente a frente con ella, y la acepta como la realidad de su vida y su ser, sin tensión interior alguna. Y puesto que rechaza correr en pos de cualquier escape, y permanece firme enfrentando la situación existencial, el tiempo llega a detenerse. Es como detener el mundo que fue puesto en movimiento por vrittisarupya, avidya y asmita, con los que nos movimos, de buen grado o por fuerza, a través de la identificación con los vrittis.

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Es pertinente advertir aquí que cada uno de estos cinco vrittis es distinto de los otros cuatro. Pramána no es viparyaya y el resto. Y viparyaya no es pramána y el resto.  Pero smriti (la memoria) es omniinclusivo. Incluye recuerdos anteriores de todos estos cinco vrittis. Uno puede olvidar una cosa y recordarla nuevamente. Por tanto, la memoria se convierte en la matriz de la temporalidad. Es en esta matriz que el hombre (la percepción encarnada) se enreda y pierde respecto de su identidad existencial. Y así perdido, responde a las exigencias de las circunstancias y situaciones siempre nuevas desde la matriz de impregnaciones de memoria (samskar) en las que se lo tiene prisionero. El desenredarse de esta matriz de la temporalidad, dominada por el pasado y por el futuro impulsado por el pasado, es la libertad (apavarga o kaivalya). Y la libertad es la esencia y el punto final del Yoga. El modo en que este desenredarse puede producirse se denomina citta-vritti-nirodha. Este vritti-nirodha es la condición básica para la libertad y la percepción de las cosas como son —o sea, la percepción de la verdad o la realidad. Los siguientes Sutras nos dan una exposición precisa de vritti-nirodha.

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La naturaleza del pasado que se vuelve sin sentido en este estado es descripto por el Sutra 4. Vrttisarupya (la identificación con el movimiento ideacional electivo de la mente) representa la totalidad del pasado. Si uno retiene todavía alguna sobra del pasado que proyecta esperanza en el futuro, nunca podrá establecer un contacto significativo con el Yoga.
En el Sutra 2, al Yoga se lo iguala con tres palabras: citta, vrtti y nlrodha. Ninguna de estas palabras es definida o explicada en los Sutras. En tal caso, han de averiguarse los significados correctos de estas palabras que son coherentes con el tema central del Yoga.
La palabra citta deriva de la raíz cit que significa “ver, observar, percibir”. Citta es el participio pasado pasivo del verbo cit. En consecuencia, significa “lo visto, lo observado, lo percibido”, o sea, lo que se experimentó en el pasado.
La palabra vrtti deriva de la raíz vrt que significa “elegir, gustar”. Vrtti significa, pues, la forma que asume la elección de uno.
La palabra nirodha está compuesta de rodha con el prefijo ni. La palabra rodha deriva de la raíz rudh que significa “obstruir, detener, parar”. Y el prefijo ni significa “detener”. En consecuencia, Nirodha significa la detención del movimiento electivo de la mente (cittavrtti) y su eventual detención por sí.

EL ESTIRAMIENTO DE LA ESPALDA CON APOYO EN LAS CADERAS I

Sitúense en pie, espalda contra espalda, con los codos firmemente enganchados. Haga que su compañero se incline lentamente hacia delante, atento a percibir el movimiento de su columna, mientras usted se relaja sobre la espalda de su compañero. Cuando su pareja le vuelva a bajar, inicie usted una inclinación hacia delante al tiempo que levanta a su pareja facilitándole la flexión hacia atrás. El punto de más apoyo de la postura puede cambiarse deslizando la cadera más hacia arriba o hacia abajo por la columna.
beneficios.– Esta postura ejerce una tracción natural sobre la columna. Mientras exhala y se relaja para aceptar el estiramiento, se liberan tensiones y presiones. El Estiramiento de la Espalda con Apoyo en las Caderas I flexibiliza la espalda.

Amar y abandonar el cuerpo

Nuestros cuerpos son el requisito más básico para actuar en este mundo. El yoga insiste en la necesidad de cuidar y mantener el cuerpo. ¿Qué haría usted si alguien le regalase un coche y le dijera que es el único que tendrá en toda su vida? ¿Cómo lo mantendría? ¿Le pondría acaso combustible y aceite de mala calidad, o lo trataría con un cuidado enorme, sabiendo que debe durarle toda la vida? No tenemos más que un cuerpo para toda la vida, y si abusamos de él y lo destruimos se nos convertirá en una carga. Claro que, finalmente, el cuerpo se desgastará por más que lo cuidemos, y por eso el hatha yoga nos enseña que el apego al cuerpo y la vanidad ocasionan dolor y sufrimiento. El yoga nos enfrenta a esta paradoja: ame a su cuerpo y cuídelo, pero no se apegue a él tanto como para olvidar que es efímero.