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Comienzo de la práctica del Yoga en los niños

En la India, los niños eran introducidos a la práctica del Yoga a los ocho años. Se los iniciaba en la práctica del Surya Namaskar (saludo al Sol) y NadhiSadhana Pranayama (respiración alternada). Esta edad era considerada un punto crucial en el desarrollo fisiológico y psicológico de cada ser humano.
En cuanto a la introducción de pranayama en la rutina diaria, se considera que los ocho años es la edad ideal, pues el número de alveolos pulmonares aumenta hasta esta edad; luego crece solamente en tamaño.
Es también a los ocho años cuando comienza a madurar la conciencia y cu ando el niño está realmente preparado para entender conceptos e ideas, aprender y comenzar a concentrarse.
Yoga los ayuda a profundizar sus talentos.

La yoga

El Sutra 41 expresa que, como resultado del poder del movimiento vasikara, la mente se vuelve pura y clara como un cristal. Y, tal como un cristal puro refleja los colores de los objetos que se le ponen cerca, así también la mente, ahora se vuelve pura y clara, y refleja los colores de la interacción sutil entre el hombre y el mundo objetivo. Esta interacción sigue constantemente a través de los sentidos, aunque el hombre atrapado en vrittí-sarupya permanece insensible a ella. La pureza y la claridad, que vasikara valragya produce, torna a la mente extraordinariamente sensible a todo lo que tiene lugar dentro y fuera, en todo momento. Por tanto, tai mente refleja al “receptor”, a lo “recibido” y a los “instrumentos de recepción”, los sentidos —cuya operación combinada mantiene al hombre en interacción constante con el mundo en el que halla su ser.

Clases Yoga

Puesto que estos Sutras igualan a “Dios” con “Gurú”, y puesto que este “Gurú” no tiene forma material o mental, y asimismo, puesto que el hombre necesita aferrarse a este algo amorfo en su consciencia de poder “ver” a Dios o percibir la realidad, el Sutra 27 expresa que “Pranava” u “OM” es la palabra que significa “Dios” y “Gurú“. La palabra Pranava deriva del vocablo nava con el prefijo pra. Significa “siempre fresco, eternamente nuevo”. (Prakarsena nava-navah, navanavonmesah = Pranavah.) Destellos de iluminación eternamente frescos y eternamente nuevos es Pranava u OM, la palabra inefable, que se iguala a la negación de los cuatro factores mencionados en el Sutra 24. El conocimiento constante de esto es japa real. No es una repetición mecánica de palabra alguna, incluido el OM, OM es sólo un auxilio para despertar a la consciencia que dormita. Ha de ser un sonido de apariencia verbal, puesto que hombre y palabra se correlacionan, se implican y necesitan uno al otro —siendo el hombre un “animal con lenguaje”.

Tantra yoga

Viparyaya es un vritti que también tiene enorme influencia sobre las mentes de los hombres. Describir a los hombres como hindúes, musulmanes, budistas, cristianos, o como indios, chinos, británicos, franceses, americanos o como comunistas, socialistas, demócratas, y demás, es confundir a un ser humano con los rótulos que le dan. Esto es viparyaya. Y de ningún modo esto es tan inocente e inofensivo como confundir un trozo de soga con una víbora, que es el ejemplo clásico de viparyaya. Este conocimiento falso o ilusorio forma parte tan importante de la consciencia humana que ahora ha adquirido la respetabilidad del conocimiento verdadero y fáctico. Este es el conocimiento de la puerta trasera. Abiertamente, muchos admitirán que éstos son ejemplos de conocimiento falso o ilusorio. Pero pocos actuarán basándose en esta admisión en su vida diaria. Estos y muchos otros rótulos se enmascaran siempre como “realidades objetivas” en los asuntos prácticos y psicológicos de los hombres de todo el mundo. Los rótulos como señales de reconocimiento de piezas de equipaje tienen una utilidad definida. Pero cuando los hombres se reconocen por los rótulos que les dan, este vritti da por resultado consecuencias desastrosas para la sobrevivencia de la vida humana en su totalidad sobre este planeta. Viparyaya, como un vritti metido en la psiquis del hombre, bien puede indicar la ruina de éste.

Yoga

Sutras 1 a 4
1.   Atha Yogánusásanam
Y ahora, la disciplina del Yoga…
2.   Yogascittavrttínirodha
El Yoga es el estado del ser en el que el movimiento ideacional electivo de la mente se retarda y llega a detenerse.
3.   Tadá drastuh svarúpevasthánam
Entonces, cuando el movimiento de la mente llega a detenerse] quien ve se establece en su identidad existencial.
4.   Vrttisárúpyamitaratra
En todos los otros estados del ser, reina suprema la identificación con el movimiento ideacional electivo.

Estos cuatro Sutras nos dan la quintaesencia misma del Yoga. Nos hablan acerca de los requisitos básicos de la disciplina que es el Yoga —Yogánusásanam.
La palabra anusasanam deriva de la raíz sas con el prefijo anu. Sas significa enseñar, instruir. Y anu significa: seguir. Seguir la enseñanza del Yoga es aprender acerca del Yoga. Al aprender lo acompaña necesariamente cierta disciplina, una atenta austeridad. Y atención implica quietud y estar libre de distracción. A menos que se esté en semejante estado mental, sería imposible aprender. Este es el primer requisito para la disciplina del Yoga.

EL ESTIRAMIENTO DE LA ESPALDA CON APOYO EN LAS CADERAS I

Sitúense en pie, espalda contra espalda, con los codos firmemente enganchados. Haga que su compañero se incline lentamente hacia delante, atento a percibir el movimiento de su columna, mientras usted se relaja sobre la espalda de su compañero. Cuando su pareja le vuelva a bajar, inicie usted una inclinación hacia delante al tiempo que levanta a su pareja facilitándole la flexión hacia atrás. El punto de más apoyo de la postura puede cambiarse deslizando la cadera más hacia arriba o hacia abajo por la columna.
beneficios.– Esta postura ejerce una tracción natural sobre la columna. Mientras exhala y se relaja para aceptar el estiramiento, se liberan tensiones y presiones. El Estiramiento de la Espalda con Apoyo en las Caderas I flexibiliza la espalda.

Amar y abandonar el cuerpo

Nuestros cuerpos son el requisito más básico para actuar en este mundo. El yoga insiste en la necesidad de cuidar y mantener el cuerpo. ¿Qué haría usted si alguien le regalase un coche y le dijera que es el único que tendrá en toda su vida? ¿Cómo lo mantendría? ¿Le pondría acaso combustible y aceite de mala calidad, o lo trataría con un cuidado enorme, sabiendo que debe durarle toda la vida? No tenemos más que un cuerpo para toda la vida, y si abusamos de él y lo destruimos se nos convertirá en una carga. Claro que, finalmente, el cuerpo se desgastará por más que lo cuidemos, y por eso el hatha yoga nos enseña que el apego al cuerpo y la vanidad ocasionan dolor y sufrimiento. El yoga nos enfrenta a esta paradoja: ame a su cuerpo y cuídelo, pero no se apegue a él tanto como para olvidar que es efímero.

El umbral

Manténgase siempre en el umbral de su capacidad. Cada cuerpo posee su propio umbral, que cambia de un día para otro. Incluso un estudiante adelantado acumula tensiones y desequilibrios, porque la vida moderna está regida por el estrés psicológico y la inactividad física; todos permanecemos sentados, en pie o conduciendo durante largos períodos. Cada día deberíamos descubrir nuestros propios umbrales, que se definen por los límites de la flexibilidad y de la fuerza, y cuya señalización la marca el dolor o la inmovilidad. Cuando se aproxime usted a su límite, el cuerpo comenzará a advertírselo con un ligero dolor. No insista, manténgase en el umbral del dolor, o bien adéntrese suavemente en él con la respiración. El yoga es una ciencia viviente, un aprendizaje continuo. Tenemos una marcada tendencia a buscar la comodidad de llegar a un lugar donde podamos abandonar una vez más la vigilia. Con el yoga se aprende a permanecer en el umbral y a penetrar lo desconocido.

La armonización

La práctica del yoga en pareja exige armonización entre ambos compañeros. Cuando uno de ellos empuja demasiado, o no sostiene lo suficiente, los dos perderán el equilibrio. Como en cualquier relación íntima, cada uno de los participantes del yoga en pareja reflejará los errores y los desequilibrios del otro. Ambos deben cultivar su capacidad de comunicación verbal y no verbal, su sensibilidad, su paciencia y su confianza, y cada uno debe darse cuenta de los efectos recíprocos de sus movimientos. Primero hay dos personas y dos posturas que se entremezclan. Después, a medida que se logra la armonización, la doble postura se transforma en una postura única, en una interacción dinámica de energía.

Empezar por donde uno está

El único lugar desde el que se puede empezar es exactamente allí donde uno está. El yoga considera que la competición y la comparación son una pérdida inútil de energía. Cree que el júbilo de la excelencia en la acción es una fuente de energía más poderosa que la competición. Es cierto que para aprender usted debe compararse con una persona más adelantada, pero compararse con alguien para llegar a la conclusión de que uno es inferior o superior resulta contraproducente. Lo mejor es que no haga caso del imperativo occidental de competir y clasificarse. No se deje influir por la idea de que con sus limitaciones físicas es imposible empezar. Es probable que descubra que sus imágenes mentales de lo que es capaz y de lo que no es capaz de hacer le limitan más que su cuerpo. En yoga, de lo que se trata es de aprender en cada momento. Lo que no pudo usted hacer ayer quizá le sea posible hoy, y tal vez hoy no pueda hacer algo que ayer sí podía. Por eso tiene que prestar tanta atención al momento. Piense en el dicho “Empieza por donde estás y mantente allí”. Y no se trata de estancamiento, porque el cambio y el crecimiento son constantes. La frase alude a tener la sabiduría de sacar el mejor partido posible del presente.