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Yoga meditacion

Ahora es la radiación de esta Realidad omnipenetrante, que trabaja a través de sus ojos, y que penetra lo que él mira, lo que retiene la atención del Yogi. Esto es Sanyama. Esta Realidad Radiante, que actúa no sólo a través de los ojos sino también a través de todo el ser del Yogi, es la que revela la verdad básica que subyace en todas las cosas, a saber, que en este mundo, excepto la energía de la “visión pura”, todo es un producto de cierta secuencia de momentos y acontecimientos que desaparecieron en la oscuridad del pasado. Los ojos del Yogi, cargados con la energía de Sanyama, que es lo único que permanece siempre inafectado
por la temporalidad, activa la secuencia de momentos y acontecimientos que yacen debajo y dentro de todo objeto visible. De esta manera, las secuencias pasadas (atita) y las futuras (anagata) se le revelan (Sutras 15 y 16).
Esto es lo que ocurre con respecto a todo lo mencionado en estos Sutras. Por tranto, todos estos acontecimientos extraordinarios y aparentemente sobrenaturales son meras ocurrencias que son naturales para la visión trascendental del Yogi.

LA CORONA DEL REY

Sitúense el uno frente al otro, en pie, a una distancia de unos noventa centímetros, de modo que al inclinarse hacia adelante las frentes se toquen. Agárrense las manos detrás de la espalda y hagan una inhalación, levantando el pecho. Después inclínense ambos hacia delante mientras exhalan, manteniendo la espalda recta, y levanten los brazos por encima de la cabeza hasta encontrar las manos del compañero. Con la frente en contacto, respiren con suavidad, mirándose a los ojos. Los efectos de la postura se intensificarán al hacer presión con la frente y al estirar la columna mientras se levantan los brazos.
BENEFICIOS: Esta postura estira todo el cuerpo, desde la parte posterior de las piernas hasta el extremo superior de la columna, alivia las tensiones, fortalece la espalda y relaja los hombros.

Empezar por donde uno está

El único lugar desde el que se puede empezar es exactamente allí donde uno está. El yoga considera que la competición y la comparación son una pérdida inútil de energía. Cree que el júbilo de la excelencia en la acción es una fuente de energía más poderosa que la competición. Es cierto que para aprender usted debe compararse con una persona más adelantada, pero compararse con alguien para llegar a la conclusión de que uno es inferior o superior resulta contraproducente. Lo mejor es que no haga caso del imperativo occidental de competir y clasificarse. No se deje influir por la idea de que con sus limitaciones físicas es imposible empezar. Es probable que descubra que sus imágenes mentales de lo que es capaz y de lo que no es capaz de hacer le limitan más que su cuerpo. En yoga, de lo que se trata es de aprender en cada momento. Lo que no pudo usted hacer ayer quizá le sea posible hoy, y tal vez hoy no pueda hacer algo que ayer sí podía. Por eso tiene que prestar tanta atención al momento. Piense en el dicho “Empieza por donde estás y mantente allí”. Y no se trata de estancamiento, porque el cambio y el crecimiento son constantes. La frase alude a tener la sabiduría de sacar el mejor partido posible del presente.