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Yoga

El Yogi es un hombre que experimentó una transformación radical que le permite ver y descubrir lo que un no-Yogi nunca podrá hacer. Un no-Yogi tiene también ojos para ver, pero su visión está cubierta y condicionada por avidya-khyati. El Yogi, por el otro lado, es quien salió de la oscura prisión de avidya-khyati, y medíante esta acción revolucionaria dio con el reino luminoso de viveka-khyati. Ahora, su visión está libre de todos los condicionamientos. Y su visión del mundo es iluminada por la sabiduría resplandeciente.

Yoga

Quien atraviesa este proceso prodigioso del camino óctuple del vivir yóguico se convierte en un ser humano auténtico, que ve al mundo como éste es en su pureza existencial. Tal persona se establece en su identidad esencial en la que la visión pura y la acción real marchan juntas. Tal acción perceptiva es creación. Es capaz de transformar radicalmente las oscuras fuerzas de la naturaleza en autoiluminadas energías creativas en libertad total.

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Santosa o el quieto contento es también un prerrequisito que forma parte de niyama. Una vez que termina y quiere retardarse el impulso de los fines egocéntricos impulsado por el pasado, nace el quieto contento. De allí en adelante nada importa, salvo lo que promueve la visión pura y la comprensión correcta de la situación existencial.

Ashtanga

Sutras 1 a 3
1. Desabandhascittasya dháraná
La mente contenida dentro del vacío del espacio se llama dharana.
2. Tatra pratyaikatánatá dhyánam
Allí [en dharana] la sintonía con el simple acto de experimentar se llama dhyana.
3. Tadevarthamátra nirbhasam svarúpasúnyamlva Santádhlh Lo único que irradia el esplendor de la objetividad en su pureza y en lo que nuestra identidad se reduce como si fuera a un vacío cabal, se llama Samadhi.

Bikram yoga

El Sutra 29 enumera los ocho aspectos del modo yóguico de vida. Cada uno de estos aspectos se explica en los Sutras 30 a 55 de la Parte II, y en los Sutras 1 a 3 de Ja Parte III. Estos Sutras hablan, en su mayoría, por sí mismos. Pero será necesario indagar en esta “Flor de Ocho Pétalos del Yoga” con el fin de captar su inmensa significación para la vida humana. Por tanto, añadiremos unos pocos comentarios sobre la Flor de Ocho Pétalos del Yoga en el próximo capítulo.

Bikram yoga

Con el emerger de viveka (Sutra 15), o la inteligencia discernitiva, nace un estilo de vida completamente nuevo, que se llama el modo yóguico de vivir (Yoganganusthana, Sutra 28). Viveka-khyati (Sutra 26) significa visión o una visión del mundo (khyatl) nacida de viveka o inteligencia discernitiva (Sutra 15). Los hombres nacen y se educan en avidya-khyati que es la característica inherente de la corriente evolutiva de la naturaleza (prakrityapura, IV-2). Por tanto, su modo total de vivir es determinado o condicionado por avidya-khyati. Avidya-khyati es una visión o una visión del mundo en la que somos incapaces de distinguir lo real de lo ideacionai, lo fáctico de lo anhelado. Los dos se mezclan y así reina suprema la confusión sobre la vida humana. Debido a esta confusión suponemos como permanente lo que de hecho es efímero; como puro lo que de hecho es impuro; y como placentero lo que de hecho es doloroso (Sutra 5). Avidya-khyati es, pues, una visión del mundo dado vuelta en el que hay una deformación total de la realidad que existe, de la situación existencial.

Yoga

La palabra apavarga es un compuesto de varga con el prefijo apa. Apa significa “lejos de”. La palabra varga deriva de la raíz vrj que significa “elegir”. También tiene otros significados; pero no son propios de aquí. Por tanto, apavarga significa un “movimiento lejos de elegir”. Bhoga es invariablemente un producto de la tendencia a elegir, que da por resultado gustos y disgustos insitos. La expresión bhogapavargartha significa, pues, que el mundo objetivo y observable (lo “visto”) existe para ofrecer experiencias (bhoga) al hombre, y a través de bhoga, liberarle de todas las tensiones, confusión, conflicto y caos —un movimiento generado por bhoga. Apavarga significa, pues, un movimiento lejos de bhoga, lejos de la tendencia a elegir, que da por resultado bhoga.
El Sutra 19 dice que drsya o lo “visto” o los objetos del mundo, son únicos o no únicos, y tienen señales visibles por las que se los puede identificar, o son sin tales señales. Esta es, asimismo, una expresión del hecho nacido de la percepción que se liberó de tensiones.

Hatha

La disciplina del Yoga nos pone frente a frente con esta situación existencial. Al comienzo mismo, llamó nuestra atención sobre los movimientos ideacionales electivos de nuestra mente, y nos ayudó a ver la verdad de que mientras permanezcamos identificados con los vrittis no podrá haber percepción de “lo que es”. La percepción de esta verdad nos aporta una intensa consciencia de la importancia suma de vritti-nirodha para la percepción de “lo que es”, o sea, la naturaleza de nuestra existencia en este mundo. Y cuando tratamos de permanecer en el estado de vritti-nirodha, nos encontramos con una cantidad de impedimentos que nos impiden persistir en el estado en el que permanece la mente vacía de vrittis. Los Yoga Sutras nos ponen, pues, cara a cara con la naturaleza de estos impedimentos y nos muestran la necesidad de la acción que nos permita habitar en el estado del Yoga. Esto se llama Kriya Yoga. Esta acción yóguica revela el hecho de que es la acción de las tensiones (klesa) interiores la que genera impedimentos a que habitemos en el estado del Yoga. Los Sutras exponen luego la naturaleza de estas tensiones y nos muestran cómo condicionan la psiquis humana. Y también nos muestran el camino del pratiprasava que elimina todas las tensiones. A través de pratiprasava, llegamos a una etapa en la que nuestra mente está libre de tensiones y nuestra percepción es iluminada por el emerger de la inteligencia (viveka) existencial. ¿Qué vemos ahora? Vemos claramente la naturaleza existencial de lo “visto” y de “quien ve”.

Yoga

En el nivel humano, es evidente que la energía cósmica que se revela a nuestros ojos o nuestra mente es como si estuviera polarizada en dos: “quien ve” y lo “visto”. El hombre supone que él es el “quien ve” y que lo que se esparce ante sus ojos o la mente es el mundo o lo “visto”. Pero cuando enfrenta esta pregunta: ¿qué es la naturaleza de “quien ve” y de lo “visto”?, nos confundimos. Para la disciplina del Yoga esta es la pregunta de todas las preguntas. No puede haber respuesta real a ninguna pregunta a menos que se entiendan claramente los tres factores básicos que subyacen siempre en toda pregunta seria. Estos tres factores son: i) la naturaleza de lo “visto”; ii) la naturaleza del “quien ve”, y iii) la naturaleza de la relación existencial entre “quien ve” y lo “visto”. A menos que haya una clara comprensión de cada uno de estos tres factores que subyacen en toda pregunta acerca de la vida o la existencia, nada reinará supremo sino confusión sobre la vida humana.

Yoga

Pratiprasava demuele, pues, la ciudadela de abhlnlvesa, exponiendo a la vista su cabal horror. Esta percepción nos pone frente a frente con dvesa, un sentimiento congénito de odio hacia todo lo que hiere nuestro sentido de importancia personal —un sentimiento de ser herido, que, cuando se lo alimenta en lo interior, toma la forma autojustificadora de abhivinesa. La exposición de dvesa nos pone frente a frente con raga, un recuerdo moroso de experiencias placenteras. Vemos cómo alimenta el sentido de importancia personal, y en última instancia va a fortalecer a abhivinesa. Una pequeña afrenta a raga, proveniente del mundo externo, se convierte de pronto en dvesa —un odio hacia todo lo que amenace a raga. A raga se lo ve, pues, como el otro lado de la moneda —la moneda que tiene dos caras, una de raga y la otra de dvesa.