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La locura según Foccault

La locura según Foccault

Para Foucault la locura revela la verdad elemental del hombre, esta reduce sus deseos primitivos a sus mecanismos simples a las deter-minaciones más urgentes de su cuerpo. No se puede compartir esta afirmación aunque sí va bien direccionada a descubrir el problema real de la supuesta no conexión de la verdad con la realidad. Lo correcto seria decir que el loco nos devela la realidad del ser humano, así como y por sobre todo, sus instintos y necesidades primarias y genéticas. Para Foucault como para Pinel la locura es una especie de infancia cronológica y social, psicológica y orgánica del hombre. Viendo este último una analogía entre el arte de dirigir a los alienados y el arte de educar a los jóvenes. La afirmación de Pinel nos lleva a plantearnos cuál es el punto realmente común en la actitud de un loco y un joven. Por lo afirmado el punto de común planteado en este libro se resume a que el loco padece una inmadurez que lo acerca a la infancia y que por ende atraviesa una etapa fantasiosa. Cuando se podría deducir lo contrario esto es que todo joven necesariamente es loco o se acerca a la locura, por el solo hecho de su rebelión natural ante las fuerzas conservadoras de una sociedad guiada por sus mayores, que son conservadores precisamente porque no quieren cambiar sus referentes existenciales, que una vez aprendidos, si siguen moviéndose deben implicar una cambio constante de análisis y situaciones imprevistas poco queridas por un ser humano entrado en años. Lo común entonces entre un loco y un joven es simplemente su no aceptación de los principios morales o sociales establecidos por sus mayores los cuales necesariamente quieren transformar y nunca dan por supuestos. El joven, como el loco, asume posturas impensadas para una sociedad y entonces esta marginado. Ambos suelen no poseer diferentes derechos civiles básicos y son considerados irresponsables pues, como decía

Erich Fromm, no han pasado el filtro social, una especie de colador multifa-cético que engloba un serio complejo de normas escritas y de comportamientos derivados de la costumbre que teóricamente no pueden ser alteradas sin una marginación directa o indirecta.
El libro de Foucault es un análisis interesante amplio e instructivo que ronda sobre un punto esencial, y este es la marginación que hacemos quienes entendemos el juego de la normalidad sobre quienes consideramos locos, quienes o no lo entienden o entendiéndolo no lo resisten y se marginan. Pero el libro me lleva a pensar en otro tipo de loco, el loco cómodo que por miedo a competir con los demás en la obtención de sus deseos o necesidades, prefiere ser una víctima que vende su libertad a cambio de tranquilidad y de un techo y comida en una casa de su agrado o de su propia familia. Foucault parte de la base de que el más preciado bien humano es la libertad, pero en ciertas ocasiones existen seres humanos que canjean la libertad por la tranquilidad y la paz espiritual. Esto refleja una inaptitud para competir con los demás seres humanos en la obtención de nuestros deseos, de nuestros instintos primarios y de las urgencias de nuestro cuerpo como el bien lo plantea. Esto es a la postre una actitud que depara un ser no competente para vivir por sí mismo y hacer uso de la libertad. Y mis investigaciones me han demostrado que la locura es acaso el resultado de la no aceptación de la realidad que fomenta verdades mentales poco conectadas a esta y que se sostienen en la búsqueda de la paz espiritual o la tranquilidad del alma humana. Para mantener esta tranquilidad y no conectarse con lo físico el ser humano necesita divorciarse de la realidad generando fantasías. Pero la sociedad exige a todos su conexión a los principios reales de convivencia sobre la cual se sustenta.