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El Astanga-Yoga

Los Sutras 5 y 6 hablan de cómo el Yogi se ocupa del mundo objetivo a través de una visión del mundo cargada con sabiduría resplandeciente. Esta sabiduría emerge de la profundidad de nuestro ser cuando miramos al mundo a través de los ojos de Sanyama (Sutra 4). Es el nacimiento de estos nuevos ojos lo que descubre al Yogi que su cuerpo, un organismo psicosomático, es una entidad que funciona externamente como si estuviera orientada por yama-niyama, a sana, pranayama y pratyahara; y que estos cinco aspectos externos de su ser y su vivir son activados luminosamente, desde dentro, por la trinidad de dharana-dhyana-Samadhl. Mira al mundo a través de los ojos de esta trinidad que se llama Sanyana. El AstangaYoga transforma al organismo psicosomático íntegro del Yogi, que ahora funciona como una totalidad integral, y no de manera fragmentaria como antes. La trinidad de dharana-dhyana Samadhi (Sanyama) brilla a través de sus ojos, y su organismo actúa de acuerdo con la nueva visión, una nueva visión del mundo, nacida de la sabiduría resplandeciente (prajnaloka, Sutra 5).
Lo que el Yogi ve y descubre ahora se describe en los Sutras siguientes.

Yoga ashtanga

Soucha o la autopurificación se convierte, pues, en parte integral de astanga-yoga, el camino óctuple. Esta purificación sigue naturalmente a la “visión pura”, que ha de desenredarse del ver a través de los lentes coloreados de las experiencias pasadas. Este desenredo es el núcleo mismo de la purificación. Ocasiona un sentido de sacralidad respecto de todas las formas de vida, incluida nuestra organización psicosomática. Y puesto que el contacto (sanyoga) causado por avidya yace en el fondo de todas las formas de impureza y corrupción, en todos los niveles de nuestro ser y nuestro vivir, nuestro desenredo del contacto, incluido el contacto con nuestra consciencia basada en el cuerpo, se convierte en el prerrequisito necesario para la purificación. La violación y explotación de nuestro cuerpo y nuestra mente con fines egocéntricos deberá, por tanto, terminar para que exista la purificación.

Astanga yoga

Estos Sutras revelan la razón de ser que subyace en Jas tensiones (klesa) dentro y fuera. Todo lo que el hombre ve como existente es de hecho un producto del contacto prístino (sanyoga) entre dos energías: “quien ve” y lo “visto” (Sutra 17). Pero el hombre permanece inconsciente de este hecho básico que subyace en toda existencia. Esta inconsciencia de “lo que es”, el sanyoga o contacto entre dos energías prístinas distintas, es avidya (Sutra 24). Y es la continuidad de avidya que opera en el organismo humano, la que induce al hombre a suponer que él, junto con su cuerpo, es “quien ve” y que todo el resto es lo “visto”. Ignora el hecho de que su cuerpo es también un objeto que él puede ver, como cualquier otro objeto y así es también parte de lo “visto”. Además, ignora el hecho de que “ver” implica y necesita dos cosas: a “quien ve” y lo que puede ser “visto”. Y puesto que su cuerpo cae evidentemente en la categoría de lo “visto”, nunca podrá ser “quien ve”. ¿Qué es entonces “quien ve” totalmente aparte del cuerpo y de todo lo que permanece observable, lo “visto”? El hombre nunca se preocupa de hacer un alto por un rato para proseguir su investigación hasta el final mismo. Esta falta de cuidado, de consciencia, de atención, le deja en una tensión llamada asmita (Sutra 6). Y es a través de los ojos de asmita que el hombre mira al mundo y a su vida. Sólo cuando esta “visión” confusa termina repetidamente en dolor (dukka) es que el hombre es sacudido hasta sus mismos cimientos. Sin embargo, pocos se preocupan de enfrentar este trastorno. La mayoría tiende a buscar fáciles escapes ideacionales y a seguir el viejo camino determinado por avidya y asmita, a pesar de las repetidas experiencias de dolor y desesperación. Pero los pocos que se detienen y osan enfrentar al dolor como la condición misma de su existencia, se lanzan a un nuevo viaje: una búsqueda de la identidad (swarupa).

Prana yoga

Kriya significa acción. Y Yoga significa citta-vritti-nlrodha. De allí que la acción que nace de citta-vritti-nirodha sea Kriya Yoga. Quien entiende esto, tiende naturalmente a vivir una vida que está cargada con la consciencia del Yoga. Pero tan pronto lo hace, se halla enfrentado con dificultades. Estas dificultades son los productos de los vrittis empujados por el pasado, que generan inevitablemente tensiones entre lo ideacional y lo existencial. A pesar del hecho de que entendemos lo que implica el Yoga y la acción que es coherente con él, nuestro organismo psicosomático, que es un producto del pasado, continúa funcionando bajo el peso compulsivo de las impregnaciones pasadas (samskara). Todas las dificultades nacen de una tensión básica, por un lado, entre la comprensión del Yoga, que está en el presente activo, y por el otro, la continuidad de los vrittis empujados por el pasado. En esta Parte II del Yoga Darsanam se propone el Kriya Yoga para afrontar este aprieto.

Yoga

Sutras 1 a 4
1.   Atha Yogánusásanam
Y ahora, la disciplina del Yoga…
2.   Yogascittavrttínirodha
El Yoga es el estado del ser en el que el movimiento ideacional electivo de la mente se retarda y llega a detenerse.
3.   Tadá drastuh svarúpevasthánam
Entonces, cuando el movimiento de la mente llega a detenerse] quien ve se establece en su identidad existencial.
4.   Vrttisárúpyamitaratra
En todos los otros estados del ser, reina suprema la identificación con el movimiento ideacional electivo.

Estos cuatro Sutras nos dan la quintaesencia misma del Yoga. Nos hablan acerca de los requisitos básicos de la disciplina que es el Yoga —Yogánusásanam.
La palabra anusasanam deriva de la raíz sas con el prefijo anu. Sas significa enseñar, instruir. Y anu significa: seguir. Seguir la enseñanza del Yoga es aprender acerca del Yoga. Al aprender lo acompaña necesariamente cierta disciplina, una atenta austeridad. Y atención implica quietud y estar libre de distracción. A menos que se esté en semejante estado mental, sería imposible aprender. Este es el primer requisito para la disciplina del Yoga.

La relajación

La relajación es un arte que se ha perdido, o poco menos, en nuestra sociedad super acelerada. La tensión física afecta a la mente, de la misma manera que una mente nerviosa, tensa o que charla sincesar afecta al cuerpo. Cada uno de ellos refleja al otro y es el otro. La relajación total no puede lograrse con el simple descanso, ni entregándose a alguna diversión. La verdadera relajación, la que rejuvenece y renueva, es un estado positivo de equilibrio en el cuerpo y en la mente, y se alcanza mediante la acción. El hatha yoga le permite liberar energías bloqueadas y tensiones acumuladas; le devuelve a su integridad y le da la posibilidad de experimentar una relajación y una ecuanimidad auténticas.
Cuando empiece a aprender las posturas, es probable que se canse pronto. Ese cansancio es fácil de vencer con una práctica regular, si aumenta paulatinamente el tiempo que pasa en las posturas conforme aumenta su capacidad. Al comienzo, descanse un poco entre las posturas, pero no tanto como para que el cuerpo se enfríe y pierda energía. A medida que progrese, comprobará que ya no necesita descansar entre una postura y otra.
Termine cada sesión con un período de descanso consciente. Descanse tranquilamente, y ayúdese con la mente para alcanzar un efecto pleno. Mientras está tendido de espaldas, relaje conscientemente todo el cuerpo, y deje que todo su peso descanse por completo en el suelo. Libere todas las rigideces y tensiones, y permita que el cuerpo se afloje. Efectúe unas cuantas respiraciones profundas y después deje que el ritmo se haga más lento y se aquiete. Si durante unos diez a quince minutos relaja todas las tensiones, experimentará un gran bienestar.

La inteligencia del cuerpo

Un principio importante en el hatha yoga es aprender a escuchar cuando habla la inteligencia del cuerpo. El cuerpo no se expresa con palabras, pero si lo escucha comprobará que se comunica con toda claridad. Le enseñará el movimiento correcto y le señalará sus errores; sabe cantar cuando usted trabaja y también sabe pedir descanso. El dolor es una de las voces del cuerpo: un dolor agudo le dice que se detenga; un dolor sordo, que respire profundamente y no vaya deprisa, porque está transfiriendo energía a zonas nuevas. Esta inteligencia de su cuerpo, que es la fuerza vital, es una gran maestra. Préstele atención.