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Entrevista a maestros de kung fu

¿Cómo fue que aprendió con el maestro Imamura, estando él en el Brasil?
Más vale un día con un maestro que cien con uno que dice que realmente sabe lo que enseña. Si yo quería aprender ving tsun, no había ni hay nadie más. Acordamos un seminario anual en el cual el maestro Imamura podía venir a Buenos Aires, y yo comencé a viajar una o dos veces por año por períodos de 15 a 20 días; así, ya realizamos 5 visitas del Sifu Imamura y 4 viajes míos. Actualmente, soy nivel avanzado (Biu Jee) y el mes que viene viajaré para acceder a un nivel superior.
¿Qué le hizo reanudar su aprendizaje, replantear su kung fu a los 30 años?
La realidad de que no hay otra. Si a usted le gusta el kung fu, debe ir por él. La varita mágica no va a hacer que usted se convierta en un experto por osmosis o aprendiendo por videos como hace la mayoría. Mi diferencia y la de mi hermano con los demás profesores del medio, es que nosotros somos y fuimos alumnos, cosa que es imperiosa para llegar a ser maestros. En este detalle somos totalmente diferentes del resto. El maestro Yip Man dijo una vez: “No basta que usted desee aprender kung fu. Debe ir tras él… Y estas palabras deben ser tenidas en cuenta, considerando que Yip Man —mi Si Tai Kung— fue el maestro de Bruce Lee”, con quien el gran maestro Moy Yat compartióentrenamientos enHong Kong. Quiero aclarar que no debería ser extraño que alguien decida aprender si desea enseñar. Sé que es poco frecuente, pero de otro modo, no se llega a nada.
Tuvo una distinción de parte del maestro Moy Yat…
Así es. Confieso que sin mérito propio sino debido a la generosidad de mi sifu Leo Imamura. En agosto de 1992, tuve el honor de ser aceptado como To Suen (discípulo de segunda generación -Grand special student) de Sikung Moy Yat, mediante una ceremonia denominada “bai si”, la cual fue la primera de este tipo llevada a cabo en Sudamérica. Esta distinción me proporciona la autorización para entrenar directamente con el maestro Moy Yat, líder del estilo en América.
Sikung Moy Yat me dio un sello personalmente tallado en piedra por él, el cual tiene mi nombre en la familia Moy, el cual es Moy Go Jo, lo cual acredita el vínculo con carácter vitalicio y el compromiso mutuo de por vida.
¿Qué implica ese compromiso?
Simplemente, hacer vida de kung fu. Sikung siempre dice: “No enseñamos técnicas de kung fu; enseñamos kung fu”. Puedo acreditar que esta es la diferencia trascendental entre el wu shu y el arte marcial chino tradicional. En este último, la relación Si To es una realidad que hace posible el aprendizaje. Para nosotros, tanto en Chin Wan como en Moy Yat Ving Tsun, esto es una realidad palpable.
¿Tuvo otras actividades dentro de las artes marciales?
Así es. Desde 1976, competí en varios torneos, tanto en formas como en comba-te. En 1979, gané el primer torneo abierto de formas realizado en la Argentina, saliendo primero en formas chinas, formas con armas y grand championship, venciendo a nombres como Eduardo Espinoza, Edmundo Escobar, Francisco Belloso, Raúl Marti, y otros importantes profesores. De ahí en más, gané muchos torneos en formas y armas, destacándose los campeonatos de la República, organizados por Jndo-Karate y los torneos Oy kam. Fui colaborador, por varios años, de la revista Judo-Karate, y luego de Mundo Marcial, donde aún escribo. Actualmente, represento a la revista Kiai del Brasil. Creo que nadie en kung fu escribió tanto como yo. En materia política, fui cof undador y vicepresidente segundo de la primera Federación Argentina de Wu Shu, junto con Tung Kuo Tsao y mi hermano Horacio. He dado clases y seminarios en todo el país y en el Paraguay y el Brasil. Nuestra asociación Chin Wan tiene núcleos en Córdoba, Mar del Plata, Mendoza, San Rafael, Camboriú, Posadas, Jujuy, Pálpala, Zarate, Campana, Lima, Chivilcoy, Chacabuco, Junín, Santa Fe, Paraná, Lujan, La Falda, Carlos Paz y Tandil. Actualmente, represento oficialmente al estilo ving tsun y a la Asociación Chin Wan.
¿Qué le diría a alguien que practica artes marciales?
Que no practique con “entrenadores ni improvisados”. Que chequee los antecedentes de sus profesores. Toda escuela de kung fu debe ser dirigida por un Sifu, que a su vez tenga su propio Si “en su propio estilo”. No practiquen cosas mezcladas. El kung fu no es un guiso de lentejas. Un elemento que es bueno en un estilo puede ser desastroso en otro. Los videos y los libros no puede remplazar a un maestro, y quienes no tienen maestro, deben buscarlo.
Agradezco infinitamente la gentileza de Yoga Integral y de Sifu Pablo Barboza, quienes accedieron a hacerme esta nota.