Yoga en la niñez

Consideraciones generales

Los niños poseen una natural sensibilidad y sentido del equilibrio. Les resulta mucho más fácil que a los adultos adoptar las posturas y pueden progresar rápidamente.
Los niños son naturalmente animosos y emprendedores y lo único que necesitan es un poco de estímulo.
Es necesario tener en cuenta que no hay que forzarlos a adoptar una postura; sus huesos y músculos todavía están creciendo. En general imitan las asanas, pues tienen una gran capacidad mímica.
Resulta muy interesante el trabajo con posturas de equilibrio para lograr la concentración ya que normalmente los niños no tienen una concentración de atención muy prolongada. Se estimula el interés, haciendo que las sesiones sean divertidas, aprovechando el hecho de que muchas asanas llevan el nombre de animales, pájaros y otros seres vivos. También se puede usar la imaginación, como presentarles una flexión hacia adelante, como cerrar un libro o una postura sobre los hombros como una velita encendida de una torta de cumpleaños.
Enseñar la respiración abdominal con distintos elementos de ayuda como, por ejemplo, un globo o colocando un elemento sobre la barriguita en posición de sa vasana, y hacerles notar cómo se mueve al efectuar correctamente la respiración.
En cuanto a la meditación, resulta indispensable su incorporación paulatina para ir favoreciendo la concentración. Debería ser rápida y corta. Hacerles trabajar la imaginación, imaginar mucha luz hasta lograr el reconocimiento de la fuerza de la luz interior. Tanto en la meditación como en la relajación final, se trabajará con dibujos imaginarios, con situaciones agradables como las vacaciones, el recreo o la compañía de la familia y los amiguitos. En las escuelas donde se enseña meditación, los maestros han observado gran mejoría, tanto en el trabajo de clase como en la interacción del grupo.

En las manos de Dios


Deja tus problemas en las manos de Dios. Cada vez que te preococas, estás preparando y consumando tu prot o funeral. ¡Pero tú no deseas que tus angustias te entierren vivo! ¿Por qué sufrir y morir cada día a causa de la preocupación? Sea cual sea tu situación -pobreza, pena, mala salud-, recuerda que siempre habrá alguien en el mundo que está sufriendo cien veces más que tú. No te consideres desafortunado porque, de esa forma, causas tu propia derrota e impides que, llegue a ti la omnipotente luz de Dios, que siempre está tratando de ayudarte.

Escalada de paz


El sufrimiento, la infelicidad y la guerra se incrementan cuando nos sobrepasa el odio e intentamos castigar e infligir sufimiento en los demás. Actuamos así porque creemos que el resultado será sufrir menos, pero esto sólo conlleva que la otra parte quiera venganza. Éste es el camino seguro hacia la destrucción. En nuestro interior, sabemos que es una actitud infantil, un comportamiento poco inteligente, pero aún así la mayoría actuamos de esta manera. Cuando sufrimos, culpamos a los demás o a un grupo. Esperamos que si podemos castigarles y hacerles sufrir, nos sentiremos mejor y obtendremos algún alivio. Sabemos cuáles son los efectos desastrosos de este comportamiento, pero continuamos por este camino. El resultado es más infelicidad, más terrorismo, más violencia y más guerra.
Matar a otra persona no es un acto de libertad sino de desespero y gran ignorancia; y no traerá la libertad o la paz.
Thich Nhat Hanh

La Paz y la felicidad

No estamos seguros al cien por cien de que al morir vayamos a encontrar la paz y la felicidad anheladas. En cambio, mientras estemos vivos como seres humanos, podemos hacer algo por alcanzarlas. De modo que creo que lo más importante es vivir como seres humanos. Es un gran error limitarse a ver esta vida, esta existencia, como algo infructuoso e inútil y pensar en el suicidio. Tenemos un bello cerebro humano y un hermoso corazón. Combinando ambas cosas, pienso que podemos resolver cualquier problema. Creo que sólo necesitamos tener un poco más de paciencia y determinación.
Dalai Lama

Imposibilidad de diálogo

Mentes que están separadas pretenden mezclarse en el lenguaje de uno con el otro. El matrimonio de almas en las ideas es básicamente una ilusión. Pensamientos que viajan al exterior retornan con informes de Ti de las cosas exteriores: pero un diálogo contigo, realizado a través del mundo, termina siempre siendo un diálogo con mi propia reflexión en el fluir del tiempo. Contigo no existe la posibilidad de entablar diálogo, a no ser que escojas una montaña y la envuelvas en una nube y graves tus palabras a fuego en la mente de Moisés. Lo que Moisés recibió en las tablas de piedra, como fruto del rayo y el trueno, nace ahora deforma más acabada en nuestras mentes tan silenciosamente como el aliento de nuestro propio ser.

El sistema isha

Isha. La iluminación de un amor universal:

Con más de una década en la cima de la iluminación de su conciencia, Isha es la creadora de un método que permite alcanzar el amor dentro de uno mismo, a fin de terminar con las ilusiones de un mundo que siempre alberga insatisfacciones. “Lentamente me fui dando cuenta de que en la base de todo había miedo. Ese miedo, que era temor al abandono, me hacía buscar el amor en el afuera. El problema es que me abandonaba a mí misma en esos amores. Por eso dejaba de lado mi verdad, o me hacía más pequeña para que la gente me quisiera más. Tenía un millón de maneras de no pararme en mi grandeza, de no ser total. Todo lo hacía para proteger mi soledad interior”.
No era extraño que Isha sintiera abandono: a los cuatro años, su familia le confesó que era hija adoptiva. La revelación la convirtió en una niña temerosa, de frágiles lazos con sus padres. A pesar de todo, era una muchacha de grandes ideales, amante de los animales y deportista. “A los 28 años perdí todo mi dinero y todo lo que tenía”. Su padre, su amada abuela, su pareja, su perra y otros miembros de su familia murieron y el crash económico que vivió su Australia natal la dejó en bancarrota. Fue entonces cuando comenzó su búsqueda espiritual.
EL RENACER DE LA CONCIENCIA
Paralelamente a los cursos, talleres y seminarios que realizaba para encontrar el camino de la autosuperación, Isha avanzaba en su carrera artística. Quería ser cantante y tenía talento para eso. Con una buena profesora y mucho trabajo, pronto alcanzó el éxito y se convirtió en una estrella en su país. “Pero llegué a un punto de mi vida en donde ya no podía vivir así -explicó en diálogo con Alternativa Natural-. Dos años an-tes de iluminarme, tenía una voz en la cabeza que me decía ‘es hora de despertar’. Ya no podía seguir viviendo con ese miedo, que era una ilusión. Eso es lo que enseño ahora: cómo vivir en paz y en alegría absoluta, sin miedo”.
“Pasamos toda nuestra vida intentando encontrar la completud y hacemos todo en el afuera. Pero esa completud está dentro nuestro: sólo es cuestión de retornar a casa, a nosotros mismos”.
Isha entendió que el cambio emerge de uno mismo, no de los demás. El derrotero del cambio que Isha experimentó en su vida no sólo incluyó la catástrofe económica y la tragedia familiar. “Tuve una ruptura en una relación y el miedo al abandono me hizo caer de rodillas. Ya no soportaba que mi felicidad dependiera de alguien fuera de mí. No quería vivir así. Fue entonces cuando mi mundo comenzó a cambiar. Me di cuenta de que lo único que podía darme seguridad absoluta era la paz, el amor y la alegría interior. Para poder llegar a eso tuve que caminar y atravesar muchos miedos. Tuve que soltar todas las cosas que formaban parte de la ilusión en lo externo, aprender a avanzar dentro de algo desconocido”.
EL SISTEMA
Durante once meses, Isha expandió su conciencia, caminando a través de sus miedos, siendo vulnerable, escuchando su verdad. Era el paso necesario para poder despertar. Una vez que lo logró, comprendió que tenía que enseñar la manera de alcanzar la iluminación a otras personas. Diseñó entonces el sistema Isha, que permite aprender a vivir en nuestra conciencia, sin ilusiones del afuera, en un completo amor universal. “Tratamos de hacernos aceptables, terminamos mutilándonos y sacándonos las piernas y los brazos para que la gente nos ame. Cuando desperté, me di cuenta de que esto que vivimos es una ilusión que creamos en donde la única realidad es el amor. Y ese amor penetra todo. Yo soy ese amor, vos sos ese amor, no hay nada más que ese amor”.

Aprender a ser optimista

SER OPTIMISTAS:
El ser humano no pasa por el mundo sin llevar adelante algunos procesos: interactúa y responde a los estímulos positivos o negativos del entorno. Esta reacción no es sólo mental, cada vez se dispone de más pruebas científicas a favor de que son respuestas con transmisores involucrados que desencadenan tempestades neuroquímicas cuyas consecuencias se dejan de sentir más allá de las neuronas. Podríamos decir que el temporal neuroquímico tiene consecuencias globales sobre el organismo.
Optimismo es positividad. Una persona optimista es quien, por regla general, espera que los acontecimientos futuros de la vida tengan un desenlace positivo. Suele atribuir a causas externas los acontecimientos malos que, además, considera temporales y no atribuibles a factores generales y estables.
Características de un ser optimista
La filosofía de vida de la persona optimista le hace esperar que las cosas le salgan bien y, por lo tanto, se predispone a ello.
• Confía que conseguirá algo y, por lo tanto, lo intenta.
• No se rinde tan fácilmente ante un fracaso o una dificultad.
Ante los obstáculos, cualquier ser humano puede decidir si sigue adelante y se compromete para tratar de superar la situación o si se rinde. La decisión depende, en gran parte, de si los resultados deseables se consideran alcanzables. Además, naturalmente, de la experiencia anterior o los intentos previos (y sus resultados). Si las personas se sienten indefensas permanentemente en situaciones adversas, la esperanza queda socavada y las perspectivas se enturbian.

El resultado de la encuesta. En los países industrializados, las encuestas indican que las personas de hoy en día ganan mucho más dinero que sus padres o abuelos. Sin embargo, no son más felices que ellos.
Lo que importa a la hora de ser feliz no es la cantidad de ingreso económico, sino la autonomía que logra la persona.

¿El dinero hace la felicidad?

¿EL DINERO HACE LA FELICIDAD?
Se han publicado varios estudios que intentaban encontrar una relación entre la riqueza y el bienestar subjetivo de las personas: la mayoría coinciden en los beneficios sólo marginales del dinero.
El dinero no lo es todo. Actualmente, se baraja la hipótesis de que el dinero no proporciona un bienestar continuado, aunque, en circunstancias difíciles, puede permitir comprar algunos bienes o servicios para amortiguar las dificultades. Es lo que sucede, por ejemplo, cuando hay una enfermedad que puede ser tratada con un costoso tratamiento. De qué depende nuestro bienestar
Nuestro bienestar es directamente proporcional al grado de satisfacción de nuestras necesidades y al nivel de percepción de nuestras amenazas. En función de estas relaciones, podemos hablar de bienestar. Nos lanzamos a la vida con unos impulsos primarios que se encuentran impresos en nuestra esencia de mamíferos homínidos. Durante las primeras etapas del viaje aprendemos otros impulsos que nos gratifican o nos permiten evitar la ansiedad. Por último, libramos batallas ante situaciones estresantes, ya sea porque tratamos de sortearlas, o porque no encontramos frente a ellas y debemos reaccionar.

Hallar la felicidad

La felicidad no es permanente. La neurología tiene una explicación para esto: somos capaces de valorar un estímulo por contraste con una situación inmediatamente anterior o inmediatamente posterior, distinta en intensidad o en calidad. Si pudiéramos tener una sensación de felicidad constante, seríamos incapaces de continuar sintiendo placer por agotamiento neuronal. Lo mismo ocurre cuando entramos a un sitio con un olor insoportable: al cabo de un tiempo nos acostumbramos y dejamos de sentirlo.
Como la felicidad es pasajera, no nos aburrimos ni nos acostumbramos. En la vida real, la sensación de felicidad es siempre algo pasajero. Desde el punto de vista neurológico, esto tiene la ventaja de impedir que dejemos de apreciarla por aborrecimiento, al tiempo que permite recordar un período de bienestar pasado y esperar otros en el futuro.
IMPULSOS Y NECESIDADES:
Las preocupaciones y preferencias humanas se han modificado en muy poco tiempo evolutivo. Estamos adaptándonos a una nueva situación y, como cualquier período de cambio, eso comporta inseguridad, miedo y ansiedad que se traducen en respuestas somáticas variadas. Actualmente existen “nuevos miedos”. Vivimos una época en la que conviven las nuevas necesidades y los nuevos miedos (por ejemplo, a perder el trabajo, o a la inseguridad) con las necesidades y los miedos más ancestrales, como la delimitación del territorio o la propiedad. Con todo, el ser humano experimenta una suma de impulsos, frente a la amenaza de ver impedida una de sus necesidades:
• Los impulsos primarios, también llamados instintos, están dirigidos a asegurar que el organismo tenga oxígeno, agua y alimentos. También existe un impulso sexual, destinado a asegurar la reproducción de la especie.
Tenemos, del mismo modo, la necesidad de dormir y la necesidad de calor.
Algunas de estas necesidades son automáticas, mientras que otras requieren de cierta preocupación. De todas maneras, al vivir en una sociedad ordenada son pocas las preocupaciones que tenemos en este sentido.
Los impulsos aprendidos. Tienen un interés indudable, porque son el motor directo de muchas conductas. Los seres humanos aprendemos a ser poderosos, creativos, sociables, competitivos, a buscar la aprobación o a querer superarnos a nosotros mismos y a los demás.

Que es la felicidad

Claves para reconocer la felicidad: El dinero, las necesidades y el optimismo.
Por Albert Figueras.
Cuando ansiamos una felicidad permanente, nos olvidamos de los pequeños momentos. En su libro Optimizarla vida, Albert Figueras se pregunta acerca de la felicidad y de cómo reconocerla. Habla de las necesidades básicas del ser humano y de aquellas que son adquiridas a través del tiempo/También se pregunta acerca del verdadero valor del dinero a la hora de encontrar la plena satisfacción.

Esperamos alcanzar la felicidad. Y estamos tan acostumbrados a que nos la muestren como algo que debe pagarse y a que nos la pinten como algo inusual, que cuando estamos frente a ella, no la identificamos. Es necesario, entonces, pasar por un proceso de des-aprendizaje para volver a ser humanos y reforzar mejor nuestro papel social. Es decir: debemos aprender a ser solidarios y a mejorar nuestra experiencia de vida en comunidad, aprovechando con equidad los recursos disponibles para todos.
El primer paso es entender que “felicidad” es una sensación de bienestar experimentada por el cerebro. Como tal, en el fondo consiste en la secreción de determinados transmisores químicos que estimulan ciertas zonas cerebrales y unas vías neuronales específicas en respuesta a una situación. La felicidad, por lo tanto, no es un objeto que se pueda adquirir. No se trata de un destino final, sino de un paisaje que vemos por las ventanillas del viaje que es la vida. Puede darse la paradoja de que fijemos la vista en una hipotética estación final del trayecto y que ello impida disfrutar del paisaje por el que estamos pasando: los momentos felices que vayamos encontrando. Éste es un error común en nuestra sociedad. CUESTIÓN DE CONTRASTES:
Con la felicidad sucede lo mismo que cuando tenemos ante nosotros una raya blanca pintada sobre un cuadro blanco. No somos capaces de notar la raya. Sólo podemos apreciar algo cuando hay cierto contraste. En el campo de la percepción visual, las sombras son imprescindibles para tener la sensación del volumen de las cosas, para delimitarlas y diferenciarlas. Las sombras de la vida, también.