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Meditacion para la salud

Una solución asombrosa para frenar el proceso del envejecimiento
teoría que venimos desarrollando no sólo un argumento filosófico, veamos algunos novedosos experimentos que demuestran una solución asombrosamente simple para el proceso de envejecimiento:

Por cada año de meditación trascendental se le quita un año a la edad biológica:
En 1978, un equipo de investigadores descubrió que la meditación trascendental retarda y hasta revierte el proceso de envejecimiento. El estudio fue dirigido por el doctor R. Keith Wallace. fisiólogo y presidente del Departamento de Graduados de la Universidad Internacional Maha-rishi. Wallace estudió a ochenta y cuatro meditadores cuya edad media era de cincuenta y tres años. Dividió a sus sujetos en dos grupos, según el tiempo que llevaban practicando regularmente la meditación trascendental. La edad cronológica es sólo una medida del proceso de envejecimiento, bastante inexacta, porque entre un cuerpo y otro existen variaciones en los cambios que presentan a través del tiempo. Por eso los fisiólogos se basan en una segunda medida, llamada edad biológica, que mide la real tasa de envejecimiento de una persona. La edad cronológica se ajusta a la biológica sólo cuando se es joven. Dos saludables personas de veinte años suelen parecer casi idénticas si comparamos sus corazones, hígados, piel, vista, etc. Pero después de la madurez no hay dos personas que envejezcan del mismo modo. Dos ancianos de sesenta años presentan perfiles distintos: uno tiene artritis y otro sufre del corazón, uno es miope y otro es sordo. Esto significa que el envejecimiento biológico es difícil de determinar, a menos que analicemos todos los órganos del cuerpo. Wallace utilizó tres medidas: la visión a corta distancia, la agudeza del oído y la presión de los vasos sanguíneos cuando el corazón bombea. Estos tres aspectos se deterioran de modo parejo con el correr del tiempo, y proporcionan una aproximación confiable a la edad biológica de todo el cuerpo en una edad cronológica determinada. Wallace descubrió que la meditación lia-cía a los sujetos biológicamente más jóvenes. Los controles revelaron también que los que no comían carnes rojas presentaban una edad biológica menor, lo cual coincide con la longevidad de los vegetarianos. Los descubrimientos de Wallace demostraron que por cada año de meditación trascendental se quita un año a la edad biológica.

La risa como terapia

Según investigadores de la Universidad de California, el sentido del humor se localiza en una zona de dos centímetros cuadrados en la circunvolución izquierda frontal superior del cerebro. Otros expertos descubrieron que la hilaridad libera sustancias orgánicas como la adrenalina, que potencia la creatividad y la imaginación, aumentando el estado
de alerta; las endorfinas, que mitigan el dolor y aumentan la vitalidad; la dopamina, que mejora el estado de ánimo y favorece la agilidad mental, y la serotonina, de efecto calmante y analgésico. La risa también reduce la concentración del cortisol, una de las hormonas que provoca el estrés.

Relajación mental

Alcanzar la relajación.
Muchos males de la vida moderna son consecuencias del estrés. La relajación es una de las bases para combatirlo. Pero muchas veces, alcanzar este estado es un escollo difícil de superar.
La relajación tiene relación directa con la distensión muscular y mental. Con la ayuda de la voluntad, trata de reducir la actividad del sistema simpático. De esa forma, permite alejar las tensiones. El estado de ansiedad genera contracturas musculares en las personas e influye en la postura basada esencialmente en el tono muscular. La tensión general hace que la postura tenga un grado de contracción bastante superior al necesario, resultado de un tono muscular demasiado elevado. La forma en que nos movemos, nos paramos o sentamos es la forma como nos sentimos, reflejando inconscientemente en la actitud exterior nuestra personalidad.
Con la voluntad no sólo es posible controlar el tono muscular, sino también influir en las funciones orgánicas, como el ritmo respiratorio y circulatorio, sin que se registren variaciones notables de la tensión arterial, regulada por el tono neurove-getativo.
Lo ideal es alcanzar un hábito de tipo de movimiento más natural, que esté exento de cualquier rigidez, precisión excesiva y perfeccionismo. El problema es que, con mucha frecuencia, los movimientos que elegimos son rígidos, basados en formas más o menos graves de contractura, de acuerdo a manifestaciones derivadas de la ansiedad que no permiten disminuir la tensión y dan lugar a un consumo energético superior al necesario.
Para encaminarse hacia una forma natural de movimiento, es necesario percatarse de la necesidad de aprender a servirse de la relajación muscular y de la respiración consciente. Esto se logra a través del conocimiento físico del propio cuerpo, la percepción del propio estado de contracción y relajación, el aprendizaje de la relajación segmentada y global, y el hábito de utilizar la relajación en la vida cotidiana.