
Una técnica para armonizar cuerpo, mente y espíritu.
Todos tenemos hábitos, conductas automáticas, relaciones inútiles que no nos permiten vivir a pleno. Cada día, al despertarnos, la mente pregunta ¿qué debo hacer? En cambio, si la mente recordara ¿quién soy?, la existencia sería diferente. La meditación hace que cada mañana salgas al mundo con amor y esperanza. Sólo se necesitan diez minutos para este cambio.
Una meditación, paso a paso:
• Comenzaremos sentándonos frente a una vela encendida, que representa la luz de nuestro corazón.
• Debemos estar sin zapatos, vestidos con ropa holgada, sentados en una posición cómoda y estable, no directamente en el piso sino en una silla, almohadón o manta. Es clave mantener cabeza, cuello y tronco en línea recta e ir relajándose sin perder la postura. La mano derecha sobre la izquierda, ambas sobre el regazo. No conviene meditar acostados.
• Entonces fijaremos la vista en la llama, concentrándonos en su forma, color y luminosidad. Luego cerraremos los ojos, llevando la imagen de la luz al entrecejo.
• Inhalaremos profundo y comenzaremos pronunciando tres veces OM, un sonido primordial que se utiliza para meditar.
• Llevaremos la atención a la respiración, que debe ser por la nariz. Al inhalar repetiremos mentalmente la sílaba SO y al exhalar la sílaba HAM. SO-HAM significa “Yo soy”.
• Visualizaremos en el entrecejo la luz de la vela. Haremos descender la luz a través de la garganta, iluminando todo el recorrido hasta el corazón. Cuando la luz llegue al corazón, en el centro del pecho, imaginaremos una flor cerrada. Los pétalos se irán abriendo, uno a uno, inundándonos de luz. No hay lugar para la oscuridad en presencia de la luz. Todo nuestro cuerpo se llena de luz. La luz llega a la garganta y la lengua, desvaneciendo la calumnia, la maldad, el rencor. Llega a los ojos para que sólo vean el bien, a los oídos para que sólo escuchen el bien, a la nariz para oler sólo lo bueno. Dejamos que la mente se llene de luz, haciendo que todos nuestros pensamientos malos desaparezcan. Desde nosotros, y en círculos cada vez más grandes, la luz envuelve a nuestros familiares, a quienes amamos, a los amigos, a los extraños, a los rivales, ya que todos llevamos la misma luz en el corazón.
• Finalizaremos esta práctica repitiendo: OM SHANTI- SHANTI – SHANTI. SHANTI significa “Paz”. Se repite tres veces pidiendo paz para la mente, para el cuerpo y para el espíritu.