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Yoga meditacion

El Sutra 22 más bien intriga. Dice que cuando la razón de ser del mundo objetivo se cumple mediante la liberación de “quien ve” de su confuso enredo con lo “visto”, el mundo desaparece de su vista. Pero continúa operando para los otros “que ven”, que permanecen enredados en experiencias comunes. Si liberación significa la destrucción del mundo objetivo para “quien ve”, ¿por qué éste continúa existiendo y cuál es la causa que esté allí? La cuestión es que lo que en realidad desaparece es la visión del mundo generada por avidya. Este es el denominado mundo objetivo. En la visión del hombre atrapado en avidya y en las tensiones nacidas de avidya, éste es el denominado mundo objetivo. Es este mundo confuso y dado vuelta el que desaparece de la vista del “que ve” y está liberado. De allí en adelante, vive en un mundo de realidad nacida de viveka-khyati. Su modo de vivir se vuelve yóguico, un momento tras otro. Este modo yóguico de vivir es descripto en los Sutras que siguen. Y su culminación o perfección es descripta en el último Sutra de la última parte.

Sutra

El Sutra 20 describe la naturaleza existencial de “quien ve”. Cuando todo el mundo, incluido el organismo humano, es producto de las tres energías de la naturaleza, ¿qué queda entonces para descripción alguna de “quien ve”? Lo que queda es la “energía de ver” que le permite al hombre percibir la naturaleza existencial del mundo observable, de lo “visto”. El “observador” y lo “observado” se implican y necesitan entre sí. Pero lo observado, lo “visto”, no puede ser “quien ve” o el observador. Todo el organismo humano es lo observado, lo “visto”. Si en este organismo no hubiera nada más que hacer, el mundo observable, la existencia en conjunto permanecería eternamente oscura e ininteligible. Pero el hecho es que es observable e inteligible. Llega a serlo a través de las experiencias, que el mundo le ofrece al hombre. Y cuando las experiencias confunden la mente, el hombre tiene que hallar una salida. La salida la ofrece la percepción pura, la energía de la visión pura (drisimatra). Esta energía opera naturalmente a través de las experiencias (pratyaya). Y cuando las experiencias confunden a la mente, esta última ha de liberarse de los movimientos ideacionales electivos, que yacen en el fondo de toda confusión. La disciplina del Yoga ocasiona esto. La visión en estado de Yoga revela que el mundo observable entero existe para liberar a “quien ve” de su enredo confuso con lo “visto” (Sutra 21).

Yoga

La palabra apavarga es un compuesto de varga con el prefijo apa. Apa significa “lejos de”. La palabra varga deriva de la raíz vrj que significa “elegir”. También tiene otros significados; pero no son propios de aquí. Por tanto, apavarga significa un “movimiento lejos de elegir”. Bhoga es invariablemente un producto de la tendencia a elegir, que da por resultado gustos y disgustos insitos. La expresión bhogapavargartha significa, pues, que el mundo objetivo y observable (lo “visto”) existe para ofrecer experiencias (bhoga) al hombre, y a través de bhoga, liberarle de todas las tensiones, confusión, conflicto y caos —un movimiento generado por bhoga. Apavarga significa, pues, un movimiento lejos de bhoga, lejos de la tendencia a elegir, que da por resultado bhoga.
El Sutra 19 dice que drsya o lo “visto” o los objetos del mundo, son únicos o no únicos, y tienen señales visibles por las que se los puede identificar, o son sin tales señales. Esta es, asimismo, una expresión del hecho nacido de la percepción que se liberó de tensiones.

Lotus sutra

La palabra bhoga significa literalmente “comer, consumir, goce, disfrute”. Los seres vivos deben consumir objetos comestibles apropiados, en el mundo de la naturaleza, en cantidades adecuadas para sobrevivir. Este es un imperativo existencial. Esto es bhoga. Bhoga es el vínculo existencial (yoga) entre el hombre y el mundo. Bhoga es, pues, la experimentación de lo que conecta al hombre con el mundo en el sentido existencial. Y cuando el hombre se enfrenta con experiencias conflictivas, es decir, cuando lo que le conecta con la existencia se torna confuso y oscuro, está obligado, por su mismo impulso de sobrevivir, a mirar sus experiencias con el fin de hallar una salida de la confusión, el conflicto y el caos. Este es también un imperativo existencial. Esta salida hacia la libertad respecto de bhoga se llama apavarga.

Sutras patanjali

La expresión bhogapavartha necesita entenderse del modo correcto. Parece formular (y de hecho suena como) una declaración teleológica. Pero esto no es así. ¿Quién puede pretender conocer la finalidad o el designio último de este misterioso universo? El Yoga no pretende hacerlo. Todo lo que esta expresión hace es afirmar la situación existencial. Es un hecho que el hombre experimenta sólo lo que la existencia en conjunto le ofrece. El mundo le ofrece experiencias que pueden ser dolorosas, indoloras o de otro modo. Por tanto, decir que el mundo existe para ofrecerle al hombre experiencias es expresar un hecho desnudo de la situación existencial. Segundo, es también un hecho que las experiencias son conflictivas, que generan tensiones, confusiones y caos, que amenazan la existencia misma del hombre en esta tierra. El hombre está obligado, pues, por los imperativos de la existencia misma, a hallar una salida. Una salida significa una salida de las tensiones, la confusión, el caos y la amenaza para la sobrevivencia. Lo que le permite al hombre hacer esto es la percepción, un regalo de la existencia misma para él. Esta percepción, cuestión de consciencia inelectiva, es la que conduce a la eliminación de todas aquellas tensiones interiores que las experiencias conflictivas generan inevitablemente. Por tanto, decir que el mundo objetivo existe para ofrecer experiencias o bhoga al hombre, y a través de la percepción correcta de bhoga, liberarle de la confusión, del caos y de todas las amenazas para su sobrevivencia (apavarga), no es proyectar una finalidad o un designio sobre el mundo en forma de construcción mental, sino expresar la implicación inherente misma de la situación existencial. Y esto es precisamente lo que significa e implica la expresión bhogapa-vargartha.

Sutra

Surge esta pregunta: ¿para qué es todo esto? ¿Con qué finalidad? La respuesta del Yoga es: Bhogapavargartha. Bhoga significa experiencia, y apavarga significa libertad a través de las experiencias. El hombre, por un lado, y el mundo en conjunto, por el otro (incluido el organismo humano), se relacionan entre sí a través de las experiencias sensorias, y a través de nada más. Si no hubiera experiencias, todo permanecería oscuro y cabalmente ininteligible. Por tanto, la experiencia (bhoga) es el vínculo existencial (yoga) entre el hombre y el mundo. Está claro, pues, en todo caso, en lo que concierne al hombre, que el mundo existe para ofrecer bhoga o experiencias al hombre. Pero el hombre descubre que las experiencias son conflictivas; generan tensión, confusión y caos, que amenazan a la sobrevivencia. Por tanto, el hombre, en interés de la supervivencia, deberá someter sus experiencias a cuidadosa observación y examen crítico con el fin de hallar una salida de la tensión, la confusión y el caos. Quienes se preocupan de hacerlo, descubren una salida, el camino de pratiprasava, que conduce a la libertad respecto de todas las tensiones y del conflicto, de la confusión y del caos regidos por las tensiones. Consiguientemente, dice el Sutra 18, la razón existencial de ser de todo el mundo objetivo (lo “visto”), es ofrecer experiencias (bhoga) al hombre (”quien ve”), y liberarle (apavarga) a través de la comprensión correcta de todas las experiencias.

Iyengar yoga

Debe notarse aquí que estas tres energías de la naturaleza son integrales. No pueden ser separadas una de la otra. Pero pueden distinguirse cada una de las otras dos. Cuando domina el aspecto de la inercia (sthiti) y los otros dos aspectos están relativamente dormidos, a tal objeto lo llamamos cuerpo físico (bhu-ta). Cuando domina el aspecto de la acción espontánea (kriya), o sea, la acción innata autogeneradora, y los otros dos están dormidos, a ese objeto lo llamamos ser animado, organismo vivo dotado de sensibilidad (indriyatmaka). Y cuando dominan los aspectos de la autoiluminación (prakasa) y los otros dos están dormidos, a esa entidad la llamamos ser consciente de sí. El hombre es tal vez el ser más pronunciadamente consciente de sí en el mundo animado. Así, la unión de las tres energías (gunas) de la naturaleza persisten en todos los objetos como un innato equilibrio ecológico de sus interacciones mutuas. Este equilibrio varía en favor de una u otra de las tres energías. Pero siempre permanece integral. Todo el mundo objetivo, junto con su pasmosa variedad de cuerpos animados e inanimados, se mantiene junto, pues, en un equilibrio ecológico, por la fuerza del equilibrio innato y siempre cambiante de las tres energías de la naturaleza.

Yoga classes

La totalidad del mundo objetivo se ve, pues, que es un producto del juego natural de las tres energías, como lo describe el Sutra 18. Estas tres energías (gunas) se manifiestan en objetos inorgánicos (bhutatmaka) y objetos orgánicos (indriyatmaka). Y este mundo orgánico-inorgánico es experimentado por el hombre. La experimentación es energía autoiluminadora.

Bikram yoga

Todo el mundo objetivo (incluido nuestro cuerpo), se ve, pues, que está compuesto por las tres energías (gunas), denominadas praksa, kriya y sthiti. Como hombres modernos, hallamos asombrosa esta descripción del mundo objetivo. En el nivel físico, se descubre que todos los objetos están sujetos naturalmente a la inercia, que es la resistencia al cambio. Y la ciencia moderna nos dice, como resultado de cuidadosa observación y experimentos inteligentes, que todos los cuerpos de este mundo tienden a permanecer en un estado de reposo, o en un estado de movimiento uniforme, hasta que son activados por fuerzas externas a ellos. Esta es la moderna ley científica de la inercia. En el nivel físico, la acción proviene de la distribución despareja de fuerzas gravita-cionales. En el nivel biológico, la acción proviene de fuerzas vitales que cargan a la materia inorgánica con la energía de la vida. Y en el nivel psicológico, llevando consigo al pasado, la ac-
ción proviene de los movimientos ideacionales electivos de la mente.

Ashtanga

El Sutra 18 describe la naturaleza existencial del mundo observable, de lo “visto”. En realidad, el acto mismo de la percepción (viveka) inteligente, delicadamente sensible a todo dentro y fuera, revela la naturaleza del mundo objetivo. Vemos que nuestro organismo psicosomático es parte integral del mundo objetivo. Es como si el mundo objetivo entero estuviera comprimido en nuestro cuerpo, y manifestara su naturaleza a través de las funciones que siguen allí, un momento tras otro. Tomamos cons-ciencia del hecho de que “lo que está aquí existe por doquier; y lo que no está aquí no existe en ninguna parte”. En este estado, vemos nuestro cuerpo en un estado de descanso y su actividad es insignificante. Identificamos este estado como energía inactiva o inercia (sthiti). Entonces observamos una variedad de actividades en nuestro cuerpo y nuestra mente que son como si estuvieran cargados con energía que está libre de inercia. Identificamos esta “energía en acción” como kriya. Y, a través de la percepción de kriya, tomamos consciencia del hecho de que la energía que nos ayudó a identificar la inercia y la acción es de naturaleza ilumi-nacional (prakasa). Todo esto es posible debido a la “consciencia inelectiva”.