Archivo de la categoría ‘Flor de ocho petalos del yoga’

Yoga

Quien atraviesa este proceso prodigioso del camino óctuple del vivir yóguico se convierte en un ser humano auténtico, que ve al mundo como éste es en su pureza existencial. Tal persona se establece en su identidad esencial en la que la visión pura y la acción real marchan juntas. Tal acción perceptiva es creación. Es capaz de transformar radicalmente las oscuras fuerzas de la naturaleza en autoiluminadas energías creativas en libertad total.

Dhyana yoga

Y cuando nos establecemos en dhyana, una experimentación pura sin el experimentador, es decir, cuando nuestra identidad pierde toda magnitud, o toda señal o atributo identificable, el mundo objetivo, por decirlo así, estalla en una radiante objetividad en su autenticidad existencia!. Esto es Samadhi (Sutra 3).

Dhyana

La sintonicidad con este único acto de experimentación del vacío puro del espacio se llama dhyana (Sutra 2). Cuando todas las otras experiencias se funden en una sola experiencia del vacío total del espacio, el tiempo liega a detenerse. El movimiento temporal es significado por una sucesión de experiencias, que llegan una tras otra. Cuando esta sucesión se disuelve en una experiencia única del espacio vacío, dentro y fuera, el tiempo debe llegar necesariamente a detenerse. Este estado extraordinario de experimentación pura sin experiencias particulares se llama dhyana o meditación.

Yoga ashtanga

El Sutra 1 de esta Parte III describe el sexto aspecto del astanga-yoga que se llama dharana   Pranayama y prathyahara crean juntos las condiciones necesarias para este estado extraordinario, llamado dharana. Es un estado en el que sthiti y kriya, los dos componentes de las energías triples del mundo objetivo, incluido nuestro organismo psicosomático, se retardan tanto que casi todas las coberturas temporales de la mente se eliminan y ahora domina toda la escena el tercer componente, a saber, pra-kasa. En la radiación de este prakasa, la mente se vacía de todos los objetos y se mantiene dentro de los confines del espacio interior. El nombre ve los objetos solamente cuando sus sentidos están activos. Pero cuando cesan de estarlo y se detiene su tendencia a moverse hacia sus respectivos objetos, como resultado de prathyahara, eí mundo objetivo, por decirlo así, se vacía de todos los objetos sensorios. Y aunque se vean los objetos, cesan de atraer a la mente, que ahora se interesa totalmente por descubrir la realidad que subyace en el mundo objetivo. Hay ahora vacío interior y vacío exterior. Esta mente se mantiene en este vasto espacio (desa), como si hubiera sido creada a fin de tener esta única experiencia del vacío, un vacío exento no sólo de vrittis, sino también de los objetos (drsya) con los que tienden a identificarse —un vacío que está lleno de inmenso significado, como si fuera el vientre mismo de la realidad.

Pratyahara

Los Sutras 54 y 55 se ocupan del quinto aspecto del astanga-yoga (el yoga óctuple, Sutra 29), a saber, pratyahara. Pratyafaara es un estado de la mente y del organismo psicosomático íntegro, en el que la natural tendencia de los sentidos (impulsada por el pasado) a moverse hacia sus respectivos objetos, se detiene, y los sentidos, por decirlo así, hallan su reposo en la mente en su quietud. Esta quietud es, de hecho, la naturaleza existencial de la mente (Sutra 54). El Sutra 55 nos dice que cuanto esto ocurre, adquirimos naturalmente un dominio sobre los sentidos. Este dominio se produce porque vemos cómo y por qué los sentidos se mantienen moviéndose hacia sus respectivos objetos. Lo hacen para ofrecer experiencias (bhoga) del mundo objetivo a “quien ve”; y cuando comprendemos plenamente la razón de ser de bhoga, nos alejamos del hambre y la sed de más y más experiencias y nos interesamos por apavarga (11-18).

La yoga

Aquí es pertinente notar que el Yoga óctuple ocasiona una percepción pura de la naturaleza existencial de sthiti, kriya y prakasa que son las tres energías que subyacen en todo el mundo observable de la naturaleza (Sutra 18). El juego de estas tres energías de la naturaleza da por resultado la manifestación del mundo objetivo. Percibir y comprender esto es ser consciente de “lo que es” o de la situación existencial.

Yoga sutra

El Sutra 19 dice que drsya o lo “visto” o los objetos del mundo, son únicos o no únicos, y tienen señales visibles por las que se los puede identificar, o son sin tales señales. Esta es, asimismo, una expresión del hecho nacido de la percepción que se liberó de tensiones.

Kundalini yoga

La palabra apavarga es un compuesto de varga con el prefijo apa. Apa significa “lejos de”. La palabra varga deriva de la raíz vrj que significa “elegir”. También tiene otros significados; pero no son propios de aquí. Por tanto, apavarga significa un “movimiento lejos de elegir”. Bhoga es invariablemente un producto de la tendencia a elegir, que da por resultado gustos y disgustos ínsitos. La expresión bhogapavargartha significa, pues, que el mundo objetivo y observable (lo “visto”) existe para ofrecer experiencias (bhoga) al hombre, y a través de bhoga, liberarle de todas las tensiones, confusión, conflicto y caos —un movimiento generado por bhoga. Apavarga significa, pues, un movimiento lejos de bhoga, lejos de la tendencia a elegir, que da por resultado bhoga.

Pranayama yoga

Los Sutras 52 y 53 hablan de lo que ocurre como resultado de pranayama. Ocurren dos cosas: i) la comprensión de la naturaleza existencial de kriya, o el principio de la acción de las tres energías de la naturaleza, se ve que quita las coberturas de la mente que le sobrevinieron a través de los condicionamientos temporales; y como resultado, ii) el emerger de una cualidad de la mente necesaria para el dharana, que se explica en el Sutra 1 de la Parte III.

Pranayama

Pranayama es el descubrimiento de una ruptura (vicheda) en la continuidad del aliento que entra y que sale. Tal como vritti-nirodha es una ruptura en la continuidad de la ideación, así pranayama es una ruptura en la continuidad de la respiración. Asimismo, tal como el interés enérgico por el vacío exento de vrittis es abhyasa (1-3), así el interés enérgico por la ruptura en la continuidad del movimiento respiratorio es pranayama (11-49). Este interés enérgico revela cuatro variedades de pranayama: i) la ruptura al final de la expiración; ii) la ruptura al final de la inspiración; iii) la duración temporal y el largo de espacio cubierto por la inspiración que revela la prolongación y la sutileza del vacío durante las rupturas, y iv) el vacío durante la ruptura en el que perdemos todo interés por las mediciones y los objetos servidos por tales mediciones (Sutras 50 y 51).