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Imposibilidad de diálogo

Mentes que están separadas pretenden mezclarse en el lenguaje de uno con el otro. El matrimonio de almas en las ideas es básicamente una ilusión. Pensamientos que viajan al exterior retornan con informes de Ti de las cosas exteriores: pero un diálogo contigo, realizado a través del mundo, termina siempre siendo un diálogo con mi propia reflexión en el fluir del tiempo. Contigo no existe la posibilidad de entablar diálogo, a no ser que escojas una montaña y la envuelvas en una nube y graves tus palabras a fuego en la mente de Moisés. Lo que Moisés recibió en las tablas de piedra, como fruto del rayo y el trueno, nace ahora deforma más acabada en nuestras mentes tan silenciosamente como el aliento de nuestro propio ser.

Cultura zen

El deseo es la raíz de tu sufrimiento. Al desear creas una ilusión en la mente; y cuando lo haces te has alejado del aquí y ahora. Estás ausente, porque la mente está creando un sueño. Al estar alerta y mirar lo que sucede a tu alrededor sin que tus ojos estén llenos de deseos, te brotará una risa auténtica. Te reirás de toda la broma de lo que te ha estado pasando.
Algunas veces la vida te funciona bien, y otras mal. Cuando tu ciclo es alto disfrutas más de la vida; en cambio, cuando es bajo, tienes más problemas. Para armonizar tu vida, no te dejes excitar por los buenos momentos ni deprimir por los malos. Recuerda siempre que lo alto se construye de lo bajo. Cuando te sientas un “don nadie”, debes respetar el período de tu ciclo bajo. No luches para ser alguien, porque sólo lo serás cuando los demás digan que lo eres. Este “alguien” se construye a partir de los movimientos del “don nadie”. Este consejo es distinto de las enseñanzas ordinarias que sólo apuntan a recibir respeto y alabanzas, sin valorar lo humilde. Cuando sólo aprecias lo alto, demuestras una baja sensibilidad. Así, cuando las personas experimentan un ciclo bajo, lo hacen de modo emocional y se sienten fatal. Desean morir o suicidarse. Se sienten tediosas, poco atractivas e insulsas. Nadie les presta atención ni las respeta, y ellas tampoco se quieren. No se dan cuenta de que, si lo aprovechan, su ciclo bajo puede aportarles sabiduría.

Filosofía zen

Un estado de ánimo optimista es el camino en el mundo del Zen; un estado deprimido es un camino hacia la prisión. Si tu mente es débil y tus pensamientos quedan atados a las apariencias, las complejidades tendrán poder sobre ti con una fuerza cada vez mayor, invadiendo tu naturaleza, confundiendo tu mente y haciéndote perder el control. También hay estados depresivos que son producidos por diversas circunstancias: negligencia, desinterés, deseo de fama y fortuna, lujuria, duda, falta de confianza, timidez, ambición desmedida, celos, envidia, ingratitud y descuido de la vida. Recuérdalo…
En la vida, los pasos no deben darse ni demasiado de prisa ni despacio. Deben darse de una manera ecuánime y tranquila. Cuando vas demasiado deprisa, significa que estás aterrorizado y confuso; cuando vas muy despacio, quiere decir que eres tímido y tienes miedo. El estado deseado es aquel en el que no estás en absoluto preocupado.
El Zen afirma que el éxito es el comienzo del fracaso, porque ambos son las dos caras de la misma moneda, como dos partes de una rueda. Siempre que el éxito alcanza su climax, el fracaso ya ha comenzado, la rueda empieza a girar hacia abajo. Ten presente que la vida se mueve en círculos. Piensa en tu pasado: cuando alguna vez tuviste la sensación de que habías triunfado, inmediatamente las cosas cambiaron y empezaste a decaer. Si tienes éxito es porque puedes fallar: si no pudieses fracasar no habría posibilidad de triunfar. Acepta estos vaivenes irremediables y no habrá motivos para estar deprimido.
¿Sufres por lo que no tienes o no salió de acuerdo a tus deseos? Recuerda que lo cercano, aburre; lo distante es lo que siempre proporciona sueños, esperanzas, posibilidad de placer. Por eso la mente desea lo distante. Siempre es la mujer de otro la más hermosa; la casa de alguien la que nos obsesiona; el automóvil ajeno el que nos fascina. Lo más distante es lo opuesto y lo magnético y, a menos que a través de la comprensión lo trasciendas, la mente se irá moviendo de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, y así sucesivamente. Si la mente te fuerza a ir hacia el opuesto, intenta detenerte en el medio. Observa minuciosamente tu depresión, no la niegues, e identifica el mecanismo de tus pensamientos.
Cuando no comparas, ¿cómo puedes sentirte inferior? Imagina si fueras el único ser sobre la Tierra y no existiera nadie más, ¿serías inferior? ¿Con quién te compararías? ¿En relación a qué? Si estás solo, ¿qué serás, inferior o superior? No eres ninguna de las dos cosas. No puedes ser inferior porque no tienes a nadie por encima; tampoco puedes declararte superior porque no hay nadie por debajo tuyo. No seas ni superior ni inferior, esa es la superioridad del Zen. Nunca compares, y simplemente serás el Único. Buda decía: “No seáis ambicioso, porque permanecerás inferior siempre”. Alcanza tu intrínseca superioridad, la que no tiene que ser probada. Una vez que lo sepas, ya no existirán problemas que te depriman.
Si te condenas a ti mismo, condenarás a todo el mundo. Una persona que se condena a sí misma no puede amar. Sólo cuando no juzgas a los demás estás desbordante de energía, sin nadie dirigiéndote ni controlándote. La vida se convierte en un “dejarse llevar”.

Vida zen

¿Se siente feo, ignorante, aburrido y desagradable? ¿Piensa que se merece el maltrato de los demás?
¿No tiene ganas de nada y se quedaría para siempre adentro de una cajita de fósforos? Tómese unas pildoras de Zen y después nos cuenta…

Todos tenemos esos días. El pronóstico de nuestra alma es: “grandes nubarrones, inestable, sin perspectivas de mejorar”. Añoramos el vientre materno y, aunque no es lo mismo, sumergirnos en la cama y taparnos hasta la cabeza a oscuras puede ser un buen sustituto. Desde allí, en posición fetal y con los dientes apretados, pensamos: “¿para qué estoy en este mundo?” No es que nos sintamos los seres más despreciables de la Tierra: estamos seguros de serlo. ¿Culpables? Todos, menos nosotros. Si alguien en esos momentos nos trajera un artículo que nos diera consejos Zen para renacer como el Ave Fénix, lo tomaríamos como otra broma de mal gusto de la existencia. Pero, a lo mejor, si dejaran al descuido el blog abierto justo en esa página, podríamos espiar un poco, aunque manteniendo la incredulidad. “A ver, a ver, ¿en qué puede ayudar esto del Zen a un pobre tipo como yo?”.

SABIDURÍA ZEN CONTRA LOS “BAJONES” ANÍMICOS
1^ La depresión, en muchos sentidos, es el resultado de creernos importantes. Las cosas no son como queremos y eso nos deprime. Las personas que no se conocen a sí mismas critican a los demás. Consideran acertados a los que están de acuerdo con ellas y desprecian a los que no van en su misma dirección. Se irritan por cualquier cosa, causándose a sí mismos sufrimientos por sus prejuicios. Si sabes que no todas las personas estarán de acuerdo contigo, también sabrás que tú tampoco estatás de acuerdo con todo el mundo. Los que no tienen prejuicios dentro de sí no rechazan a nadie y, en consecuencia, nadie los rechaza. Y se deprimen menos…
w Cuando las personas olvidan que algún día se van a morir y actúan como si fueran a vivir para siempre, no aprecian ni utilizan plenamente los meses y los años que pasan. Por eso, la depresión puede eliminarse a través de la expansión de la conciencia.