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Los buenos hábitos en el día a día

 Los buenos hábitos en el día a día

Claro que pasar mucho tiempo en la cocina preparando un plato equilibrado no garantiza que nuestro organismo esté recibiendo los nutrientes que necesita del mejor modo posible. Es necesario que, además de incorporar nuevos alimentos a nuestra dieta, también cambiemos lentamente nuestros hábitos alimenticios. El doctor Jorge Berra, Director de la Fundación de Salud Ayurveda Prema y autor del libro Ayurveda. Una medicina milenaria al servicio del cuerpo, la mente y el espíritu recomienda algunos hábitos que poco a poco deberíamos ir incorporando a nuestra vida cotidiana:
– Comer en lugares agradables y tranquilos, solos o con personas afectuosas de modo que la mente no esté deprimida.
– Comer de manera conciente, teniendo en cuenta la propia constitución.
– No comer cuando no se tiene hambre, ni dejar de comer cuando se tiene.
– No comer cuando se está enojado, deprimido o afectado por cualquier otra alteración emocional ni inmediatamente después de hacer ejercicio.
– Mantener un intervalo tan amplio como sea posible entre las comidas.
– Alimentar los cinco sentidos: mirar la comida y apreciar su aspecto y su aroma antes de comenzar, escuchar los ruidos que hace, especialmente mientras se cocina, masticar repetidamente cada bocado, para extraerle totalmente el sabor.
– Realizar un paseo de un centenar de pasos después de una comida, para ayudar al proceso digestivo, pero no hacer ejercicio, ni tener relaciones sexuales, no estudiar, ni dormir, hasta una hora después.
– Nunca despreciar comida.
Finalmente, Swami Premananda pone en tela de juicio una costumbre por demás argentina: dejar de comer cuando ya no nos cabe un bocado. “Es importante que nos quedemos siempre con hambre cuando comemos. Si yo decido licuar unas verduras para hacer sopa, ¿lleno el vaso de la licuadora hasta el tope o dejo un espacio libre para que al encender el aparato los alimentos tengan lugar para moverse? Con nuestro organismo deberíamos hacer lo mismo: llenar la mitad del estómago con alimentos sólidos, 1/4 con líquido y dejar 1/4 libre para que el alimento se digiera bien. Quedarnos pipones todo el tiempo genera toxinas porque es una sobrecarga del estómago “.

Vivir en armonia con la naturaleza

Finalmente, está el principio que se relaciona con la simplicidad, con el hecho de vivir en armonía con el cielo y la tierra. Cuando los seres humanos combinan la libertad del cielo con el espíritu práctico de la tierra, pueden vivir juntos en una buena sociedad humana. Tradicionalmente, se dice que cuando los seres humanos viven en armonía con los principios del cielo y de la tierra, entonces las cuatro estaciones y los elementos el mundo operarán también en recíproca armonía. Entonces no existe el miedo, y los seres humanos comienzan a participar, como merecen, en la vida en este mundo. Tienen por encima de ellos el cielo y por debajo la tierra, y aprecian los árboles, la hierba… comienzan a apreciar el mundo.

Que es la felicidad

Claves para reconocer la felicidad: El dinero, las necesidades y el optimismo.
Por Albert Figueras.
Cuando ansiamos una felicidad permanente, nos olvidamos de los pequeños momentos. En su libro Optimizarla vida, Albert Figueras se pregunta acerca de la felicidad y de cómo reconocerla. Habla de las necesidades básicas del ser humano y de aquellas que son adquiridas a través del tiempo/También se pregunta acerca del verdadero valor del dinero a la hora de encontrar la plena satisfacción.

Esperamos alcanzar la felicidad. Y estamos tan acostumbrados a que nos la muestren como algo que debe pagarse y a que nos la pinten como algo inusual, que cuando estamos frente a ella, no la identificamos. Es necesario, entonces, pasar por un proceso de des-aprendizaje para volver a ser humanos y reforzar mejor nuestro papel social. Es decir: debemos aprender a ser solidarios y a mejorar nuestra experiencia de vida en comunidad, aprovechando con equidad los recursos disponibles para todos.
El primer paso es entender que “felicidad” es una sensación de bienestar experimentada por el cerebro. Como tal, en el fondo consiste en la secreción de determinados transmisores químicos que estimulan ciertas zonas cerebrales y unas vías neuronales específicas en respuesta a una situación. La felicidad, por lo tanto, no es un objeto que se pueda adquirir. No se trata de un destino final, sino de un paisaje que vemos por las ventanillas del viaje que es la vida. Puede darse la paradoja de que fijemos la vista en una hipotética estación final del trayecto y que ello impida disfrutar del paisaje por el que estamos pasando: los momentos felices que vayamos encontrando. Éste es un error común en nuestra sociedad. CUESTIÓN DE CONTRASTES:
Con la felicidad sucede lo mismo que cuando tenemos ante nosotros una raya blanca pintada sobre un cuadro blanco. No somos capaces de notar la raya. Sólo podemos apreciar algo cuando hay cierto contraste. En el campo de la percepción visual, las sombras son imprescindibles para tener la sensación del volumen de las cosas, para delimitarlas y diferenciarlas. Las sombras de la vida, también.

Dependencia en la pareja

Cuando es sólo una la persona dependiente, la relación es igualmente difícil. Si uno de los miembros de la pareja es más independiente deberá cuidar continuamente de no dañar al otro. Con el correr del tiempo, esta situación llevará a la frustración y la rabia. Lo más probable es que la relación sucumba a tanta presión.
EL ERROR DE ABSORBER AL OTRO
Si lo que una persona busca a la hora de formar una pareja es reemplazar a su madre, el sentimiento que prevalece no es el amor, sino la inseguridad. Es el miedo a no poder sobrevivir por su cuenta lo que lleva a un hombre o una mujer a la necesidad constante de reafirmar la unión que existe con su pareja. Existen varios equívocos acerca de lo que debe ser una relación amorosa:
1. La creencia de que la vida en pareja significa hacer todo juntos.
2. La idea de que las amistades, los gustos y los intereses deben ser comunes.
Esto lleva a que cada miembro de la pareja, o uno de ellos, insista en estar presente en cada uno de los momentos del otro. No existe la posibilidad de que cada uno desarrolle una vida por su cuenta: lo que antes era dos personas, pasa a ser un solo ser de dos cabezas.
Una persona dependiente siempre dudará de los sentimientos del otro. De manera que buscará su presencia permanente para estar seguro de que no piensa abandonarlo. Si la otra persona es igualmente dependiente, no existirán mayores problemas. Pero probablemente alguno sea menos dependiente que el otro. Esta pequeña diferencia será suficiente para desencadenar no menos de varios conflictos.
LAS CLAVES PARA NO DEPENDER
Depender del otro nunca lleva a una relación sana. Aunque los dos sean dependientes en un mismo grado, a la larga esta simbiosis exagerada atentará contra el desarrollo personal. Una traición en el futuro puede dejar a uno de los dos en un estado de absoluta soledad, una situación difícil de remontar tras años de mantener una relación simbiótica hasta el hartazgo.

Una pareja sana no debe ser dependiente, sino complementaria. No se trata de imitar, unir y compartir, sino de acompañar. La pareja no debe forjarse sobre la base de los mismos gustos e intereses, sino con espacios personales que aporten elementos propios a la relación. La clave está en dejar de lado la necesidad de estar para no quedar solo y, en cambio, elegir estar con la otra persona mantenienoc el espacio de intimidad e individualidad.
Se trata de aprender a camina-solos por la vida, a pesar del temo-que eso pueda significar. Tiene que ver, también, con tener proyectos propios y reconocerse como una persona separada de otra. Al fin y al cabo, es cuestión de dejar al niño de lado y dtsHrar con la libertad de nuestra vida atíurst Descubrir que podemos vivir sin el otro no quiere decir que lo amemos menos, sino que lo amamos bien.

Enfermedad psicologica

Esconder las emociones ouede ser el germen n cial de una enfermedad psicosomática. Por el contrario, reconocerlas y comprender por qué las tenemos es un paso para que el cuerpo no se vea afectado por la tristeza, el estrés o la ansiedad. A veces una simple visita al psicólogo nos puede ayudar bastante.
EL CUERPO ENFERMO:
Son muchas las enfermedades que se pueden desencadenar a partir de una somatización de emociones no resueltas por las vías normales. En muchos casos, se trata de problemas que pueden repetirse o adquirir una forma crónica. En otros casos, pueden ser problemas pasajeros. Las psicosomáticas son dolencias que afectan todos los sistemas del organismo:
• Sistema digestivo. Úlcera péptica, colitis ulcerosa, gastritis, constipación, hemorroides y alteraciones a nivel de la vesícula.
• Sistema respiratorio. Asma bronquial, bronquitis, rinitis alérgica y sinusitis.
• Sistema cardiovascular. Hipertensión arterial, infarto de miocardio y hemorragias cerebrales. Estas personas son muy trabajadoras, compulsivas y siempre les falta el tiempo.
• Sistema genitourinario. Vaginismo, trastornos menstruales, enuresis, disfunciones sexuales, etc.
• Sistema endocrino. Bocio, diabetes, hipertiroidismo y obesidad.
• Sistema locomotor. Dolores lumbares, defectos en la postura, artritis reumatoidea.
• Piel. Eccema, alopecia, picazón, urticaria, psoriasis, etc.

Los beneficios de la risa para la salud

Los beneficios de una carcajada sincera para la salud.

1. Activa el sistema respiratorio.
2. Estimula el sistema endocrino.
3. Facilita la digestión.
4. Oxigena los tejidos.
5. Fortalece las defensas orgánicas.
6. Mejora el ritmo cardíaco.
7. Ayuda a relajar los músculos.
8. Favorece la circulación sanguínea.
9. Tonifica la mente de forma natura!.
10. Armoniza las emociones.
11. Levanta el ánimo.
12. Estira la piel del rostro
13. Devuelve la calma.
14. Aumenta la autoestima.
15. Libera tensiones.

16. Ayuda a conseguir un gesto agradable
17. Previene depresiones.
18. Mejora ta vida social.

El viaje de nuestra vida

¿Quién domina su vida?
La respuesta a esta pregunta propone una reflexión profunda. Vivir adueñados de la propia vida es estar convencidos de que quien nos guía diariamente es nuestro interior.
• Cuando se levanta, ¿reniega de sus planes o siente dicha por los pianes que encarará cada día?
• Cuando llega a su trabajo, ¿se aboca a su tarea inmediatamente o se toma unos momentos para prepararse un café o saludar al resto del equipo?

Durante la jornada, ¿Hace cosas para sentirse bien o sólo mira el reloj y cuenta las horas que faltan?
• Cuando regresa  al  hogar ¿come rápidamente y mira televisión o se cambia de ropa para sentir comodidad y se prepara un aperitivo, etc?
Al acostarse, tras un día de observar sus comportamientos habituales, pregúntese y responda con sinceridad: ¿es dueño de su vida? ¿Qué debería modificar para comenzar a serlo?