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La rueda de la vida

 La rueda de la vida

Todo lo que vemos, sentimos, escuchamos y percibimos en el Universo es energía. Esa energía es producto de 5 elementos (fuego, tierra, aire, éter, agua) que están presentes no sólo en nuestros cuerpos sino también en la naturaleza. De acuerdo a la filosofía hindú la energía que producen estos elementos ingresa al ser, se distribuye y localiza en determinadas zonas para su máximo aprovechamiento para el área física, mental y espiritual. Esta energía se asimila a través de todos los poros de nuestro cuerpo, pero sobre todo de la nariz, la boca y los centros de energía o chakras (en sánscrito significa “rueda”). Aunque tenemos infinidad de chakras, los más conocidos son 7 y están relacionados entre sí por un canal de energía que asciende por la columna vertebral (se lo llama shushumna).
o centro raíz, que se aloja en la base de la columna. Allí mora Kundalini (nuestra energía) dormida. A Mulad-hara le corresponde el elemento tierra, por lo tanto el equilibro en este chaira nos ayuda a tener constancia, a acostumbrarnos a la vida terrenal que llevamos y nos da la aparente seguridad de este mundo. Su color predominante es rojo y el mantra es Lam. La repetición continua de ese mantra hace que el chakra se active. Cuando tenemos mucha dificultad para los cambios o nos cuesta asumir lo que nos toca vivir, podemos activar Muladhara entonando el mantra y tratando de comprender la simbología del chakra.
Svadistha ysu color es naranja que transmite equilibrio y aceptación. Cuando está activado produce un estado de equilibrio físico, emocional y mental. Está vinculado con el elemento agua y directamente relacionado con la reproducción. Es bueno tener en cuenta que cuando la mujer atraviesa la menopausia el agua queda consumida por el fuego y se transforma en sabiduría, en creatividad. El mantra para activar Svadisthana es Vam.
El tercer chakra es Manipuis, que significa ciudad de las joyas. El color que lo identifica es amarillo dorado. Está ubicado entre el plexo solar y el ombligo. Tiene el mantra Ram que produce un estado permanente de energía, fuerza y voluntad. Se llama ciudad de las joyas porque una persona que no puede digerir un alimento no puede digerir una situación vital ni una idea. Los órganos relacionados con Manipura son vesícula, hígado, páncreas, bazo… la asimilación del alimento es fundamental para nuestra vida. Las depresiones están relacionadas con el desequilibrio de este chakra. Por eso la gente de los países cálidos es alegre y enérgica.
Anahata es cuatro chakr y se aloja cerca del corazón. Su elemento es aire y el color es verde manzana. El mantra es mucho más suave: Yan. A través de la práctica del yoga activamos la respiración que moviliza la energía para ser distribuida por todo el cuerpo. Cuanto mejor respiramos más serena está nuestra mente. Equilibrado, este chakra nos produce una mente relajada y libre de tensiones. El verde está relacionado con la armonía y la serenidad. Este chakra está relacionado con la devoción. A medida que vamos ascendiendo en el trabajo de la energía, el ser recibe información de que existe algo superior a él y el corazón se conmueve. A medida que vamos ascendiendo con la información que nos entregan los chakras vamos comprendiendo el verdadero significado de nuestra vida. La vida no es mi cuerpo y lo que veo. Hay algo que no vemos ni tocamos que está más allá. Este chakra está vinculado a los sentimientos elevados, de pureza.
Vishuddhao chakra laríngeo está a la altura de la garganta. Es el chakra de la comunicación, por eso es tan importante la voz. A través de la voz nos damos cuenta de las emociones que gobiernan en una persona. El mantra es Ham y su color es el azul. Cuando está activado con acciones como decir bien (bendecir) la persona puede discurrir sobre temas filosóficos importantes aunque no haya estudiado sobre ellos. Aparece una información de la que nunca antes tuvo noticias. Como si se hubiera vuelto receptivo a una fuente de información superior que habla a través suyo. Oír algo bello, bueno y melodioso puede sanarnos. Es importante saber que el primero que queda bendecido, sanado y alumbrado es uno mismo conforme a lo que dice.
El chakra Ajna es de color índigo y está en el entrecejo. La gente que tiene este chakra activado tiene una visión ampliada: puede ver el aura o el movimiento energético y vibracional de las personas que adquiere el color de lo que son, lo que piensan y lo que sienten. El mantra es Om y contiene todas las vibraciones de los anteriores chakras. Todo el universo vibra con el Om. Cuando este chakra está activado podemos ver lo que no ven los ojos.
quiere decir ciudad de los mü pétalos. Los primeros chakras están representados por una flor de loto. El primero, Muladhara tiene 4, o sea los 4 nadis o conductos de energía que son atrapados en este vórtice de energía. En el último chakra hay mil, como símbolo del infinito. Es toda la información cósmica de una conciencia superior que llega al ser a través de la coronilla. Este chakra vibra con el Om. En los bordes es violeta y en el centro resplandeciente, luminoso. La ampliación de conciencia que produce un Sahasrara activado permite el encuentro con cualquier otra persona sin sentir molestia alguna e incluso la posibilidad de ayudarlos a equilibrar su propia energía. Los grandes maestros han puesto ojos en aquellos que no podían ver o han ayudado a caminar a gente inválida. ¿Qué hacían? Simplemente equilibraban la energía.

Ciencia y metafisica

Mientras más nos recuerde un objeto a nosotros mismos, más dispuestos estaremos a admitir que también es verdadero y que tiene una existencia válida. La mayoría de los científicos no acepta la existencia de nada que no sea manifiesto para los sentidos.
Deepak Chopra.

Una visión más completa
Ni la observación científica ni la intuición mística pueden ser reducidos ni comprendidos mutuamente. Cada uno de estos enfoques tiene sus propias ventajas, y un enfoque que los englobara a ambos podría proporcionamos una visión más completa del mundo de lo que hace cualquiera de ellos por sí solo.
Fritjof Capra.

 

Los boddhisattva

Rara vez se hace referencia a los textos buddhistas de los cuales Usui extrajo la técnica. Desde mi punto de vista, esto es un error, provocado por la falta de conocimiento del tema o por un ocultamiento egoísta de estas fuentes; que no sólo sirvieron de inspiración para el reiki: en cierta forma, los yoguis, los esenios, el chan, el zen, etc., se nutrieron de estas mismas fuentes.
Me refiero a la doctrina de los bodhisattvas, esos seres con un largo camino interior recorrido y que han dedicado su existencia a favorecer el despertar de los demás, impulsados por su realización de la no separatividad. La no separatividad implica que debes comprender que todos somos uno y por lo tanto, hasta que el último ser viviente de este ciclo no se libere de la ignorancia que trae aparejado el sufrimiento, nadie podrá realizar individualmente la felicidad absoluta.
Esta es la verdadera cuna filosófica de la que se extrae la técnica de las palmas ardientes y que el doctor Usui rebautiza con el nombre de reiki. La doctrina de los bodhisattvas es un conjunto de enseñanzas dictadas por los que han alcanzado este estado de sabiduría suprema. También se les otorga el título de “Liberadores de la humanidad”. Bodhisattva Buddha compasivo.
Un Buddha perfecto es el hombre que ha realizado a la perfección su humanidad conscientemente y por sus propios medios.

El i-ching

EL I Ching, libro de las mutaciones. Un modelo del universo y un sistema de analogías para la comprensión de la situación humana. IChing es el libro más antiguo de China y resume los conocimientos espirituales y cosmológicos de la cultura china. Refiriéndose al Libro de los cambios (abreviatura: Libro ) dijo Confucio:
“Si pudiera añadir años a mi vida, dedicaría cincuenta al estudio del I Ching y evitaría así cometer grandes errores”.
Antes de comenzar con el desarrollo del tema específico, creo convenien-• te señalar algunas relaciones que existen entre el Libro y las perfecciones (paramitas) del buddhismo tibetano. Espero que así se comprenda con claridad cuál es la verdadera finalidad del Libro y se evite caer en el frecuente y lamentable error de atribuir al Libro una utilidad meramente adivinatoria. El Libro es un camino de autoconocimiento y de transformación psicológica y espiritual que nos permite, mediante un uso adecuado y una actitud e intención sinceras en la búsqueda del Tao , comprender las situaciones humanas y los procesos cósmicos con mayor claridad y precisión. La persona que consulte el Libro ignorando su mensaje de transformación interior, no obtendrá una respuesta esclarecedora al problema planteado. Sin transformación interior no es posible relacionarse correctamente con las situaciones de la vida, declara el Libro, y en este punto fundamental coincide plenamente con las aspiraciones de las perfecciones (paramitas ) buddhistas de la energía (virya paramita ) y de la acción correcta (shila paramita).
Refiriéndose a las paramitas dice el lama tibetano Chógyam Trungpa:
“La energía no se manifiesta únicamente en sus aspectos destructivo o posesivo. Hay otras energías que no tienen ninguna relación con el amor o el odio. Estas son las energías de laprecisión y la claridad, las energías que nos permiten ver a través de las situaciones. Hay energías de la inteligencia, que surgen continuamente, pero que no alcanzamos a experimentar correctamente. Por lo general sólo apreciamos las cualidades destructivas o posesivas de la energía’. Pero esto es muy limitado. Si nos relacionamos adecuadamente con la realidad tal como es, nunca experimentaremos ni siquiera un instante de verdad. Cuando superamos la Ignorancia y simplicidad de la vía monodireccional, la chispa de la energía surge constantemente.
Pregunta: ¿Cuáles son los medios que nos permiten saber de qué modo y hacia dónde dirigir la energía?
Respuesta: Al ver las situaciones con mayor claridad que antes, al verlas tal cual son, sabremos de qué manera y hacia dónde dirigir la energía.
En lugar de imponer nuestra propia versión de la realidad a la vida, vemos las cosas como son. Cuando esta especie de velo se remueve, uno ve la situación tal cual es. Entonces podemos comunicamos con la situación correcta y plenamente. No es necesario esforzarse para actuar de un modo determinado. Se genera un intercambio continuo, una danza constante. Algo similar ocurre cuando el sol brilla y las plantas crecen. El sol no desea crear la vegetación, las plantas reaccionan ante la luz del sol y la situación se desarrolla naturalmente”.

 

El gesto de la sabiduría

Jñana Mudra significa literalmente el gesto de la sabiduría. El que medita en este mudra afirma un sometimiento a toda la sabiduría del universo, colocándose asila mente en un estado óptimo para la meditación. Se usa de 6 a 18 hs. con las palmas hacia arriba, de 18 a 6 hs. con las palmas hacia abajo.

Shiva Mudra: simboliza un cáliz donde se recoge la sabiduría de los maestros. Así entro en sintonía conmigo mismo. Palmas hacia arriba, mano positiva (izquierda) sobre la negativa (derecha) y los dedos pulgares se tocan.

Pronam Mudra: me interiorizo porque pongo las manos en el corazón, pongo en movimiento los 75 chakras que hay en las manos. Manos en rezo.

Trimurti Mudra: Simboliza el hombre realizado. Se forma un triángulo uniendo los dos pulgares y los dos índices.

Atma Mudra: para adquirir energía igual que Trimurti. Las manos en rezo sobre la cabeza.

Linga Mudra: para adquirir fuerza, energía. Linga significa órgano sexual masculino. La mano derecha abajo y arriba la izquierda con el puño cerrado y el pulgar hacia arriba.

Doctrina del budismo

La cuarta verdad del budismo es el camino de los ocho elementos. Este camino no es uno que podamos tomar para ir de un punto a otro, sino que, en el mismo momento en que comenzamos a recorrerlo, lo percibimos en su totalidad. Sin embargo, a cada paso que damos podemos seguir un conocimiento más profundo. El primero de los ocho elementos de este recorrido es la perspectiva recta. Según Buda, mantener una idea determinada es como congelar la realidad, intentar encerrar el mundo en el pensamiento. No hay que dejarse atrapar por una perspectiva en particular, es decir, no hay que encerrarse en ideas, conceptos, creencias u opiniones. La forma correcta de ver la realidad es tal cual es. La intención recta es el segundo elemento. Se trata, simplemente, de la voluntad de llegar a la iluminación. Despertar está en cada uno, no en un maestro o una filosofía. El siguiente elemento del camino es la palabra recta. Su forma más obvia es dejar de mentir. Al abandonar la verdad, la mente se altera demasiado, perdiendo el aquí y ahora. Pero palabra recta también quiere decir no hablar en forma ordinaria ni hablar mal de los demás, evitando también las conversaciones insus tanciales. Regodearse en la trivialidad, en la calumnia o en la fantasía, no conduce al despertar.
La acción recta es el cuarto elemento. Se trata del modo de actuar que proviene de una mente sin trabas, que no está predi-señada por estructuras mentales rígidas. El quinto elemento es el medio de vida recto. El budismo ofrece una guía para ayudarnos a despertar, para ver en qué forma podemos ganarnos la vida a fin de que ésta promueva la apertura, la intuición, la honestidad y la armonía.
El esfuerzo recto, el sexto elemento del camino, es un compromiso consciente y continuo con cada momento. Es el abandono voluntario de nuestra mentalidad fragmentada y de nuestro pensamiento dualista. Nada es bueno o malo, inmoral o moral. Si el estado mental se mantiene momento a momento comprometido, se »1 alcanza el siguiente elemento: la atención recta. Esto significa no olvidar cuál es nuestro auténtico problema: el duhkha. El último elemento del camino es la meditación recta, que consiste en preparar la mente de modo tal que se centre y esté alerta. Es aquí donde entra en juego la práctica.
Ninguna de estas verdades son dogmas de te. Ninguno de estos elementos son mandamientos. Cada uno debe adoptarlos en su vida diaria y comprobar si conducen o no al despertar. El budismo siempre es ver, nunca creer.

Verdades del budismo

La tercera verdad del budismo afirma que todo lo que es susceptible de surgir lo es también de desaparecer. Por lo tanto, si el dolor surge, entonces puede partir. A esta desaparición, Buda la llama “nirvana”. Todo cuanto vemos, oímos, sentimos y pensamos está en constante devenir y cambio. Nada permanece. Anhelamos la permanencia en el mundo y el resultado es que sufrimos, ya que no la encontramos. Asi como nuestras células se mueven continuamente, el contenido de nuestra mente está en constante movimiento. Los pensamientos, los sentimientos, los juicios y los impulsos surgen unos detrás de otros. El nirvana es ver. diáfana y completamente, que es así. Poner fin al sufrimiento implica superar la ignorancia. Los tres tipos de anhelos surgen debido a la confusión que sentimos respecto del cambio. Buda habló de eliminar esos deseos a través de dos formas: disminuir el deseo y olvidarse de uno mismo. Lo que Buda llamó “menos deseo” significa ver cómo son las cosas realmente. Ver, para luego dar la vuelta y emprender con ánimo el camino de regreso. El otro modo de enfrentarnos a nuestros deseos es desvincularlos de nosotros mismos. Esto significa recordar que no existimos en soledad, sino en relación con otras personas, con otras criaturas, con el planeta y con el universo. La clave, una vez más, está en ver las cosas como son, en admitir lo que de verdad está sucediendo. Mediante esa confesión y ese reconocimiento podemos dejar de sufrir.

Creencias del budismo

Una vez que se ha visto verdaderamente la realidad, la creencia se vuelve innecesaria. Además, se interpone en el camino de la percepción clara y directa. Para ver la verdad y la realidad, simplemente hay que pararse delante de ella sin creencias, sin prejuicios ni pensamientos. A la verdad se llega viéndola, no nombrándola o aferrándose a ella. La visión no necesita ser verificada. Es inmediata y forma una unidad con la Verdad. Sin embargo, solemos tener problemas para ver las cosas tal cual se nos presentan. El budismo indic el camino hacia una revelación universal y profunda. No intenta hacer reflexionar acerca de un terreno vago y lejano, sino que trata del aquí y del ahora, de despertar en este momento, de ver las cosas como son.

Verdades del budismo

La segunda verdad del budismo es el origen del duhkha. El sufrimiento o la insatisfacción surgen del anhelo de apresar nuestro objeto de deseo; ese anhelo se manifiesta en tres formas diferentes: el deseo sensual, que incluye sensaciones físicas y mentales placenteras y estimulantes; el ansia de la existencia, que consiste en la voluntad de seguir viviendo para siempre; y el anhelo de librarnos de este mundo de dolor y aflicción. Prácticamente todos los males de la humanidad provienen de estas tres formas de anhelo.
El hombre desconoce la naturaleza de la realidad. La mente tiende a inclinarse en una u otra dirección porque, desde la ignorancia, ve algo y desea tenerlo. Definimos lo que queremos o no como algo separado de nosotros. En la mente iluminada no existe esta definición. El dolor está asociado a la elección. En cuanto debemos elegir, la mente enferma. Pero la verdadera libertad no reside en poder elegir, sino en encontrar una vida en la cual las elecciones sean pocas.

Doctrina del budismo

El budismo no busca explicaciones sobre el origen del universo, ni especula acerca de la vida después de la muerte. No hay en esta doctrina ni principio ni fin. Buda dijo que la condición humana es como la c alguien a quien le han disparado una flecha: dolorosa y urgente. El problema es que, en lugar de buscar u remedio inmediato para nuestra desgracia, pedimos saber cómo es la flecha, qué piensa la persona que la ha disparado. Abordar un problema implica cuestionar cosas a menudo intrascendentes: nos cuestiona mos los orígenes y los finales, pero nos olvidamos del momento preciso, del “ahora”.
Muchos de nosotros sentimos que algo falla en nuestras vidas, sin embargo, no somos capaces de discernir cuál es el problema, o qué deberíamos hacer para solucionarlo. Anhelamos algo, sentimos dolor y pérdida, sufrimos… sin reparar en que todo lo que necesitamos para aliviar esa insatisfacción está ante no sotros. Según el budismo, ese estado de tristeza, esa insatisfacción profunda y permanente, es la primera verdad de la existencia. Todo el dolor que nos causamos y que causamos a los demás proviene de núes tros propios actos, y nace de nuestra confusión. Si hoy no acertamos a ver dónde está el auténtico proble ma, lo único que logramos es perpetuarlo, transmitiendo esta confusión de generación en generación
El hombre siempre ha querido modificar la realidad, intentando abordar los problemas para eliminarlos o negar su existencia, pero la realidad no puede ser modificada, la vida tiene un solo sentido. Esto ha traído aparejado una profunda insatisfacción en el ser humano.
La vida, entonces, se convierte en un sufrimiento. La segunda verdad del budismo es que es ta insatisfacción se origina en nuestro propio interior, y es producto de nuestra ignorancia, del deseo de que la realidad sea algo que no es. Aun así, Buda asegura que pódeme* comprender cuál es el origen de nuestra insatisfacción para ponerle fin, incluso en sus formas más profundas y existenciales. Una vez alcanzado este conocimiento, es momento de abordar la cuarta verdad, el medio para experimentar esa comprensión cabal de la vida. Alcanzar ese nivel de entendimiento se traduce en llegar a la iluminación, al nirvana o, en palabras más exactas, a la libertad de la mente.