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Que es la felicidad

Claves para reconocer la felicidad: El dinero, las necesidades y el optimismo.
Por Albert Figueras.
Cuando ansiamos una felicidad permanente, nos olvidamos de los pequeños momentos. En su libro Optimizarla vida, Albert Figueras se pregunta acerca de la felicidad y de cómo reconocerla. Habla de las necesidades básicas del ser humano y de aquellas que son adquiridas a través del tiempo/También se pregunta acerca del verdadero valor del dinero a la hora de encontrar la plena satisfacción.

Esperamos alcanzar la felicidad. Y estamos tan acostumbrados a que nos la muestren como algo que debe pagarse y a que nos la pinten como algo inusual, que cuando estamos frente a ella, no la identificamos. Es necesario, entonces, pasar por un proceso de des-aprendizaje para volver a ser humanos y reforzar mejor nuestro papel social. Es decir: debemos aprender a ser solidarios y a mejorar nuestra experiencia de vida en comunidad, aprovechando con equidad los recursos disponibles para todos.
El primer paso es entender que “felicidad” es una sensación de bienestar experimentada por el cerebro. Como tal, en el fondo consiste en la secreción de determinados transmisores químicos que estimulan ciertas zonas cerebrales y unas vías neuronales específicas en respuesta a una situación. La felicidad, por lo tanto, no es un objeto que se pueda adquirir. No se trata de un destino final, sino de un paisaje que vemos por las ventanillas del viaje que es la vida. Puede darse la paradoja de que fijemos la vista en una hipotética estación final del trayecto y que ello impida disfrutar del paisaje por el que estamos pasando: los momentos felices que vayamos encontrando. Éste es un error común en nuestra sociedad. CUESTIÓN DE CONTRASTES:
Con la felicidad sucede lo mismo que cuando tenemos ante nosotros una raya blanca pintada sobre un cuadro blanco. No somos capaces de notar la raya. Sólo podemos apreciar algo cuando hay cierto contraste. En el campo de la percepción visual, las sombras son imprescindibles para tener la sensación del volumen de las cosas, para delimitarlas y diferenciarlas. Las sombras de la vida, también.

Mejorando las relaciones de pareja

En la cama, vale todo.
Si el amor se puede volver más intenso cuando pensamos en sexo antes de que suceda, la receta para disfrutar plenamente del encuentro propiamente dicho es la inversa. Se trata de no pensar y dejar que sean los cuerpos, y no la mente, la que lleve adelante el curso de la relación sexual. Si bien nuestros pensamientos nos pueden llevar a imaginar situaciones excitantes, a menudo eso ocurre antes y no durante el sexo. A la hora de estar en la cama, por lo general los pensamientos tienden a ser represivos. Pensamos que algo no está bien, que lo que hacemos es incorrecto, que la otra persona puede juzgarnos por una determinada práctica, etc. El sexo no es racional, sino por completo instintivo. Dejar de lado el pensamiento y permitir que sean las emociones y el cuerpo los que se expresan, es la mejor manera de disfrutar plenamente del coito. Nunca se detenga a pensar si debe realizar alguna posición o si su pareja pensará que está loca por actuar de alguna “-añera; simplemente hágalo. En la cama todo está permitido siempre y cuando ambos estén de acuerdo. Nunca reprima sus más bajos instintos, más bien deje que sean ellos los que gobiernen su sexualidad.

Dependencia en la pareja

Cuando es sólo una la persona dependiente, la relación es igualmente difícil. Si uno de los miembros de la pareja es más independiente deberá cuidar continuamente de no dañar al otro. Con el correr del tiempo, esta situación llevará a la frustración y la rabia. Lo más probable es que la relación sucumba a tanta presión.
EL ERROR DE ABSORBER AL OTRO
Si lo que una persona busca a la hora de formar una pareja es reemplazar a su madre, el sentimiento que prevalece no es el amor, sino la inseguridad. Es el miedo a no poder sobrevivir por su cuenta lo que lleva a un hombre o una mujer a la necesidad constante de reafirmar la unión que existe con su pareja. Existen varios equívocos acerca de lo que debe ser una relación amorosa:
1. La creencia de que la vida en pareja significa hacer todo juntos.
2. La idea de que las amistades, los gustos y los intereses deben ser comunes.
Esto lleva a que cada miembro de la pareja, o uno de ellos, insista en estar presente en cada uno de los momentos del otro. No existe la posibilidad de que cada uno desarrolle una vida por su cuenta: lo que antes era dos personas, pasa a ser un solo ser de dos cabezas.
Una persona dependiente siempre dudará de los sentimientos del otro. De manera que buscará su presencia permanente para estar seguro de que no piensa abandonarlo. Si la otra persona es igualmente dependiente, no existirán mayores problemas. Pero probablemente alguno sea menos dependiente que el otro. Esta pequeña diferencia será suficiente para desencadenar no menos de varios conflictos.
LAS CLAVES PARA NO DEPENDER
Depender del otro nunca lleva a una relación sana. Aunque los dos sean dependientes en un mismo grado, a la larga esta simbiosis exagerada atentará contra el desarrollo personal. Una traición en el futuro puede dejar a uno de los dos en un estado de absoluta soledad, una situación difícil de remontar tras años de mantener una relación simbiótica hasta el hartazgo.

Una pareja sana no debe ser dependiente, sino complementaria. No se trata de imitar, unir y compartir, sino de acompañar. La pareja no debe forjarse sobre la base de los mismos gustos e intereses, sino con espacios personales que aporten elementos propios a la relación. La clave está en dejar de lado la necesidad de estar para no quedar solo y, en cambio, elegir estar con la otra persona mantenienoc el espacio de intimidad e individualidad.
Se trata de aprender a camina-solos por la vida, a pesar del temo-que eso pueda significar. Tiene que ver, también, con tener proyectos propios y reconocerse como una persona separada de otra. Al fin y al cabo, es cuestión de dejar al niño de lado y dtsHrar con la libertad de nuestra vida atíurst Descubrir que podemos vivir sin el otro no quiere decir que lo amemos menos, sino que lo amamos bien.

Que es la dependencia afectiva

Cuando el amor nos ahoga:
El problema de la dependencia afectiva.
Por María de los Santos Vescio.
La psicología sostiene que el enamoramiento es, de algún modo, una repetición del vínculo ideal con nuestra madre. El problema es que las relaciones afectivas no poseen los mismos principios. Y allí comienzan los conflictos.

La mayoría de los animales comparten con el ser humano un estrecho vínculo con su madre. De hecho, de la hembra que da a luz depende la supervivencia de cachorros, pichones y bebés. Sin embargo, en el reino animal =s:e vínculo se rompe tan pronto como e esemplar es capaz de desarrollarse por no depende de la hembra que lo alumbró para vivir su vida adulta. Más bien, no la vuelve a encontrar una vez que abandona el nido.

Muchas veces no logra cortar la dependencia materna. Esta situación, en parte biológica y en parte cultural, genera la tendencia humana a desarrollar entre madre e hijo una trama difícil de romper. Es probable que la causa de este fenómeno sea que, en nuestro caso, el pasaje de la infancia a la adultez es especialmente largo y difícil.
Somos incapaces de sobrevivir sin ayuda externa. Un bebé, por sus propios medios, es incapaz de sobrevivir durante demasiado tiempo. Cuando finalmente pueda hacerlo, ya no será bebé, ni siquiera un pequeño niño. Se habrán creado puentes entre madre (o su figura sustituía) e hijo que son difíciles de derribar. La psicología sostiene que el padre (o quien cumpla esa función en cada uno de nosotros debe ayudar a romper ese vínculo. Sin embargo, eso no siempre ocurre manteniéndose el vínculo simbiótico con la madre.

Al inicio de una nueva pareja y n pleno nacimiento del amor, la sensación de la necesidad del otro se repite. Esa simbiosis que existía entre madre e hijo se reproduce en la idealización que se tiene por el com-pañero. Durante el enamoramiento, la persona cree haber hallado su mitad perfecta, como si dos se convirtieran en uno completo.

Es una etapa en la cual el otro nos completa y no parecen existir diferencias. Como una madre, el otro parece llegar a nuestra vida para curar todas las heridas y satisfacer todas nuestras necesidades.
ROMPER EL HECHIZO
Pocas veces el enamoramiento atraviesa los años. El hechizo suele romperse cuando descubrimos que ese otro tiene vida propia, ideas o gustos que no conocíamos en él, momentos de tristeza, enojo o aislamiento que no corresponden a esa imagen ideal que nos habíamos forjado de él. Despertamos de un sueño a fuerza de descubrir los espacios de una realidad que, hasta entonces, no habíamos notado.

LA RELACIÓN DEPENDIENTE
Las parejas dependientes son muy frecuentes, precisamente porque la situación que les da origen suele repetirse con asiduidad. Son muchas las características que las definen:
• Cada miembro de la pareja cree que no existe sin el otro.
• No poseen una vida íntima e individual, todo lo proyectan o lo disfrutan si están en compañía.
• Presentan sentimientos posesivos y deseos de exclusividad.
• La pareja tiende a aislarse de los demás y encerrarse en sí misma.
• Los dos sienten terror de ser abandonados y pueden controlar la vida del otro.
• Son capaces de dejar todo por permanecer en la pareja.
Son muchos los problemas que acarrea este tipo de parejas. Es procable que durante un tiempo las cosas funcionen a la perfección. Sin embargo, pasado el periodo de enamoramiento, es común que uno de los miembros de la pareja exija un poco de aire. El otro se sentirá traicionado y comenzará el sufrimiento.

El poder de la mente subconsciente

TODO ESTÁ EN LA MENTE:
Siempre que existen síntomas de somatización hay un trastorno psíquico. El problema es que pocas veces el paciente se da cuenta de esa relación. De hecho, en ocasiones ni siquiera hay una verdadera noción del problema psíquico, de manera que resulta muy difícil prevenir la aparición de los trastornos físicos. Esto suele ocurrir, por ejemplo, con las personas que se embarcan en una vida agitada por los negocios y que sólo cuando sufren un infarto descubren que vivían en el caos. El origen psicológico de una enfermedad no resta importancia al problema. De hecho, una enfermedad psicosomática puede ser tan perjudicial para la salud como los trastornos por microorganismos, nutrición o desequilibrios metabólicos.
La medicina occidental tiende a resolver los síntomas sin atender a la causa. Por esa razón, en la mayoría de los casos, las enfermedades psicosomáticas se repiten a lo largo del tiempo: si no se resuelve la causa, la respuesta física reaparece.

Alcanzar la salud psicofísica

¿Sirven los medicamentos?.

Aunque la medicina occidental es capaz de tratar todas las dolencias psicosomáticas, en la mayoría de los casos no encuentra una solución definitiva.
El problema es, una vez más, que se atacan los síntomas y no los orígenes. Sin embargo, los medicamentos poseen una doble acción. Una es farmacológica y combate los desajustes del organismo; la segunda es sugestiva y puede ser útil para la mente.
Este efecto placebo puede ser importante a la hora de eliminar el síntoma pero también para tranquilizar al paciente acerca de algunos trastornos psíquicos. Sin embargo, con el correr del tiempo, el placebo deja de surtir efecto.

CLAVES DE PENSAMIENTO PARA ALCANZAR LA SALUD PSICOFÍSICA
Esconder las emociones puede ser el germen inicial de una enfermedad psico-somática. Por el contrario, reconocerlas y comprender por qué las tenemos es un paso para que el cuerpo no se vea afectado por la tristeza, el estrés o la ansiedad.
Un cambio de actitud es suficiente para no caer en una patología de este tipo. Para eso, algunas claves son:
• Expresesus sentimientos.Si elestrés, la tristeza, la ansiedad o la angustia aparecen, es importante dejarlos salir. Guardarlos dentro puede afectar al cuerpo. Deje que las personas más allegadas sepan cuando hay algo que le está molestando. Sin embargo, tenga en cuenta que sus familiares y amigos pueden no ser capaces de ayudarlo apropiadamente. Busque la contención de un psicólogo o de un consejero espiritual.
• Equilibre su vida. Gran parte de las enfermedades psicosomáticas aparecen cuando nos obsesionamos por problemas en el trabajo o por conflictos familiares. No deje que su vida gire en torno a estas situaciones. Esto no significa que usted tenga que fingir que está feliz cuando en realidad siente angustia, sino que debe tratar de enfocarse en las cosas positivas de la vida. La idea es no centrarse en los sentimientos negativos, sino equilibrar su vida con aquello que lo hace feliz.
Algunas investigaciones demostraron que tener una actitud positiva puede mejorar la calidad de vida y afectar positivamente la salud. La clave está en darse tiempo para disfrutar.
• Relájese. La meditación y otros métodos de relajación son ideales para alcanzar el equilibrio de las emociones. Practicar yoga o tai chi no sólo será bueno para la mente, sino también para mejorar la salud integral del cuerpo.
• Cuide su forma de vivir. La salud emocional no puede alcanzarse de la mano de los malos hábitos. Para que las emociones no lo enfermen, cuide su cuerpo haciendo ejercicio regularmente y alimentándose en forma sana.

Deseo sexual

Cómo reavivar el deseo sexual:
La disminución del deseo sexual se instala en silencio, di simuladamente en más de una pareja. Encontrar su remedio radica, en primer lugar, en no aceptar esta situación como algo normal, fruto de los años de i sino de poner manos a la obra.
Utilice su creatividad también en el amor.

• No olvide zonas erógenas. B naüuietito del cabello, el lóbulo de la
oreja, tas acnés u otras zonas de b cara ye) área alrededor del ombligo suelen ser zonas erógenas olvidadas. Présteles mayor atención.
• Hable con su pareja. Que ambos admitan que “algo” pasa es un paso reportante. Hablar del tema puede ser el principio de nuevas propuestas, nuevos juegos sexuales o fantasías que quizás nunca se animaron a llevar
adelante… hasta ahora.

Significados de los sueños

Una terapia onírica.

Adriana F., de Capital, de 33 años, soltera y con un problema de lenguaje (tartamudez), me cuenta un sueño que aparece frecuentemente. Es un sueño donde ella cada vez que va a tomar un medio de transporte, ya sea tren o colectivo, lo pierde y se queda sola en la parada. También me comenta lo siguiente: “Voy al colegio (Adriana estudia el secundario para adultos) y cuando llego a la clase, no hay nadie, ni la profesora, ni mis compañeros, la puerta está cerrada y no puedo entrar, después me despierto muy angustiada y no sé por qué”.
Adriana, me parece que sos una persona que se siente muv sola, que has tenido muchas pérdidas en tu vida, ya sea afectivas o económicas, quizás embarazos no llegados a término. Tu sensación es que nunca vas a poder tener nada, porque siempre llegas tarde (perdés el colectivo, etc.) y no encontrás nada. También sentís que cualquier esfuerzo que haces está condenado al fracaso (aula vacía). Quizás tengas que repasar tu vida y pensar que podes ser vos misma la que “pierde el tren”, la que no se permite triunfar o tener éxito en cualquier aspecto de tu vida. Tal vez eso sea producto de algún mandato familiar o alguna experiencia traumática anterior. Te metes, sin darte cuenta, en situaciones en las cuales sabes inconscientemente que vas al fracaso, y lo volvés a repetir, como en tus sueños.
El sueño de Adriana es un sueño recurrente, con el que soñamos a lo largo de nuestras vidas, a veces con ligeras variantes, pero esencialmente similares. Este tipo de sueño, que tiene la particularidad de repetirse, nos está señalando errores que cometemos en nuestra vida cotidiana y que nos dañan, errores que no percibimos y volvemos a repetir en conductas similares, por ejemplo buscar siempre el mismo tipo de pareja o trabajo, prestar dinero sabiendo que nunca lo vamos a recuperar, etc. En general nos convencemos diciéndonos: “Esta vez es distinta, no me voy a equivocar, no voy a fracasar”, y lamentablemente no es así, solamente nos engañamos a nosotros mismos. Si prestamos atención a estos sueños e intentamos entenderlos, veremos que nuestro inconsciente nos está avisando que algo nos pasa, y no queremos escucharlo. Es como si sonara continuamente un teléfono, y nunca nos decidimos a levantar el tubo.
Otro sueño recurrente muy común es soñar que volvemos a nuestra casa de la infancia, en la que dejamos algo sin resolver, como una cuenta pendiente. Vemos esta casa con variantes, a veces es en la que vivimos con otras personas (ex maridos) o con nuestros padres o sustitutos, tíos, abuelos, padrinos.
Marisel, de Brandsen, de 25 años, está casada y nene una bebé de 2 años. Su madre murió cuando ella tenía 4 años. Me relata que en sus sueños ella siempre está en la casa de su padre y aunque se ve con su edad actual, su conducta es la de una niña pequeña.
Me escribe: “Estoy en la casa donde nací, la veo vieja, las paredes sucias, descascaradas, no me siento cómoda, pero no me puedo ir porque han cerrado ¡a puerta con ¡lave. De repente escucho unas voces, me escondo detrás de un sillón y veo que son ladrones. Mi padre aparece con una escopeta y grita: “l’os tenes la culpa”. Quiero correr pero no puedo, parece que to hiciera en cámara lenta”.
Vanesa, parece que la cuenta pendiente de la que hablábamos antes en tu caso tiene que ver con la sensación de que sentís que “te robaron a tu mamá o alguien se la llevó para castigarte”. Te sentís culpable por la muerte de ella y aunque racionalmente comprendes que vos no le provocaste la muerte, en tu mente onírica infantil (en el sueño) estás convencida de que si hubieses sido una buena nena, tu madre no te hubiese abandonado. En tu vida de adulta podes llegar a sentir que alguien te persigue, que te quieren robar a tu hija (como lo has soñado en reiteradas veces) y esto se debe a que no sentís que te mereces tener un hijo, o ser feliz, porque tu mente más profunda está convencida de que en tu niñez has causado un gran daño.

Imágenes con mensajes positivos

Imagenes positivas para mejorar la vida.

Cómo sentirnos más fuertes y poderosos.

La configuración de imágenes en la propia mente tiene mucho que ver con la forma en que vemos el mundo real. Pensar en positivo es el primer paso hacia una vida más plena y saludable. Las visiones intervienen orientando las fuerzas internas hacia nuevos fines y experiencias. Aprender a ver y comprender esas imágenes conduce a nuevas formas, a experiencias simbólicas que trascienden lo personal.
Cuando nuestra vida se edifica sobre estas imágenes internas, no podemos enfermar ni sufrir por las del mundo exterior, ni tampoco dejarnos atrapar por ellas, que son las que pueden hacernos felices o desdichados, enfermarnos o curarnos.
En medio de la era de la imagen y las comunicaciones, nuestro yo personal todavía sigue viviendo a través de su facultad interna de imaginación. Percibir de un modo más consciente y más claro nuestras imágenes internas lleva a un cambio radical de la vida. Es cuando nos sentimos más fuertes y poderosos. El mundo que pensamos
La fábrica interna de imágenes es indispensable para vivir. Ellas son el alimento natural y una imagen de nosotros mismos. Sin embargo, nuestro trato con las imágenes es a menudo tan natural y despreocupado que apenas lo notamos. El trato del hombre con ellas tiene ciertas características definitivas:
1. Las imágenes con carga negativa de antiguas experiencias y de lesiones hacen que evitemos los problemas o no les prestemos atención. 2. Las imágenes valoradas positivamente de cosas que buscamos y deseamos nos guían y activan.
3. Las imágenes positivas y negativas suelen bloquearse mutuamente. Uno quiere y piensa, uno no puede, o cree que todo va bien y quiere, pero…
4. Las imágenes extraordinarias de visiones y experiencias trascendentes abandonan este nivel y configuran de nuevo nuestra realidad.
Detrás de todo lo que hacemos se encuentra una representación imaginaria. Todo cuanto percibimos sucede como una reticulación imaginaria y nuestros objetivos y proyectos son asimismo proyecciones de la mente. De esta forma, pasado, presente y futuro se conectan imaginariamente.
De la mente al cuerpo
Recientes investigaciones demostraron que existe una relación directa entre la experiencia de la percepción y las sensaciones. Existen sustancias mensajeras propias del cuerpo que traducen los estímulos extemos que experimentamos como imágenes, en sentimientos de felicidad o de miedo que. asimismo, notamos físicamente.
Reaccionamos a las impresiones positivas o negativas, transformándolas químicamente y percibiéndolas como sentimientos elevados o como depresión.
Las percepciones mentales conducen a resultados físicos mensurables. Lo que vemos, pensamos, creemos, nos afecta físicamente. Pero eso no es todo: la acumulación de sustancias mensajeras activa o debilita nuestro sistema inmu-nológico.
Imágenes son todo aquello que se reconoce y conduce a su interpretación. Con su ayuda sabemos dónde vivimos, trabajamos, dónde están nuestros lugares preferidos y cuáles son nuestras aptitudes. Apenas prestamos atención a esta conciencia de imágenes. ¡Sólo cuando algo sale mal nos fijamos en ellas!. Entonces experimentamos sentimientos de decepción por este mundo que nos parece tan malo.
El papel de nuestras imágenes es la transmisión de contenidos. Normalmente las impresiones son transitorias: se percibe un sonido, un olor, un sabor, y todo vuelve a desaparecer. Pero en nosotros se almacena una imagen del recuerdo, v esta imagen se mantiene.
Así. de las imágenes nace también el deseo de influir, se quiere conseguir los deseos de una manera mágica. Todo esto incrementa la energía de las imágenes. Se convierten en histonas mágicas de éxito y de fracaso que se pueden reconocer, narrar e influir. Con ello se originan sentimientos de esperanza, ira. ganancia v pérdida.

Curar con imagenes.
Dado que la fortaleza del yo se basa en una imagen del yo positivo, y que esta autoima-gen representa una especie de imaginación, en la fortaleza del yo se puede hablar también de erecto placebo, o sea, de una especie de auto-isis positiva. Por el contrario, una imaginación puede también resultar contagiosa en
Qtido negativo. Esto ocurre con la autosugestión que puede provocar enfermedades. Pero también con aspectos más sutiles: las personas con mayor afán de poder se toman más en serio los exámenes que otras personas, de modo :jue segregan mayor cantidad de hormonas y tienen un sistema inmunológico debilitado. Este estrés de poder lleva a una activación crónica del sistema nervioso y aumenta las po-idades de infecciones. El propio sistema inmunológico actúa así como un detector de mentiras: personas con un marcado impulso de poder sufren a causa de las vallas autoimpuestas por su propio cuerpo.
Quien, por otro lado, se siente desvalido, puede sufrir úlceras de estómago, alergias y asma.
Cuando uno se hace víctima de una imagen, ella lo domina y termina por enfemiarlo. Si se considera que se trata solamente de un proceso vital imaginario, entonces es uno mismo quien determina las repercusiones de la percepción de la imagen, no importa cuál sea. Nuestras imágenes son portadoras de significado: gracias a ellas comprendemos las estructuras externas y reaccionamos a ellas. Los humanos estamos dominados en un 98% por otros humanos, costumbres e instituciones sociales, pertenencia a grupos, etcétera. Estas pertenencias se interiorizan naturalmente y así llevan en sí un mundo de barrera o de protección. En lugar de dejamos arrullar por imágenes colectivas de toda índole o dejamos enfermar, deberíamos nosotros mismos desarrollar la propia competencia para nuestro interés. Las personas visionarias pueden vivir como quieran, porque el miedo o el deseo de encapsularse no han entrado en sus ámbitos vitales.

Sufrir las percepciones
El problema es que en algunos hombres la magia de las imágenes ya no funciona correctamente. Creen que constantemente cometen errores, ya no tienen magia ni confianza en sí mismos. Las imágenes activan nuestra energía vital. De la misma manera que la materia puede convertirse en luz, eso que uno desea se transforma en energía. Sin embargo, en una sola vida no se pueden vivir todas las imágenes que existen en nuestra mente. Aun así, ciertas imágenes pueden ayudar a alcanzar un óptimo estado de salud. A pesar de que la ciencia avanza día a día en la búsqueda de las causas y soluciones externas de las enfermedades, poca importancia se le ha dado a las causas internas, personales.
Es que las personas sufren físicamente ante las percepciones. El cuerpo reacciona positivamente a imágenes y percepciones agradables: así, al reírse estimula la mitad izquierda del cerebro mediante sustancias mensajeras, se frenan las hormonas del estrés, cortisol y adrenalina, se acumula morfina (efecto de felicidad), y se produce la hormona del crecimiento. La reacción a un elemento de la percepción, como un chiste o una situación jocosa, opera un pequeño derrumbe en la química corporal. Además, lo divertido refuerza la autodefensa del cuerpo y esto es mensurable en la saliva por el número de inmunoglobulinas. Esto no es todo: también se acumulan endorfinas calmantes, es decir, la risa vence al dolor.

Creencias del budismo

Una vez que se ha visto verdaderamente la realidad, la creencia se vuelve innecesaria. Además, se interpone en el camino de la percepción clara y directa. Para ver la verdad y la realidad, simplemente hay que pararse delante de ella sin creencias, sin prejuicios ni pensamientos. A la verdad se llega viéndola, no nombrándola o aferrándose a ella. La visión no necesita ser verificada. Es inmediata y forma una unidad con la Verdad. Sin embargo, solemos tener problemas para ver las cosas tal cual se nos presentan. El budismo indic el camino hacia una revelación universal y profunda. No intenta hacer reflexionar acerca de un terreno vago y lejano, sino que trata del aquí y del ahora, de despertar en este momento, de ver las cosas como son.