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Aprender a ser optimista

SER OPTIMISTAS:
El ser humano no pasa por el mundo sin llevar adelante algunos procesos: interactúa y responde a los estímulos positivos o negativos del entorno. Esta reacción no es sólo mental, cada vez se dispone de más pruebas científicas a favor de que son respuestas con transmisores involucrados que desencadenan tempestades neuroquímicas cuyas consecuencias se dejan de sentir más allá de las neuronas. Podríamos decir que el temporal neuroquímico tiene consecuencias globales sobre el organismo.
Optimismo es positividad. Una persona optimista es quien, por regla general, espera que los acontecimientos futuros de la vida tengan un desenlace positivo. Suele atribuir a causas externas los acontecimientos malos que, además, considera temporales y no atribuibles a factores generales y estables.
Características de un ser optimista
La filosofía de vida de la persona optimista le hace esperar que las cosas le salgan bien y, por lo tanto, se predispone a ello.
• Confía que conseguirá algo y, por lo tanto, lo intenta.
• No se rinde tan fácilmente ante un fracaso o una dificultad.
Ante los obstáculos, cualquier ser humano puede decidir si sigue adelante y se compromete para tratar de superar la situación o si se rinde. La decisión depende, en gran parte, de si los resultados deseables se consideran alcanzables. Además, naturalmente, de la experiencia anterior o los intentos previos (y sus resultados). Si las personas se sienten indefensas permanentemente en situaciones adversas, la esperanza queda socavada y las perspectivas se enturbian.

El resultado de la encuesta. En los países industrializados, las encuestas indican que las personas de hoy en día ganan mucho más dinero que sus padres o abuelos. Sin embargo, no son más felices que ellos.
Lo que importa a la hora de ser feliz no es la cantidad de ingreso económico, sino la autonomía que logra la persona.

Hallar la felicidad

La felicidad no es permanente. La neurología tiene una explicación para esto: somos capaces de valorar un estímulo por contraste con una situación inmediatamente anterior o inmediatamente posterior, distinta en intensidad o en calidad. Si pudiéramos tener una sensación de felicidad constante, seríamos incapaces de continuar sintiendo placer por agotamiento neuronal. Lo mismo ocurre cuando entramos a un sitio con un olor insoportable: al cabo de un tiempo nos acostumbramos y dejamos de sentirlo.
Como la felicidad es pasajera, no nos aburrimos ni nos acostumbramos. En la vida real, la sensación de felicidad es siempre algo pasajero. Desde el punto de vista neurológico, esto tiene la ventaja de impedir que dejemos de apreciarla por aborrecimiento, al tiempo que permite recordar un período de bienestar pasado y esperar otros en el futuro.
IMPULSOS Y NECESIDADES:
Las preocupaciones y preferencias humanas se han modificado en muy poco tiempo evolutivo. Estamos adaptándonos a una nueva situación y, como cualquier período de cambio, eso comporta inseguridad, miedo y ansiedad que se traducen en respuestas somáticas variadas. Actualmente existen “nuevos miedos”. Vivimos una época en la que conviven las nuevas necesidades y los nuevos miedos (por ejemplo, a perder el trabajo, o a la inseguridad) con las necesidades y los miedos más ancestrales, como la delimitación del territorio o la propiedad. Con todo, el ser humano experimenta una suma de impulsos, frente a la amenaza de ver impedida una de sus necesidades:
• Los impulsos primarios, también llamados instintos, están dirigidos a asegurar que el organismo tenga oxígeno, agua y alimentos. También existe un impulso sexual, destinado a asegurar la reproducción de la especie.
Tenemos, del mismo modo, la necesidad de dormir y la necesidad de calor.
Algunas de estas necesidades son automáticas, mientras que otras requieren de cierta preocupación. De todas maneras, al vivir en una sociedad ordenada son pocas las preocupaciones que tenemos en este sentido.
Los impulsos aprendidos. Tienen un interés indudable, porque son el motor directo de muchas conductas. Los seres humanos aprendemos a ser poderosos, creativos, sociables, competitivos, a buscar la aprobación o a querer superarnos a nosotros mismos y a los demás.

Que es la felicidad

Claves para reconocer la felicidad: El dinero, las necesidades y el optimismo.
Por Albert Figueras.
Cuando ansiamos una felicidad permanente, nos olvidamos de los pequeños momentos. En su libro Optimizarla vida, Albert Figueras se pregunta acerca de la felicidad y de cómo reconocerla. Habla de las necesidades básicas del ser humano y de aquellas que son adquiridas a través del tiempo/También se pregunta acerca del verdadero valor del dinero a la hora de encontrar la plena satisfacción.

Esperamos alcanzar la felicidad. Y estamos tan acostumbrados a que nos la muestren como algo que debe pagarse y a que nos la pinten como algo inusual, que cuando estamos frente a ella, no la identificamos. Es necesario, entonces, pasar por un proceso de des-aprendizaje para volver a ser humanos y reforzar mejor nuestro papel social. Es decir: debemos aprender a ser solidarios y a mejorar nuestra experiencia de vida en comunidad, aprovechando con equidad los recursos disponibles para todos.
El primer paso es entender que “felicidad” es una sensación de bienestar experimentada por el cerebro. Como tal, en el fondo consiste en la secreción de determinados transmisores químicos que estimulan ciertas zonas cerebrales y unas vías neuronales específicas en respuesta a una situación. La felicidad, por lo tanto, no es un objeto que se pueda adquirir. No se trata de un destino final, sino de un paisaje que vemos por las ventanillas del viaje que es la vida. Puede darse la paradoja de que fijemos la vista en una hipotética estación final del trayecto y que ello impida disfrutar del paisaje por el que estamos pasando: los momentos felices que vayamos encontrando. Éste es un error común en nuestra sociedad. CUESTIÓN DE CONTRASTES:
Con la felicidad sucede lo mismo que cuando tenemos ante nosotros una raya blanca pintada sobre un cuadro blanco. No somos capaces de notar la raya. Sólo podemos apreciar algo cuando hay cierto contraste. En el campo de la percepción visual, las sombras son imprescindibles para tener la sensación del volumen de las cosas, para delimitarlas y diferenciarlas. Las sombras de la vida, también.

Mejorando las relaciones de pareja

En la cama, vale todo.
Si el amor se puede volver más intenso cuando pensamos en sexo antes de que suceda, la receta para disfrutar plenamente del encuentro propiamente dicho es la inversa. Se trata de no pensar y dejar que sean los cuerpos, y no la mente, la que lleve adelante el curso de la relación sexual. Si bien nuestros pensamientos nos pueden llevar a imaginar situaciones excitantes, a menudo eso ocurre antes y no durante el sexo. A la hora de estar en la cama, por lo general los pensamientos tienden a ser represivos. Pensamos que algo no está bien, que lo que hacemos es incorrecto, que la otra persona puede juzgarnos por una determinada práctica, etc. El sexo no es racional, sino por completo instintivo. Dejar de lado el pensamiento y permitir que sean las emociones y el cuerpo los que se expresan, es la mejor manera de disfrutar plenamente del coito. Nunca se detenga a pensar si debe realizar alguna posición o si su pareja pensará que está loca por actuar de alguna “-añera; simplemente hágalo. En la cama todo está permitido siempre y cuando ambos estén de acuerdo. Nunca reprima sus más bajos instintos, más bien deje que sean ellos los que gobiernen su sexualidad.

Dependencia en la pareja

Cuando es sólo una la persona dependiente, la relación es igualmente difícil. Si uno de los miembros de la pareja es más independiente deberá cuidar continuamente de no dañar al otro. Con el correr del tiempo, esta situación llevará a la frustración y la rabia. Lo más probable es que la relación sucumba a tanta presión.
EL ERROR DE ABSORBER AL OTRO
Si lo que una persona busca a la hora de formar una pareja es reemplazar a su madre, el sentimiento que prevalece no es el amor, sino la inseguridad. Es el miedo a no poder sobrevivir por su cuenta lo que lleva a un hombre o una mujer a la necesidad constante de reafirmar la unión que existe con su pareja. Existen varios equívocos acerca de lo que debe ser una relación amorosa:
1. La creencia de que la vida en pareja significa hacer todo juntos.
2. La idea de que las amistades, los gustos y los intereses deben ser comunes.
Esto lleva a que cada miembro de la pareja, o uno de ellos, insista en estar presente en cada uno de los momentos del otro. No existe la posibilidad de que cada uno desarrolle una vida por su cuenta: lo que antes era dos personas, pasa a ser un solo ser de dos cabezas.
Una persona dependiente siempre dudará de los sentimientos del otro. De manera que buscará su presencia permanente para estar seguro de que no piensa abandonarlo. Si la otra persona es igualmente dependiente, no existirán mayores problemas. Pero probablemente alguno sea menos dependiente que el otro. Esta pequeña diferencia será suficiente para desencadenar no menos de varios conflictos.
LAS CLAVES PARA NO DEPENDER
Depender del otro nunca lleva a una relación sana. Aunque los dos sean dependientes en un mismo grado, a la larga esta simbiosis exagerada atentará contra el desarrollo personal. Una traición en el futuro puede dejar a uno de los dos en un estado de absoluta soledad, una situación difícil de remontar tras años de mantener una relación simbiótica hasta el hartazgo.

Una pareja sana no debe ser dependiente, sino complementaria. No se trata de imitar, unir y compartir, sino de acompañar. La pareja no debe forjarse sobre la base de los mismos gustos e intereses, sino con espacios personales que aporten elementos propios a la relación. La clave está en dejar de lado la necesidad de estar para no quedar solo y, en cambio, elegir estar con la otra persona mantenienoc el espacio de intimidad e individualidad.
Se trata de aprender a camina-solos por la vida, a pesar del temo-que eso pueda significar. Tiene que ver, también, con tener proyectos propios y reconocerse como una persona separada de otra. Al fin y al cabo, es cuestión de dejar al niño de lado y dtsHrar con la libertad de nuestra vida atíurst Descubrir que podemos vivir sin el otro no quiere decir que lo amemos menos, sino que lo amamos bien.

Que es la dependencia afectiva

Cuando el amor nos ahoga:
El problema de la dependencia afectiva.
Por María de los Santos Vescio.
La psicología sostiene que el enamoramiento es, de algún modo, una repetición del vínculo ideal con nuestra madre. El problema es que las relaciones afectivas no poseen los mismos principios. Y allí comienzan los conflictos.

La mayoría de los animales comparten con el ser humano un estrecho vínculo con su madre. De hecho, de la hembra que da a luz depende la supervivencia de cachorros, pichones y bebés. Sin embargo, en el reino animal =s:e vínculo se rompe tan pronto como e esemplar es capaz de desarrollarse por no depende de la hembra que lo alumbró para vivir su vida adulta. Más bien, no la vuelve a encontrar una vez que abandona el nido.

Muchas veces no logra cortar la dependencia materna. Esta situación, en parte biológica y en parte cultural, genera la tendencia humana a desarrollar entre madre e hijo una trama difícil de romper. Es probable que la causa de este fenómeno sea que, en nuestro caso, el pasaje de la infancia a la adultez es especialmente largo y difícil.
Somos incapaces de sobrevivir sin ayuda externa. Un bebé, por sus propios medios, es incapaz de sobrevivir durante demasiado tiempo. Cuando finalmente pueda hacerlo, ya no será bebé, ni siquiera un pequeño niño. Se habrán creado puentes entre madre (o su figura sustituía) e hijo que son difíciles de derribar. La psicología sostiene que el padre (o quien cumpla esa función en cada uno de nosotros debe ayudar a romper ese vínculo. Sin embargo, eso no siempre ocurre manteniéndose el vínculo simbiótico con la madre.

Al inicio de una nueva pareja y n pleno nacimiento del amor, la sensación de la necesidad del otro se repite. Esa simbiosis que existía entre madre e hijo se reproduce en la idealización que se tiene por el com-pañero. Durante el enamoramiento, la persona cree haber hallado su mitad perfecta, como si dos se convirtieran en uno completo.

Es una etapa en la cual el otro nos completa y no parecen existir diferencias. Como una madre, el otro parece llegar a nuestra vida para curar todas las heridas y satisfacer todas nuestras necesidades.
ROMPER EL HECHIZO
Pocas veces el enamoramiento atraviesa los años. El hechizo suele romperse cuando descubrimos que ese otro tiene vida propia, ideas o gustos que no conocíamos en él, momentos de tristeza, enojo o aislamiento que no corresponden a esa imagen ideal que nos habíamos forjado de él. Despertamos de un sueño a fuerza de descubrir los espacios de una realidad que, hasta entonces, no habíamos notado.

LA RELACIÓN DEPENDIENTE
Las parejas dependientes son muy frecuentes, precisamente porque la situación que les da origen suele repetirse con asiduidad. Son muchas las características que las definen:
• Cada miembro de la pareja cree que no existe sin el otro.
• No poseen una vida íntima e individual, todo lo proyectan o lo disfrutan si están en compañía.
• Presentan sentimientos posesivos y deseos de exclusividad.
• La pareja tiende a aislarse de los demás y encerrarse en sí misma.
• Los dos sienten terror de ser abandonados y pueden controlar la vida del otro.
• Son capaces de dejar todo por permanecer en la pareja.
Son muchos los problemas que acarrea este tipo de parejas. Es procable que durante un tiempo las cosas funcionen a la perfección. Sin embargo, pasado el periodo de enamoramiento, es común que uno de los miembros de la pareja exija un poco de aire. El otro se sentirá traicionado y comenzará el sufrimiento.

El poder de la mente subconsciente

TODO ESTÁ EN LA MENTE:
Siempre que existen síntomas de somatización hay un trastorno psíquico. El problema es que pocas veces el paciente se da cuenta de esa relación. De hecho, en ocasiones ni siquiera hay una verdadera noción del problema psíquico, de manera que resulta muy difícil prevenir la aparición de los trastornos físicos. Esto suele ocurrir, por ejemplo, con las personas que se embarcan en una vida agitada por los negocios y que sólo cuando sufren un infarto descubren que vivían en el caos. El origen psicológico de una enfermedad no resta importancia al problema. De hecho, una enfermedad psicosomática puede ser tan perjudicial para la salud como los trastornos por microorganismos, nutrición o desequilibrios metabólicos.
La medicina occidental tiende a resolver los síntomas sin atender a la causa. Por esa razón, en la mayoría de los casos, las enfermedades psicosomáticas se repiten a lo largo del tiempo: si no se resuelve la causa, la respuesta física reaparece.

Alcanzar la salud psicofísica

¿Sirven los medicamentos?.

Aunque la medicina occidental es capaz de tratar todas las dolencias psicosomáticas, en la mayoría de los casos no encuentra una solución definitiva.
El problema es, una vez más, que se atacan los síntomas y no los orígenes. Sin embargo, los medicamentos poseen una doble acción. Una es farmacológica y combate los desajustes del organismo; la segunda es sugestiva y puede ser útil para la mente.
Este efecto placebo puede ser importante a la hora de eliminar el síntoma pero también para tranquilizar al paciente acerca de algunos trastornos psíquicos. Sin embargo, con el correr del tiempo, el placebo deja de surtir efecto.

CLAVES DE PENSAMIENTO PARA ALCANZAR LA SALUD PSICOFÍSICA
Esconder las emociones puede ser el germen inicial de una enfermedad psico-somática. Por el contrario, reconocerlas y comprender por qué las tenemos es un paso para que el cuerpo no se vea afectado por la tristeza, el estrés o la ansiedad.
Un cambio de actitud es suficiente para no caer en una patología de este tipo. Para eso, algunas claves son:
• Expresesus sentimientos.Si elestrés, la tristeza, la ansiedad o la angustia aparecen, es importante dejarlos salir. Guardarlos dentro puede afectar al cuerpo. Deje que las personas más allegadas sepan cuando hay algo que le está molestando. Sin embargo, tenga en cuenta que sus familiares y amigos pueden no ser capaces de ayudarlo apropiadamente. Busque la contención de un psicólogo o de un consejero espiritual.
• Equilibre su vida. Gran parte de las enfermedades psicosomáticas aparecen cuando nos obsesionamos por problemas en el trabajo o por conflictos familiares. No deje que su vida gire en torno a estas situaciones. Esto no significa que usted tenga que fingir que está feliz cuando en realidad siente angustia, sino que debe tratar de enfocarse en las cosas positivas de la vida. La idea es no centrarse en los sentimientos negativos, sino equilibrar su vida con aquello que lo hace feliz.
Algunas investigaciones demostraron que tener una actitud positiva puede mejorar la calidad de vida y afectar positivamente la salud. La clave está en darse tiempo para disfrutar.
• Relájese. La meditación y otros métodos de relajación son ideales para alcanzar el equilibrio de las emociones. Practicar yoga o tai chi no sólo será bueno para la mente, sino también para mejorar la salud integral del cuerpo.
• Cuide su forma de vivir. La salud emocional no puede alcanzarse de la mano de los malos hábitos. Para que las emociones no lo enfermen, cuide su cuerpo haciendo ejercicio regularmente y alimentándose en forma sana.

Deseo sexual

Cómo reavivar el deseo sexual:
La disminución del deseo sexual se instala en silencio, di simuladamente en más de una pareja. Encontrar su remedio radica, en primer lugar, en no aceptar esta situación como algo normal, fruto de los años de i sino de poner manos a la obra.
Utilice su creatividad también en el amor.

• No olvide zonas erógenas. B naüuietito del cabello, el lóbulo de la
oreja, tas acnés u otras zonas de b cara ye) área alrededor del ombligo suelen ser zonas erógenas olvidadas. Présteles mayor atención.
• Hable con su pareja. Que ambos admitan que “algo” pasa es un paso reportante. Hablar del tema puede ser el principio de nuevas propuestas, nuevos juegos sexuales o fantasías que quizás nunca se animaron a llevar
adelante… hasta ahora.

Significados de los sueños

Una terapia onírica.

Adriana F., de Capital, de 33 años, soltera y con un problema de lenguaje (tartamudez), me cuenta un sueño que aparece frecuentemente. Es un sueño donde ella cada vez que va a tomar un medio de transporte, ya sea tren o colectivo, lo pierde y se queda sola en la parada. También me comenta lo siguiente: “Voy al colegio (Adriana estudia el secundario para adultos) y cuando llego a la clase, no hay nadie, ni la profesora, ni mis compañeros, la puerta está cerrada y no puedo entrar, después me despierto muy angustiada y no sé por qué”.
Adriana, me parece que sos una persona que se siente muv sola, que has tenido muchas pérdidas en tu vida, ya sea afectivas o económicas, quizás embarazos no llegados a término. Tu sensación es que nunca vas a poder tener nada, porque siempre llegas tarde (perdés el colectivo, etc.) y no encontrás nada. También sentís que cualquier esfuerzo que haces está condenado al fracaso (aula vacía). Quizás tengas que repasar tu vida y pensar que podes ser vos misma la que “pierde el tren”, la que no se permite triunfar o tener éxito en cualquier aspecto de tu vida. Tal vez eso sea producto de algún mandato familiar o alguna experiencia traumática anterior. Te metes, sin darte cuenta, en situaciones en las cuales sabes inconscientemente que vas al fracaso, y lo volvés a repetir, como en tus sueños.
El sueño de Adriana es un sueño recurrente, con el que soñamos a lo largo de nuestras vidas, a veces con ligeras variantes, pero esencialmente similares. Este tipo de sueño, que tiene la particularidad de repetirse, nos está señalando errores que cometemos en nuestra vida cotidiana y que nos dañan, errores que no percibimos y volvemos a repetir en conductas similares, por ejemplo buscar siempre el mismo tipo de pareja o trabajo, prestar dinero sabiendo que nunca lo vamos a recuperar, etc. En general nos convencemos diciéndonos: “Esta vez es distinta, no me voy a equivocar, no voy a fracasar”, y lamentablemente no es así, solamente nos engañamos a nosotros mismos. Si prestamos atención a estos sueños e intentamos entenderlos, veremos que nuestro inconsciente nos está avisando que algo nos pasa, y no queremos escucharlo. Es como si sonara continuamente un teléfono, y nunca nos decidimos a levantar el tubo.
Otro sueño recurrente muy común es soñar que volvemos a nuestra casa de la infancia, en la que dejamos algo sin resolver, como una cuenta pendiente. Vemos esta casa con variantes, a veces es en la que vivimos con otras personas (ex maridos) o con nuestros padres o sustitutos, tíos, abuelos, padrinos.
Marisel, de Brandsen, de 25 años, está casada y nene una bebé de 2 años. Su madre murió cuando ella tenía 4 años. Me relata que en sus sueños ella siempre está en la casa de su padre y aunque se ve con su edad actual, su conducta es la de una niña pequeña.
Me escribe: “Estoy en la casa donde nací, la veo vieja, las paredes sucias, descascaradas, no me siento cómoda, pero no me puedo ir porque han cerrado ¡a puerta con ¡lave. De repente escucho unas voces, me escondo detrás de un sillón y veo que son ladrones. Mi padre aparece con una escopeta y grita: “l’os tenes la culpa”. Quiero correr pero no puedo, parece que to hiciera en cámara lenta”.
Vanesa, parece que la cuenta pendiente de la que hablábamos antes en tu caso tiene que ver con la sensación de que sentís que “te robaron a tu mamá o alguien se la llevó para castigarte”. Te sentís culpable por la muerte de ella y aunque racionalmente comprendes que vos no le provocaste la muerte, en tu mente onírica infantil (en el sueño) estás convencida de que si hubieses sido una buena nena, tu madre no te hubiese abandonado. En tu vida de adulta podes llegar a sentir que alguien te persigue, que te quieren robar a tu hija (como lo has soñado en reiteradas veces) y esto se debe a que no sentís que te mereces tener un hijo, o ser feliz, porque tu mente más profunda está convencida de que en tu niñez has causado un gran daño.