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Cambiando los hábitos de alimentación

Cambiando los hábitos de alimentación

Cambio urgente de hábitos: ¿por donde empezar?
• La base de una alimentación saludable es comer en forma equilibrada, variada, adecuada a nuestros gustos y hábitos y hacer una correcta selección de alimentos.
• Una buena alimentación combinada con actividad física regular, nos ayudará a sentirnos bien física y mentalmente, a controlar la ansiedad y el estrés, así también a mantener un peso adecuado. Debemos incluir diariamente:

A. Leche, yogur y quesos: fuente de calcio, proteínas y vitamina A.
B. Frutas y verduras: aportan vitaminas A y
C. minerales, fibra y agua.
C. Carnes rojas y blancas: como pollo y pescado. En este grupo incluimos al huevo. Son fuente de proteínas de buena calidad y aportan minerales como el hierro y el zinc, y vitamina del grupo B.
D. Variedad de cereales, panes, pastas, harinas y legumbres: contienen hidratos de carbono complejos, que proveen la energía suficiente que nuestro cuerpo necesita para aprovechar bien el resto de los nutrientes.
E. Grasas y aceites: preparar las comidas con aceite preferentemente crudo y evitar las grasas para cocinar. Este grupo constituye una fuente de energía y los aceites nos aportan ácidos grasos esenciales que nuestro organismo no fabrica.
F. Azúcar y dulces: dan energía, pero sin aportar otro principio nutritivo importante. Debemos disminuir su consumo para, por ejemplo, evitar el sobrepeso.
Otros nutri-consejos importantes:
• Disminuir el consumo de sal, que ya se encuentra naturalmente en casi todos los alimentos. En reemplazo, se puede realzar el gusto de las comidas con hierbas aromáticas.
• Tomar abundante cantidad de agua: 2 litros diarios.
• Comer con moderación e incluir alimentos variados de cada uno de los grupos en cada comida, en cantidades adecuadas: se deben consumir alimentos a lo largo del día, cada 4 ó 5 horas. El número de ingestas recomendadas es 4: de esta manera, evitamos las comidas muy abundantes y también el picoteo.
• Evitar el consumo de alimentos procesados, como enlatados y dulces.
• Limitar el consumo de alcohol y cafeína.

La alimentación y los hábitos para mantener la salud

La alimentación y los hábitos para mantener la salud

No cuidarse es un problema con efectos integrales, porque un mal hábito repercute en el ser humano como un todo. Pensemos: no alimentarse en forma nutritiva hace que el organismo no obtenga nutrientes fundamentales para mejorar el rendimiento intelectual, fortalecer la memoria y la capacidad de atención. ¿Se podría decir, entonces, que comer mal sólo afecta al cuerpo? Entender que nuestras actitudes de descuido atañen a toda nuestra persona, en cuerpo, mente y espíritu, es el primer paso para una transformación cotidiana.

Visión N° 1: Alimentación

Estrés y nutrición: enemigos íntimos
• La agitada vida moderna y las exigencias de la vida diaria nos exponen a incontables presiones mentales, físicas o emocionales que demandan un gran gasto de energía de nuestro organismo.
• El estrés afecta el funcionamiento del sistema inmune. Puede provocar un aumento en las necesidades que requiere el cuerpo: hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales; ya que ante esta situación nuestro organismo está en un desgaste constante. Además, presenta síntomas físicos que influyen en la nutrición: pérdida del apetito, constipación, etc.
Nuestros hábitos alimentarios se ven afectados por todos estos signos, porque producen desórdenes en la ingesta, tales como:
a. Selección de alimentos poco saludables.
b. Ansiedad, que nos provoca comer en exceso.
c. Horario de las comidas que no se respetan.

El pan integral orgánico

 El pan integral orgánico

El buen pan integral y orgánico es un alimento muy completo, y se necesita agregar muy poco para satisfacer todos los requerimientos de nuestro organismo.
Este tipo de pan debe cumplir con ciertas premisas básicas. Es muy importante disponer de trigo de buena calidad y de cultivos orgánicos. Esta valiosa materia prima debe ser conservada cuidadosamente a lo largo del año sin recurrir a sustancias químicas. Por ejemplo, debe estar bien seco, en silos aireados y enfriados. Es importante moler este trigo con toda su cascara y su germen sin descartar nada, para conservar íntegramente sus valiosos ingredientes como son los minerales, las vitaminas y los oligoelementos.
Una vez obtenida harina integral de esta calidad no debe pasar mucho tiempo hasta ser amasada para elaborar los panes y así evitar pérdidas nutritivas por influencia del oxígeno. La misma elaboración debe ser realizada cuidadosamente sin agregar conservantes ni antimoho ni mejoradores.
El producto final será muy aromático, sabroso y nutritivo. Más que un alimento completo será una enorme ayuda para mantenernos sanos y vitales.
Los panes se pueden conservar fácilmente durante ocho días o más en una bolsa de género ventilada, en un clima muy cálido eventualmente en la heladera. También se puede guardar en el “freezer”y consumir de a poco.

Los alimentos que debemos evitar

 Los alimentos que debemos evitar

Todo lo que tiene rostro (carnes de vaca, de pollo y pescado).
Café. Nos mantiene sobreexcitados y nos hace dependientes. Provoca mala digestión. Lo podemos reemplazar por el café de cereales o jengibre.
Azúcar blanca. Hay que remplazaría por el azúcar integral de caña, miel o estevia.
a Gaseosas. Son muy dañinas por la cantidad de químicos, azúcares, conservantes, etc.
Bebidas frías o demasiado calientes. No son recomendables y mucho menos cerca de las comidas. El Ayurveda considera al estómago como un homo que debe cocer el alimento. Si le tiramos agua muy fría el fuego digestivo se apaga, y si está muy caliente se sobrecocina o quema. Alimentos procesados o desnaturalizados.  Harinas blancas.
Alcohol. Despierta el cerebro límbico, o sea los instintos más básicos. Se pierde rápidamente el discernimiento y genera adicción. Confunde la mente.

Como mejorar nuestra dieta

Balance

Si pensamos en la dieta tradicional que llevamos los argentinos, más allá de los “venenos” que consumimos diariamente como gaseosas, snaks, etc., la tradicional minuta (milanesa con papas fritas o bife con ensalada) es de una pobreza franciscana. Le sobran proteínas y le faltan un sinfín de alimentos indispensables para tener un cuerpo sano y vigoroso. ¿Qué no debería faltar en nuestra alimentación cotidiana? “Una persona que está haciendo la transición debería prestar atención a consumir al menos una vez por día en la comida principal (el almuerzo) carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y grasas”, dice Swami Premananda.
¿De dónde obtener cada uno de estos alimentos esenciales?

Los carbohidratos deben ocupar la mayor proporción, un 50%: arroz, trigo, mijo, cebada, avena, quinoa, etc. (se aconseja eliminar los cereales refinados porque son incompletos y crean pesadez en el organismo).
■ Proteínas: se consiguen a través de las legumbres como porotos, lentejas, frutos secos, garbanzos, tofu (un derivado de la soja). El plato debe tener un 25% de proteína.
■ Vitarninas y minerales: verduras cocidas y crudas en un 25%.
Liliana Racauchi, directora del SpaLas Dalias, agrega, además algunos básicos que no deben faltan en nuestra dieta habitual:
■ Tés de hierbas: bancha, habú, diente de león, márcela, carqueja, cola de caballo, manzanilla, cedrón, melisa. Es importante conocer las propiedades de cada una y saber cuál es la mejor en función de la necesidad individual, el momento del día y la época del año.
■ Algas: kombu, wakame, nori, hiziki. Son todas fuentes de minerales importantes. Es importante incorporarlas a la dieta diaria.
■ Frutas: usarlas todas, pero estar atentos a no consumir en demasía para no incorporar exceso de azúcar, evitar las demasiado azucaradas, usar las de estación y consumir más en verano que en invierno.

La avena un tesoro alimenticio

La avena un tesoro alimenticio

Avena, un rico tesoro
Sabías que la avena tiene un alto contenido de proteínas vegetales y es muy fortificante. Como es fácilmente asimilable se recomienda para niños y para personas mayores. Una excelente manera de incorporarla a la dieta de todos los días es mezclada con harina integral en el pan del desayuno.

Somos lo que comemos

 Somos lo que comemos

Todo lo que comemos y bebemos se transforma en las células de nuestro cuerpo. Comprender este proceso es el primer paso para en tender cuáles son los alimentos que no sólo beneficiarán nuestra práctica de Yoga sino también nuestra relación con el medio ambiente y los otros. icen que en 1957, cuando Suami I Vishnudevananda llegó a occidente enviado por su maestro Sivananda se sorprendió mucho al ver que los occidentales cuidaban más sus autos que sus propios cuerpos. Extrañado, desarrolló un ejemplo que hoy es comentado en los centros Sivananda de todo el mundo. “Planteó que para que el motor de un auto funcione bien necesita 5 cosas: lubricación, un sistema de refrigeración, combustible, corriente eléctrica y un conductor al volante. Trasladando el ejemplo a nuestro cuerpo, las asanas, la respiración, la relajación y el alimento son los elementos indispensables para que un auto o un cuerpo funcionen bien. Claro que cuando pensamos en el combustible que vamos a poner en el auto, elegimos una nafta de buena calidad, no podemos echarle agua del río, café o kerosén” explica Swami Premananda, responsable del Centro Sivananda de Buenos Aires. La pregunta que se hizo Vishnudevananda fue, entonces, ¿por qué al cuerpo le damos cualquier clase de combustible y no el mejor alimento?.
Continuando con el ejemplo de Vishnudevananda, nuestro cuerpo fue construido para un tipo determinado de alimentación. En primer lugar, es importante tener en cuenta que no tenemos la anatomía de los animales carnívoros. La carne se descompone rápidamente y genera toxinas, pero como el intestino de los carnívoros es corto y los alimentos son rápidamente desechados, no hay intoxicación ni problemas de salud. Además, los carnívoros tienen poderosos jugos gástricos para descomponer la carne rápidamente. Nuestro intestino se parece al de los animales herbívoros: es largo. Cuando comemos carne quedan depositados en sus pliegues toxinas y residuos. Tampoco tenemos los colmillos de los carnívoros, por el contrario, poseemos molares para moler el grano. “Se ha comprobado que si uno deja a un niño jugando con un conejitoycon una manzana, instintivamente va a llevarse la manzana a la boca y va a jugar con el conejo y nunca hará al revés. Entonces, hay varias razones para ser vegetarianos: la primera es de orden fisiológico. La segunda tiene que ver con la salud. La carne genera ácido úrico, colesterol, además está contaminada con antibióticos, adrenalina por el sufrimiento que se le genera al animal al morir… Ecológicamente y económicamente es un disparate criar vacas. Con el agua, el cereal y el tiempo que hace falta para criar vacas se podría alimentara tanta gente… Criar vacas produce mucho daño al medio ambiente. Pero hay otro principio, y es él Ahinsa, que es el principal soporte espiritual y filosófico de quienes hacemos Yoga que es no dañar a ningún ser vivo. Deberíamos ayudar a crecer y evolucionara los animales en lugar de matarlos”, explica Swami Premananda.
Claro que las carnes son sólo uno de los alimentos que deberíamos alejar de nuestra dieta cotidiana. Los procesados {snaks, enlatados, embutidos, etc.) los refinados o estimulantes pueden ser también perjudiciales para una dieta sana. ¿Cuáles son los alimentos que mejor contribuyen a la práctica del Yoga? Necesitamos un cuerpo flexible y una mente serena, por lo tanto deberíamos pensar en “dejar los desvitallzantes como por ejemplo los azúcares, el exceso de frutas, las harinas blancas y harinas integrales en cantidad o los alimentos quimicaliza-dos en general. También la cafeína y las carnes. Es importante incorporar alimentos que ayuden a generar un buen drenaje como cereales integrales, verduras, legumbres, algunas frutas, semillas, algas marinas. Alimentos con fibra que tienen la capacidad de desintoxicar el organismo, ayudar a que los órganos actúen equilibradamente (hígado, intestino, riñon, corazón…), que la persona pueda tener armónicos sus mecanismos de descarga y que el sistema nervioso se vea aquietado. Los alimentos a evitar, justamente terminan generando ansiedad, confusión y rigidez” dice Liliana Racauchi, autora de Alimentación para el cuerpo y el alma y directora del Spa Las Dallas, en Córdoba.
Claro que nada de esto se consigue de un día para el otro. El proceso es lento e implica muchos cambios, primero internos y luego externos. “Nosotros recomendamos hacer una transición lenta y lo más Importante: no tratar de convencer a nadie. Hay que experimentar en uno mismo los primeros cambios y avanzar lentamente No hay que predicar sino practicar”, dice Swami Premananda. Por su parte, Liliana Racauchi explica que “los cambios tienen que darse por comprensión, no por imposición. Cuando las personas realmente entienden y comprueban qué les hace mal y qué les hace bien, cambian naturalmente. No me parece que haya que convencer a nadie, cada uno tendrá que ir haciendo su propio cambio de hábitos en la medida que entienda la importancia que esto tiene. Creo que tratar de cambiar al entorno es contraproducente porque a nadie le gusta que le digan lo que tiene que hacer”.

¿Es sano el alimento que comemos?

Es sano el alimento que comemos

La harina blanca es el último eslabón de un largo proceso de refinación. La Organización Mundial de la Salud ha calculado que el pan envasado puede contener hasta 96 aditivos químicos diferentes, contando desde el momento en que se planta la semilla de trigo hasta que se expende el producto. Entre ellos está el dióxido de cloro (clorina) que se utiliza como blanqueador y que es altamente tóxico, encontrándose su uso prohibido aunque clandestinamente se utiliza. Además de contener tal cantidad de productos químicos, la harina blanca durante el proceso de refinación pierde casi totalmente todos los minerales y vitaminas. Basta decir como ejemplo que un Kg. de pan hecho con harina no refinada (integral) contiene cinco veces más hierro que el pan blanco.
Con el azúcar blanco sucede algo similar. Este es un alimento extremadamente perjudicial, desvitalizado, formado por Sacarosa desprovista de sus vitaminas, minerales y fermentos después de un largo proceso industrial a partir de la caña de azúcar o de la remolacha. Puede ser también obtenida por la reacción de Acido Sulfúrico sobre residuos de almidones. En algunas escuelas de nutricionistas se considera al azúcar como “el enemigo blanco”, ya que puede producir: fatiga del metabolismo de las visceras intestinales favoreciendo la aparición de úlceras; glicosuria alimenticia (estudios de Legolf); afecciones de la piel y caries dentales (estudios de Fredet y Nivet); diabetes; trastornos cardíacos; trastornos del sistema nervioso (jaquecas, crisis nerviosas, etc.); alergias; reducción de las reservas de minerales y vitaminas. Además no hace ningún aporte nutritivo específico, sólo calorías que engordan.
Obsérvese que el argentino es un consumidor en exceso de harina blanca y azúcar blanco, lo que constituye un serio problema de salud pública. Este problema no ha sido debidamente estudiado en nuestro país, pero sí en niveles internacionales como algunas escuelas de nutrición y la OMS. Entiéndase que no hablamos de cerrar fábricas de azúcar blanco ni panaderías, lo que provocaría entre otras cosas un colapso social, pero sí debe investigarse por parte de las áreas competentes los potenciales riesgos y aplicar la correspondiente educación para la salud.
Otro problema de contaminación alimentaria, lo constituye la presencia de
residuos de plaguicidas o insecticidas en los alimentos. Desde la introducción del DDT en 1942, el uso de plaguicidas se extendió a todo el planeta. Los usos fundamentales son: 1) para combatir diversos tipos de plagas en agricultura y veterinaria (antiparasitarios), 2) se los utiliza en salud pública para llevar a cabo campañas contra vectores de diversas enfermedades, por ej. el paludismo y la enfermedad de Chagas-Mazza, entre otras. No puede negarse lo útil que han sido en estos usos, pero la OMS hace muchos años que está advirtiendo sobre los peligros que encierran.
Uno de los mismos es la llegada de residuos de plaguicidas a los alimentos que ingiere el hombre siguiendo el curso de las cadenas alimentarias.
El hombre, como último eslabón de dichas cadenas, recibe los alimentos muy contaminados con plaguicidas, ya que la concentración de los mismos aumenta considerablemente al ir acumulándose durante el desarrollo de estas cadenas.
Para fijar conceptos claros con respecto al problema, debemos decir que existen miles de productos plaguicidas en los mercados internacionales, pero hay dos grandes tipos de donde deriva casi todo el resto: ellos son los pesticidas organoclorados y los organofosforados. Los primeros se caracterizan por poseer átomos de cloro en sus cadenas químicas; no son biodegradables, y esto los hace muy peligrosos pues su acción se mantiene en el tiempo. Se sabe que producen alteraciones en bazo, hígado y riñon, y algunos son mutagénicos y cancerígenos, aunque esto último no está probado para el hombre. Algunos de los organoclorados más importantes son: el DDT, el clordano, lindano, aldrín, dieldrín, gammexane, etc.
Los segundos poseen fósforo en sus cadenas químicas; son biodegradables y ocasionan menos problemas en las cadenas alimentarias que los organoclorados pero dan más casos de accidentes de intoxicación aguda en el trabajador rural, por ej. malathion y parathion.
El problema con los pesticidas organoclorados (caso DDT) asumió tales características que debió prohibirse su uso. Debe tenerse en cuenta que el uso de estos plaguicidas estaba diseminado por todo el planeta y las cadenas alimentarias lo contenían en mayor o
menor grado. Antes de su prohibición se calcula que cada persona ingería 0,0026 mg por Kg diario, especialmente de DDT. Se lo llegó a detectar aún en la leche materna. Esto llevó a la aparición de legislaciones reguladoras pero éstas, a veces, suelen resultar inútiles. Un reciente estudio de la FAO reveló que la mitad de los plaguicidas usados en los países en desarrollo son compuestos persistentes de cloro orgánico, como el DDT, y el aldrín, prohibidos hace ya muchos años. Esto sucede por corrupción o negligencia de los funcionarios de los países subdesarrollados, pero debe tenerse en cuenta que las legislaciones reguladoras en los países desarrollados, que son los productores, tiene varios defectos sin ninguna duda intencionales. Por ejemplo, en los EE.UU. gran productor mundial de pesticidas, la legislación PERMITE LA EXPORTACIÓN DE LOS PRODUCTOS PROHIBIDOS dentro del país; según Jacob Sheer, integrante del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales de los EEUU “al permitir la exportación incontrolada de productos de riesgo, EE.UU y otras naciones desarrolladas europeas adoptan una actitud de negligencia maligna”. Agrega Sheer que “el 28% de la exportación de plaguicidas norteamericanos consisten en productos prohibidos, restringidos severamente o nunca registrados para su uso interno; del 72% restante, muchos no han sido evaluados en su impacto en el medio ambiente o en la salud, mientras se sabe que otros son potencialmente cancerígenos, producen defectos de nacimiento, y daños nerviosos”.
En su libro “Circle of poison” (sin traducción al castellano) David Weir y Mark Shapiro ponen en evidencia los oscuros manejos de las “Multinacionales del veneno”. En su libro prueban que el 12% de la producción alimenticia que importa los EE.UU está contaminada con niveles ilegales de plaguicidas, pero remarcan que los análisis empleados ni siquieran revisan el 70% de los casi 900 plaguicidas cancerígenos que existen.
En el INTA de Castelar el Dr. Humberto Eduardo Cavandoli, director del Centro de Investigaciones de Ciencias Veterinarias afirma que en los laboratorios de su centro se ha comprobado la existencia de residuos de plaguicidas en las carnes.

Terapias con spirulina

Terapias con spirulina

• Muy útil para el tratamiento de la anemia carencial por su alto contenido en hierro y vitamina B12.
• Excelente complemento alimentario para niños y ancianos. En los niños previene la paradontosis, las caries y la malnutrición. En cantidades por arriba de los 10 grs diarios es excelente suplemento alimentario para deportistas y fisicoculturistas.
• Preventivo del cáncer de cualquier tipo, con altísima prevención del cáncer de vías digestivas. Uno de los informes más conocidos, es el publicado por el Consejo Nacional de investigación del cáncer en U.S.A. en 1982, donde se concluye que los alimentos ricos en betacarotenos reducen drásticamente el riesgo de cáncer de cualquier tipo. El betacaroteno, la vitamina E y los oligoelementos zinc y selenio, son los responsables de esta acción anticancerígena, por su capacidad para neutralizar los radicales libres. Estos son fragmentos moleculares que han perdido uno de sus electrones, y son producidos por los procesos de oxidación intracelular, cuyas causas son: el stress emocional y físico, los compuestos tóxicos de los alimentos, la contaminación ambiental que penetra por piel y pulmón, ciertos medicamentos, etc. La acción de los radicales libres es muy perjudicial en el organismo ya que: 1- pueden llegar a producir lesiones malignas o cáncer. 2- estimulan los procesos de envejecimiento y degeneración celular en piel, cabellos, uñas, riñon y otros órganos. 3- estimulan los procesos que conducen a la arterioesclerosis, y sus secuelas el infarto de miocardio y la hipertensión arterial. 4- en general atacan a todas las células, y se supone que pueden estar detrás de los procesos de atrofia cerebral que conducen al estado de demencia senil y otros procesos degenerativos.
Los betacarotenos, los oligoelementos y la vitamina E, evitan la acción de los radicales libres, porque los neutralizan directamente y porque disminuyen ostensiblemente los procesos de oxidación celular que llevan a la producción de radicales libres. Por esto son llamadas sustancias antioxidantes y previenen el cáncer, y tienen acción antiarterioesclerótica.
• Regula la función de los ríñones.
• Regula y mejora la resistencia muscular.
• Mejora la potencia sexual.
• Combate el agotamiento sicofísico que produce la situación de stress, cuyos síntomas principales son: la falta de concentración, la pérdida de memoria, y la fatiga intelectual y física. La spirulina, por su alto contenido en vitaminas del complejo B, fósforo y magnesio, y por un efecto directo que la microalga posee sobre la célula, regula rápidamente los tres síntomas descriptos y es el único revitalizante natural que da vitalidad física, anímica y mental.
• Al ser rica en calcio, fósforo y magnesio, es ideal para las personas de la tercera edad, menopáusicas, andropáusicos, y aquellos que tienen riesgos o padecen de osteosporosis.
• Produce extraordinaria regeneración celular de piel, cabellos y uñas.
• Eficaz para los tratamientos de reducción de peso, por su efecto regulador del metabolismo de la grasa, la sensación de saciedad que produce su ingesta y sus bajas calorías.
• Su alto contenido en ácido gammalinoleico produce: 1- reducción del colesterol alto en sangre y regulación del metabolismo del mismo. 2- eficaz para el tratamiento del síndrome premenstrual.
• Ideal para alimentación de niños desnutridos.
• Fomenta la multiplicación del lactobacilo, el mismo se encuentra en forma natural en los intestinos y aporta tres importantes beneficios; mejora la absorción y la digestión, protege de infecciones intestinales y estimula el sistema immunitario.
• Aumenta las defensas del organismo, -científicamente comprobado por la acción de la ficocianina, pigmento azul-verde del alga.
Se ha comprobado aumento de la resistencia global del organismo a infecciones virales y bacterianas, protección contra lesiones malignas, y protección contra el sangrado de hemorroides y úlceras.
Dosis y recomendaciones
Para lograr efectos terapéuticos importantes debe usarse una dosis no inferior a tres gramos diarios; es decir 6 tabletas de 500 mg o una cucharada de té colmada de spirulina en polvo por día. Sin embargo no existe una dosis que puede ser utilizada como regla general para todos los individuos, debiendo ajustarse las mismas a las indicaciones terapéuticas específicas. Por ejemplo para deportistas o personas con mucha exigencia física, emocional o intelectual, la dosis deberá ser mayor a tres gramos diarios, pudiéndose llegar, sin que represente sobredosis o traiga algún inconveniente, a 10, 15 y 18 gramos diarios. En los niños debe establecerse la dosis por la edad, los kilogramos de peso y la necesidad del cuadro clínico que presente.

¿Son saludables nuestros alimentos?

 Son saludables nuestros alimentos

Es importante destacar la reconocida dificultad que existe para modificar voluntariamente nuestros hábitos y pautas alimentarias establecidos desde la infancia. Sin embargo, resulta paradójico comprobar cómo, esquemas tan arraigados, son burlados y violados a diario por los mecanismos de la oferta, que logran muchas veces que ignoremos qué estamos tomando como alimento.
Los productos que la naturaleza ha puesto a disposición del hombre para su nutrición, tales como: cereales, carnes, frutos secos, frutas, legumbres, hortalizas, verduras, tubérculos, etc., son la base de una alimentación que debería bastar para atender las necesidades de una población mundial en constante crecimiento.
Pero, qué ha sido de la pureza de todos estos alimentos? De las investigaciones efectuadas en los últimos diez años por los comités mixtos FAO-OMS de expertos en nutrición y por la Oficina Regional de la OMS para Europa, creadora del Programa de Salubridad en Alimentos, se desprende con claridad, que muchas de las substancias utilizadas para aumentar la producción de alimentos, conservarlos almacenarlos, etc., pueden producir trastornos metabólicos y/o fisiopatológicos.
Los trastornos más frecuentemente detectados son: en la reproducción (lesiones cromosómicas); teratogénesis (deformaciones congénitas); oncogénesis (formación de cánceres) e infinidad de trastornos agudos y crónicos en todo el aparato digestivo (hígado, páncreas, intestinos, etc.); alérgicas; retraso cerebral; trastornos respiratorios, etc. Para una mejor comprensión del tema debemos definir qué se entiende por alimento: “es toda substancia sólida, semisólida o líquida, que luego de ingerida, cumple en el organismo una específica función de nutrición, sin causarle daño alguno”. De la definición se desprende que, todo aquello que se ingiera y no produzca esa específica función de nutrición o bien produzca algún daño, no puede ser considerado alimento.
Podemos clasificar la contaminación química de alimentos, que es sólo un aspecto de la contaminación alimentaria en general, de la siguiente manera:
1 – Contaminación por aditivos químicos: conservadores y preservadores (se adicionan habitualmente a todos los productos envasados, lácteos, enlatados, etc.); blanqueadores (adicionados al pan, galletitas y otros), mejoradores, flavorizantes o sabores artificiales que se adicionan a helados, postres pre-preparados, polvo para tortas, etc.; colorantes utilizados en bebidas para preparar en polvo, en los pretendidos “jugos de frutas”, etc. exaltadores de aromas emulsionantes adicionados a los aceites, golosinas de chocolate, etc.: antioxidantes, se adicionan a todos los envasados de productos perecederos: solidificadores, agregados habitualmente a dulces de leche, yogures y muchos otros productos: acidificantes y alcalinizantes adicionados a envasados de frutas, verduras y hortalizas, bebidas gaseosas, etc.: acorantes artificiales adicionados a bebidas llamadas dietéticas y a los mentos dietéticos en general.
2 – Contaminación metalífera, se considera tal la presencia de metales en as alimentos. Mercurio: suele encontrarse en peces, moluscos y crustáceos; Plomo: se ha encontrado en bebidas alcohólicas destiladas clandestinamente y como residuo de determinados plaguicidas.