¿Son saludables nuestros alimentos?

 Son saludables nuestros alimentos

Es importante destacar la reconocida dificultad que existe para modificar voluntariamente nuestros hábitos y pautas alimentarias establecidos desde la infancia. Sin embargo, resulta paradójico comprobar cómo, esquemas tan arraigados, son burlados y violados a diario por los mecanismos de la oferta, que logran muchas veces que ignoremos qué estamos tomando como alimento.
Los productos que la naturaleza ha puesto a disposición del hombre para su nutrición, tales como: cereales, carnes, frutos secos, frutas, legumbres, hortalizas, verduras, tubérculos, etc., son la base de una alimentación que debería bastar para atender las necesidades de una población mundial en constante crecimiento.
Pero, qué ha sido de la pureza de todos estos alimentos? De las investigaciones efectuadas en los últimos diez años por los comités mixtos FAO-OMS de expertos en nutrición y por la Oficina Regional de la OMS para Europa, creadora del Programa de Salubridad en Alimentos, se desprende con claridad, que muchas de las substancias utilizadas para aumentar la producción de alimentos, conservarlos almacenarlos, etc., pueden producir trastornos metabólicos y/o fisiopatológicos.
Los trastornos más frecuentemente detectados son: en la reproducción (lesiones cromosómicas); teratogénesis (deformaciones congénitas); oncogénesis (formación de cánceres) e infinidad de trastornos agudos y crónicos en todo el aparato digestivo (hígado, páncreas, intestinos, etc.); alérgicas; retraso cerebral; trastornos respiratorios, etc. Para una mejor comprensión del tema debemos definir qué se entiende por alimento: “es toda substancia sólida, semisólida o líquida, que luego de ingerida, cumple en el organismo una específica función de nutrición, sin causarle daño alguno”. De la definición se desprende que, todo aquello que se ingiera y no produzca esa específica función de nutrición o bien produzca algún daño, no puede ser considerado alimento.
Podemos clasificar la contaminación química de alimentos, que es sólo un aspecto de la contaminación alimentaria en general, de la siguiente manera:
1 – Contaminación por aditivos químicos: conservadores y preservadores (se adicionan habitualmente a todos los productos envasados, lácteos, enlatados, etc.); blanqueadores (adicionados al pan, galletitas y otros), mejoradores, flavorizantes o sabores artificiales que se adicionan a helados, postres pre-preparados, polvo para tortas, etc.; colorantes utilizados en bebidas para preparar en polvo, en los pretendidos “jugos de frutas”, etc. exaltadores de aromas emulsionantes adicionados a los aceites, golosinas de chocolate, etc.: antioxidantes, se adicionan a todos los envasados de productos perecederos: solidificadores, agregados habitualmente a dulces de leche, yogures y muchos otros productos: acidificantes y alcalinizantes adicionados a envasados de frutas, verduras y hortalizas, bebidas gaseosas, etc.: acorantes artificiales adicionados a bebidas llamadas dietéticas y a los mentos dietéticos en general.
2 – Contaminación metalífera, se considera tal la presencia de metales en as alimentos. Mercurio: suele encontrarse en peces, moluscos y crustáceos; Plomo: se ha encontrado en bebidas alcohólicas destiladas clandestinamente y como residuo de determinados plaguicidas.

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