La postura del ciervo o mrigasana

Esta es una postura de acción muy directa sobre el cuello.
Técnica:
• Siéntese en el suelo con las piernas juntas y estiradas.
• Flexione la pierna izquierda e introduzca el pie bajo la nalga izquierda.
• Flexione la pierna derecha e introduzca el pie bajo la nalga derecha.
• Incline lentamente el tronco hacia adelante, en tanto estira los brazos hacia atrás, como se indica en la ilustración correspondiente.
• Despegando las nalgas de los talones, incline el tronco hasta que la barbilla permanezca firmemente apoyada en el suelo, en tanto los brazos continúan bien estirados hacia atrás.
• Mantenga la postura el tiempo indicado; regule la respiración, deshaga la postura, extiéndase y relájese.
Concentración: En el cuello.
Tiempo: De diez a treinta segundos, aumentando el tiempo siempre de manera gradual. Se puede ejecutar la postura dos o tres veces.
Observaciones: Proceda con cuidado. No debe forzar excesivamente cargando demasiado el peso del cuerpo sobre el cuello.
Efectos:
• Dota la flexibilidad a todos los músculos del cuello, a la vez que los fortalece y los irriga de abundante sangre.
• Favorece toda la garganta y la lengua.
• Tonifica los músculos de los bazos y de los hombros.
• Energetiza el cerebro.
• Ejerce un beneficioso masaje sobre los órganos abdominales, mejorando su funcionamiento.
• Favorece la glándula tiroides y el plexo laríngeo.
• Tonifica todos los músculos y nervios de los muslos.

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