El yoga en el agua

Si sientes que estás a cargo de satisfacer las diversas necesidades de tu vida, no te prives del agua!
Si has tenido la oportunidad de introducirte en un natatorio, no es preciso que te cuente la sensación de ser abrigado por el agua.
Si eres de los que nunca se han metido en una pileta porque le temes al agua, éste es el momento, ha llegado la hora de dejar esos tabúes y amigarse con este medio que alguna vez te ha sido TAN familiar.
Simplemente déjate llevar, no te niegues. Como en aquella época, tampoco ahora le vas a temer.
Sin saber nadar, ni flotar, ni siquiera sumergir la cabeza en el agua. Sólo se trata de realizar movimientos que incrementarán, desarrollarán y mejorarán todas tus funciones vitales.
Estos son esas clases en las que gozarás realmente de placer. Te sentirás como nunca; contenido; liviano, feliz. Y todo aquello que no realizas porque no conoces tus propias limitaciones, acá lo harás.
Esta actividad armoniza mente, cuerpo y espíritu, devolviéndoles su unidad, integrando toda tu persona sin divisiones.
Tu psiquis, tu físico y tu alma reciben por igual estímulos dentro del agua.
Concientizarás tu propio cuerpo, crearás posturas estables, específicas de aprendizajes motores.
Le darás a tu mente paz y lograrás por medio de la concentración que requiere el medio, ponerla en “blanco” de sus preocupaciones habituales. Tu alma trascenderá y correrá las fronteras de este mundo y las ataduras que te ligan a él por el solo hecho de evocar tu vida.

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