Como evitar lesiones practicando yoga

¿Cómo evitar agredir nuestros discos?
Enumeraré una serie de opciones:
Equilibrar el ángulo lumbo-sacro, creando el hábito de control pelviano. Generalmente la pelvis está demasiado vasculada hacia atrás, con lo que el ángulo lumbo-sacro, aumenta. En caso contrario, demasiado vasculada hacia adelante, también produce trastornos en la distribución del peso corporal. La opción es “estar atentos” mientras caminamos, hacia algún tipo de gimnasia, nos movemos o permanecemos sentados o parados, a la ubicación de nuestra pelvis e ir observando cuál es el ángulo que me produce menor dolor o incomodidad en la posición adoptada.
Les propongo este ejercicio, para elongar la región lumbar y controlando la pelvis.

Ejercicio de inclinación pelviana
Acostadas boca arriba, rodillas flexionadas.
1) Elevar lentamente la pelvis -la región dorsal y primeras vértebras lumbares se mantienen sobre el piso. Mantener 1 ó 2 minutos y relajar.
Repetir varias veces
2) Elevar lentamente la pelvis -la región dorsal y primeras vértebras lumbares se mantienen sobre el piso mantenemos unos minutos y con pelvis relajada, deslizamos algunos centímetros nuestros pies, estirando las piernas. Repetimos el ejercicio hasta que las piernas se estiren completamente.
Podemos realizar este ejercicio ante de acostarnos o cuando nos disponermos a relajarnos en posición decúbito dorsal.

A. El mismo trabajo puede realizarse parados. Apoyados contra la pared se presiona la espalda contra la misma, las rodillas levemente flexionadas y los pies colocados a 10-12 cm de la pared. Lentamente vamos acercando los pies a la pared y estirando las rodillas, mientras nuestra columna permanece en contacto con la pared.

B. Interiorizar la sensación de “estar colgados” desde la coronilla, de manera tal que la columna vertebral permanezca estirada y cómoda. Especialmente recomiendo trabajar esta actitud antes de realizar algún movimiento con el tronco (flexión, extensión, rotación, inclinación lateral).

C. Evitar, cuando se levanta algo pesado, flexionar la columna. En estos casos hay que utilizar las piernas.

D. Realizar los movimientos corporales lentamente o, al menos, con la mayor suavidad, evitando agredir los delicados mecanismos que nos permiten movernos.
Trabajar sobre la salud de nuestra columna vertebral tiene muchas implicancias, por lo que no se agota el beneficio en nuestros intervetebrales. Pensemos que este grupo óseo es el que aloja a nuestra médula espinal y que desde allí parten terminales nerviosas a todos el cuerpo. Además es una vía de circulación energética vital para el equilibrio y bienestar de todo el ser, entre otras cosas.

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