La espiritualidad del cuerpo

Cuerpo e imagen desde la creación artística.
Hemos considerado hasta aquí al cuerpo-imagen desde un lugar social, cómo se ha modificado la palabra oral y escrita de ese cuerpo, cómo ha cambiado su forma de mostrarse, todo ello conforme a la incidencia de los medios en los que el cuerpo se comu nica. Pero lo importante también es ver ese nuevo cuerpo desde el lugar de la creación artística.
Por ejemplo muchos ismos de la música, la plástica o la danza se han visto reabsorbidos por las ilusiones digitales del videoclip. Los sonidos, los movimientos y las formas se registran y se montan de una determinada manera, distinta ya de otros lenguajes estéticos (cine, teatro).
En la experiencia teatral, la lectura del cuerpo en movimiento ha sufrido enormes variaciones. La danza, por antonomasia el arte del movimiento, lo evidencia. El discurso del cuerpo en movimiento ha cambiado de tal manera que es muy posible hacer un paralelo como el que hicimos entre la experiencia de la palabra oral de la cultura audiovisual con respecto a la escritura y la cultura de la palabra impresa. Esos dos ritmos podrían homologarse con la puesta en escena si tomamos en consideración las llamadas obras clásicas y otras de creación actual. En ambos casos veremos cómo han cambiado los modos de producción del discurso coreográfico y los modos de recepción.
Por ejemplo, en una obra de repertorio las imágenes son más pausadas, más fotográficas, a cada compás musical corresponde un movimiento, lo que se percibe es una linealidad en el discurso. En la creación coreográfica contemporánea (entiéndase en el sentido temporal de producción y no como estilo) hay movimientos superpuestos, imágenes que fluyen incesantes, más cinemáticas, la hilvanación de las escenas tiene tiempos más vertiginosos que derivan de cierto disloque. La ubicación del cuerpo en escena también ha experimentado mutaciones: el espectador puede percibirlo desde otras perspectivas u otros planos. Es como si los creadores hubieran cambiado la novela corporal: cómo se dice, cómo se maneja el antes y el después, a quién se le dice.
El ejemplo de la danza puede darse asimismo en el canto, en lo que hace a las variables de unidad de sentido, velocidad, concatenación de la voz. Un fenómeno muy relevante es el de determinados espacios donde se despliega el cuerpo del artista en las producciones actuales (danza o canto): muchas veces está signado por lo “mega”, megavatios al servicio de la música o la iluminación, megaestadios saturados de público, mega efectos electrónicos. Entonces la pregunta gira sobre qué pasa con ese cuerpo en escena, se realza o se sofoca, se agranda o se achica, se expresa o se satura.
Tanto los creadores como los consumidores del hecho estético han reacomodado en los últimos años sus lenguajes. Obviamente el universo tecnológico ha modificado el uso y la percepción de la lengua, los ojos, los oídos, las manos.

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