Convivencia con la naturaleza

Pero si los seres humanos violan su relación con el cielo y la tierra o pierden la confianza en ellos, se producirán entonces el caos social y los desastres naturales. En chino, el ideograma que designa al gobernante o rey es una línea vertical que une a tres líneas horizontales, que representan al cielo, la tierra y el hombre. Esto significa que el rey, en una buena sociedad humana, tiene el poder de enlazar el cielo, la tierra y el hombre. Tradicionalmente, si la lluvia era abundante, y las cosechas y la vegetación prosperaban, se lo consideraba como una indicación de que el rey era auténtico, de que verdaderamente unía el cielo y la tierra. Pero cuando había sequías y hambrunas o catástrofes naturales como inundaciones y terremotos, se ponía en duda el poder del rey. La idea de que la armonía en la naturaleza se relaciona con la armonía en los asuntos humanos no es un concepto exclusivamente oriental. En la Biblia, por ejemplo, hay muchos relatos, como la historia del rey David, que reflejan la idea del conflicto entre cielo y tierra, y la duda que esto arroja sobre el rey. Si aplicamos la perspectiva del cielo, la tierra y el hombre a la situación del mundo actual, podremos ver que hay relación entre los conflictos sociales y los problemas naturales o ambientales que enfrentamos. Cuando los seres humanos pierden su conexión con la naturaleza, con el cielo y la tierra, no saben ya cómo nutrir su ambiente, ni cómo gobernar su mundo, que es otra manera de decir lo mismo. Los seres humanos destruyen su ecología a la par que se destruyen unos a otros. Desde ese punto de vista, sanar nuestra sociedad va de la mano con sanar nuestra conexión personal y elemental con el mundo fenomenal.

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