Yoga en la niñez

Consideraciones generales

Los niños poseen una natural sensibilidad y sentido del equilibrio. Les resulta mucho más fácil que a los adultos adoptar las posturas y pueden progresar rápidamente.
Los niños son naturalmente animosos y emprendedores y lo único que necesitan es un poco de estímulo.
Es necesario tener en cuenta que no hay que forzarlos a adoptar una postura; sus huesos y músculos todavía están creciendo. En general imitan las asanas, pues tienen una gran capacidad mímica.
Resulta muy interesante el trabajo con posturas de equilibrio para lograr la concentración ya que normalmente los niños no tienen una concentración de atención muy prolongada. Se estimula el interés, haciendo que las sesiones sean divertidas, aprovechando el hecho de que muchas asanas llevan el nombre de animales, pájaros y otros seres vivos. También se puede usar la imaginación, como presentarles una flexión hacia adelante, como cerrar un libro o una postura sobre los hombros como una velita encendida de una torta de cumpleaños.
Enseñar la respiración abdominal con distintos elementos de ayuda como, por ejemplo, un globo o colocando un elemento sobre la barriguita en posición de sa vasana, y hacerles notar cómo se mueve al efectuar correctamente la respiración.
En cuanto a la meditación, resulta indispensable su incorporación paulatina para ir favoreciendo la concentración. Debería ser rápida y corta. Hacerles trabajar la imaginación, imaginar mucha luz hasta lograr el reconocimiento de la fuerza de la luz interior. Tanto en la meditación como en la relajación final, se trabajará con dibujos imaginarios, con situaciones agradables como las vacaciones, el recreo o la compañía de la familia y los amiguitos. En las escuelas donde se enseña meditación, los maestros han observado gran mejoría, tanto en el trabajo de clase como en la interacción del grupo.

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