En las manos de Dios


Deja tus problemas en las manos de Dios. Cada vez que te preococas, estás preparando y consumando tu prot o funeral. ¡Pero tú no deseas que tus angustias te entierren vivo! ¿Por qué sufrir y morir cada día a causa de la preocupación? Sea cual sea tu situación -pobreza, pena, mala salud-, recuerda que siempre habrá alguien en el mundo que está sufriendo cien veces más que tú. No te consideres desafortunado porque, de esa forma, causas tu propia derrota e impides que, llegue a ti la omnipotente luz de Dios, que siempre está tratando de ayudarte.

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