Hidromasaje

PARA MAXIMIZAR LOS EFECTOS.
Como el medio de curación de la hidroterapia es el agua, si se agregan hiervas, aceites o minerales al medio acuoso, los efectos terapéuticos se pueden potenciar.
Sustancias que suelen utilizarse: manzanilla, salvia, madera de cedro, limón, rosa, árbol de té, vinagre de manzana, bicarbonato, almidón, avena, aceite de almendras, caléndula o rosas, sales.
Terapia de agua caliente: sirve para relajar la musculatura y la mente. Además, estimula el sistema inmunológico porque el calor provoca que los leucocitos presentes en los glóbulos blancos se desplacen más allá de los vasos sanguíneos, a través de los diferentes tejidos corporales. Por último, la terapia con agua caliente libe-a es toxinas al organismo.
Terapia de agua fría: se utiliza disminuir cuadros inflamatorios y para tonificar musculatura débil, por ejemplo, después del uso de yeso. Es también útil para tratar la incontinencia.
Terapia de contraste: el alternado de agua caliente y fría estimula las glándulas endocrinas y suprarrenales, reduce la congestión y activa distintas funciones orgánicas.
HIDROTERAPIA EN CASA.
Utilizar hielo para desinflamar una zona del cuerpo, es hacer hidroterapia. También realizar un masaje con ducha, nebulizarse o tomar un baño de inmersión.
Siempre que se utilice el agua como terapia, esta disciplina se hace presente.
Fiebre alta: aplicar compresas con agua fría sobre la frente suele calmar al enfermo y ayuda a bajar la fiebre. También realzar un baño de inmersión en agua tibia y agualdar hasta que el agua se enfríe. Esta ultima medida debe consultarse previamente con el médico, porque no todas las personas podrían verse beneficiadas.
Estrés o nerviosismo: sumérjase en agua caliente (33° a 36°) hasta el cuello, respirando profundamente.
El baño es ideal para calmar la mente, para disminuir los niveles de ansiedad o para conciliar el sueño, cuando se padece insomnio.
Esguinces o luxaciones. El uso de hielo es una solución en estos casos, porque el frío disminuye la inflamación y calma el dolor. Sin embargo, una terapia de contraste, que tras alternar ambas temperaturas culmine con agua fría, puede ser de utilidad porque aumenta la circulación.
Contracturas: Las duchas localizadas con agua caliente, complementadas preferentemente con un masaje, calman el dolor y ablandan la musculatura.

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