Relaciones en la oficina

Hay muchas cosas que aún dificultan una convivencia rmoniosa entre ellos y ellas en un mismo ámbito laboral

Nuestras relaciones laborales están altamente influenciadas por cuestiones sexuales, puesto que la sexualidad es inherente al ser humano y no puede separarse de las actividades que todos realizamos a diario. Pero las relaciones entre hombres y mujeres no son simples en ninguna organización, todavía, y nunca faltan los roces y peleas por celos, competencias, despechos y conflictos varios.

En la definición del status social masculino sigue habiendo dos factores clave: su vida profesional y su vida sexual. Ellos definen su valía en función de esas dos áreas de su vida.
Pero en los albores del siglo XXI, la identidad laboral de los hombres está cambiando, sobre todo en los negocios. Los negocios se vuelven cada vez más competitivos, los empleados pugnan por ascender y ya no cuenta la masculinidad como única virtud para escalar posiciones.
Poco a poco, los hombres van realizando el cambio de mentalidad por el que las mujeres llevan muchos años luchando: ellos quieren mostrarse receptivos ante las nuevas ideas, crearse un nuevo equilibrio y replantearse cuestiones relativas a las relaciones laborales. ¿Un consejo para ellas? No intentar demostrar constantemente la idoneidad profesional como si estuviesen obligadas por el sólo hecho de ser mujeres. Tener una mentalidad abierta y situarse en igualdad de condiciones.

Apesar de que muchos hombres aún poseen una mentalidad anticuada y les cuesta entender el desarrollo profesional femenino, cada vez son más los que comprenden la importancia de aprender a convivir y aunar esfuerzos en pos del desarrollo de la organización o empresa en la cual se desempeñan.
Antiguamente, era bastante extraño encontrar una mujer que desempeñara cargos directivos dentro de una empresa; hoy las mujeres han conquistado muchos espacios que hasta no hace mucho eran ocupados sólo por ellos. Dentro de este marco de igualdad a medias, lo primero que deben hacer ; tanto hombres como mujeres es luchar juntos por desterrar las actitudes ; que conducen al distanciamiento y a ; la pérdida de confianza. Si se borran \ las diferencias en lo profesional, pronto se verá cómo trabajar en equipos mixtos brinda resultados positivos y enriquecedores.
Claro que, a veces, tantas horas : juntos pueden convertirse en amistad,
después en atracción y finalmente | pueden llevar al amor. Si esto sucede,
y si nuestra alma gemela está escrito-j rio de por medio, lo mejor es con-! versar en pareja la manera de encarar : el vínculo para preservarlo de cual-i quier problema externo y, a la vez, no alterar el ritmo ni las relaciones del trabajo, en especial con colegas y compañeros.
El deseo sexual, la atracción y el amor no respetan oficinas, empresas ni negocios: pueden nacer en cualquier parte, porque son algo natural a todos los seres humanos y no entienden de cuestiones profesionales.

Ellos y ellas dentro del grupo
La mayoría de las relaciones labo-] rales entre hombre y mujer pueden ; funcionar si se dan de uno a uno. El ; problema surge cuando la mujer se enfrenta a un grupo de hombres, o viceversa. Los hombres, cuando están en grupo, no se comportan del mismo modo como lo harían si estuviesen solos. Al mismo tiempo, ellas no actúan igual cuando están en conjunto. En muchos trabajos esto es un verdadero problema, porque como el  sexo masculino es mayoría, son ellas las que suelen sentirse discriminadas o relegadas a un segundo plano.
Revertir esta situación no es sencilio pero tampoco imposible. Sólo se trata de repartir obligaciones y derechos por igual, de no despreciar las  capacidades de ninguno y aprender que el mejor resultado siempre es aquel que se obtiene de la suma de esfuerzos. Y allí no importa el sexo, sólo las ganas de progresar y triunfar en el ámbito profesional.

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