Vida zen

¿Se siente feo, ignorante, aburrido y desagradable? ¿Piensa que se merece el maltrato de los demás?
¿No tiene ganas de nada y se quedaría para siempre adentro de una cajita de fósforos? Tómese unas pildoras de Zen y después nos cuenta…

Todos tenemos esos días. El pronóstico de nuestra alma es: “grandes nubarrones, inestable, sin perspectivas de mejorar”. Añoramos el vientre materno y, aunque no es lo mismo, sumergirnos en la cama y taparnos hasta la cabeza a oscuras puede ser un buen sustituto. Desde allí, en posición fetal y con los dientes apretados, pensamos: “¿para qué estoy en este mundo?” No es que nos sintamos los seres más despreciables de la Tierra: estamos seguros de serlo. ¿Culpables? Todos, menos nosotros. Si alguien en esos momentos nos trajera un artículo que nos diera consejos Zen para renacer como el Ave Fénix, lo tomaríamos como otra broma de mal gusto de la existencia. Pero, a lo mejor, si dejaran al descuido el blog abierto justo en esa página, podríamos espiar un poco, aunque manteniendo la incredulidad. “A ver, a ver, ¿en qué puede ayudar esto del Zen a un pobre tipo como yo?”.

SABIDURÍA ZEN CONTRA LOS “BAJONES” ANÍMICOS
1^ La depresión, en muchos sentidos, es el resultado de creernos importantes. Las cosas no son como queremos y eso nos deprime. Las personas que no se conocen a sí mismas critican a los demás. Consideran acertados a los que están de acuerdo con ellas y desprecian a los que no van en su misma dirección. Se irritan por cualquier cosa, causándose a sí mismos sufrimientos por sus prejuicios. Si sabes que no todas las personas estarán de acuerdo contigo, también sabrás que tú tampoco estatás de acuerdo con todo el mundo. Los que no tienen prejuicios dentro de sí no rechazan a nadie y, en consecuencia, nadie los rechaza. Y se deprimen menos…
w Cuando las personas olvidan que algún día se van a morir y actúan como si fueran a vivir para siempre, no aprecian ni utilizan plenamente los meses y los años que pasan. Por eso, la depresión puede eliminarse a través de la expansión de la conciencia.

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