Las mentiras

No todo es tan simple. Muchas veces es inevitable mentir: cuando nos evita un gran dolor, cuando queremos evitarle pena a alguien más. No dejan de ser acciones incorrectas, pero son comprensibles.
Nuestra mente siempre trata de evitar situaciones temidas: el rechazo, el desamor, la crítica y la comprensión, por nombrar sólo algunas, nos llevan a mentir, a querer desligamos de la verdad. La única forma de enfrentar estos miedos es, primero, asumiéndolos: seamos honestos con nosotros mismos y admitamos que decimos pequeñas mentiras diariamente, para salir del paso o para evitar ciertas circunstancias. Segundo, es necesario reconocer nuestro miedos y enfrentarlos, concientizarlos, incorporarlos, para luego poder superarlos.

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