Mantra

La palabra mantra se divide en dos vocablos de origen sánscrito: man, que significa “mente”y tra, cuyo significado puede ser tanto “protección” como “instrumento” En cualquiera de los dos casos, es claro que un mantra es un recurso para proteger a nuestra mente contra los ciclos improductivos de pensamiento y acción. Precisamente, su función esencial a nivel psicológico es la capacidad del mantra de permitirnos enfocar y sosegar nuestra mente. Al concentrarnos en la repetición de un sonido, los pensamientos e imágenes que pueblan nuestra mente y la vuelven caótica, comienzan a diluirse hasta que nos liberamos de ellos. El uso de mantras es, así, una de las vías más efectivas para alcanzar el estado mental necesario para lograr la relajación, uno de los aspectos más difíciles a la hora de meditar.
Cuando meditamos, la mente se llena de pensamientos que nos bombardean sin orden. Los grandes maestros recomiendan, en estos casos, simplemente dejar que estas imágenes pasen por nuestra mente como nubes pasajeras sobre un cielo límpido y azul. Sin embargo, este consejo no suele ser fácil de aplicar. A menudo nos subimos a esas nubes y nuestra mente sencillamente no puede dejar de pensar. El canto de los mantras busca resolver este Inconveniente de una manera efectiva.
Pero no es ese el único beneficio que nos aporta. Vivimos en un mundo de energía que vibra, existe una frecuencia vibratoria que corresponde a todo en el universo. Vibrando una particular combinación de sonidos, sintonizamos con varios niveles de inteligencia o conciencia. Al cantar un mantra, ponemos en juego 84 puntos meridionales o puntos de presión en el paladar. Estimulando esos puntos en el paladar en una secuencia particular, incrementamos la secreción de la glándula hipotálamo ocasionando un cambio en la permutación y combinación de las células del cerebro. Por esa razón, es importante pronunciar y mover con detalle la lengua para estimular cada uno de los puntos.

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