Yoga y mente

En esta cuarta y última parte se nos pone frente a frente con tres cosas: la corriente de la naturaleza, la sustancia con la que está hecha la mente y la necesidad absoluta de una transformación total de nuestra mente. La lógica que subyace en los Sutras 1 a 13 expresa lo siguiente:
1. Los hombres nacen con algunos poderes de grados variables. De hecho, todos los objetos de este mundo, animados e inanimados, están preñados de poderes o energía potencial. Sin averiguar ni tratar de entender la razón de ser de estos poderes innatos, los hombres tienden a usarlos para obtener lo mejor de sus vecinos y otros seres semejantes. Con este objeto están siempre en busca de poderes extraordinarios. Estos se llaman siddhis. El Sutra I dice que los siddhis son innatos, o cuando no son innatos, que se adquieren a través de hierbas medicinales, o a través de palabras cargadas con poderes mágicos, o a través de austeridad asociada con ésta o aquella disciplina, o a través de la meditación yóguica y del Samadhi. Estas cinco fuentes de siddhis parecen ser meramente ilustrativas y no exhaustivas. Podría haber otros modos a través de los cuales pudieran adquirirse poderes o capacidades extraordinarios, como, por ejemplo, a través de la ciencia y la tecnología —la locura de los tiempos modernos. La cuestión convincente de los siguientes Sutras es ésta: ninguna cantidad de tales siddhis o poderes extraordinarios, por cualquier medio que los adquiera, podrá resolver el problema de la sobrevivencia o del enriquecimiento de lo humano en el hombre. El único modo de enfocar los problemas que el hombre enfrenta perpetuamente es el modo de entender el significado existencial de tres cosas, a saber, la unicidad, la alteridad y la conjuntividad, y luego vivir y actuar a la luz de tal comprensión.

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