Yoga
Quien ve todo esto y se contiene y permanece en un estado de consciencia inelectiva de la situación existencial, se encuentra con una nueva revelación que ilumina el misterio de la vida y la existencia. El Sutra 18 encarna esta revelación. Dice que purusa, o la virilidad del hombre que reposa y habita en el cuerpo del hombre, es inmutable (a-parinami). Nunca experimenta cambio alguno, como lo experimenta siempre el mundo objetivo. El mundo objetivo ofrece siempre experiencias a purusa o el hombre, a través de los sentidos y la mente. Así, la mente es agitada por su interacción con vastu. Esta agitación sirve como estímulo para los vrittis. Y quien ve estos vrittis, con su significado existencial, lo sabe todo acerca de sus funciones, hasta la más sutil de éstas. La virilidad en el hombre (purusa) es, pues, siempre omnisciente. El purusa en el hombre nunca se permite identificarse con vritti alguno. Su mente (sin vritti) asume, pues, una transparencia quieta y clara como un cristal, reflejando todos los objetos y, en realidad, todo el mundo objetivo en su autenticidad existencial.
