Yoga mentalidad

Esta es la situación existencial en la que el hombre se haíia. Es un complejo triple de “yo soy”, alteridad y conjuntividad. O, para expresarlo de modo diferente, es una trinidad de unicidad, alienidad y afinidad. Si esto es así, ¿cómo podrá la unicidad o kaivalya implicar libertad? Ordinariamente, o visto no críticamente, parece que no implica sino dependencia. Y esto es exactamente lo que el hombre supone, directamente desde su nacimiento. Para empezar, se inicia con la dependencia de los padres, luego, de la sociedad y sus denominados dirigentes, y después, de la naturaleza y el mundo objetivo. Pero esta toma de dependencia y el modo de vivir dominado por ésta, introduce inevitablemente al hombre en tensiones, conflictos, dolor, aflicción y caos. Y sólo cuando el hombre se enfrenta con esta desesperación existencial es que es devuelto totalmente sobre sí mismo y obligado a enfrentar el hecho de su cabal unicidad. Esta es la percepción del primer aspecto de la triple situación existencial. Exige comprensión correcta del “yo soy” o unicidad, alienidad o alteridad, y conjuntividad o afinidad. Esta comprensión conduce a la disciplina del Yoga, como se la expone en las tres últimas partes. Esta exposición de la situación existencial nos permite entender el significado real del “yo soy”, de la alteridad y la conjuntividad en términos existenciales. Primero y principalmente, se parte en dos la unidad ideacional del “yo soy” (II-6). Nos pone frente a frente con el hecho de que el sentido del “yo soy” ligado al cuerpo es una entidad de factura natural, como cualquier otro objeto. Despojado del apoyo de nuestro complejo cuerpo-mente, el sentido del “yo soy” es podado de toda sustancia y atributos, y se reduce al estado de un mero conocimiento generado por palabras, que es vritti o ideación y, como tal, vacío de realidad (1-9). Desnudados de la cobertura del complejo cuerpo-mente y de sus operaciones ideacionales o mentales (vrittis), nos quedamos con la “visión pura”, de un momento al otro. En este estado, no hay una entidad egocéntrica para acumular y enredarse en experiencias y sus impresiones sobre la sustancia mental o las células cerebrales.

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