Yoga Darsana

Por último, la cuestión a tener siempre presente es que todo el movimiento del Yoga Darsana (la visión yóguica del mundo) converge en una sola consumación. Esto es kaivalya o la libertad total. Empieza a tomar forma (si se tiene alguna forma) con una sola percepción básica, descripta en el Sutra 35. Este Sutra nos dice que toda experiencia del hombre es bhoga, o autocomplacen-cia. Es así porque el hombre permanece inconsciente del hecho de que “quien ve” en su ser, la virilidad misma del hombre (pu-rusa), es totalmente distinto de su organismo psicosomático que constituye su ser. Este “ser” es lo “visto” y rio “quien ve”. Los dos nunca pueden ser una misma cosa, aunque están cerca uno del otro. Viven juntos. Pero aunque sean físicamente inseparables, existencialmente son siempre distintos entre sí. La percepción de esta verdad, que es instantánea y carente de secuencia temporal, es básica para la libertad (kaivalya). Es básica para una claridad radiante de la visión. Esa visión que nace de confundir a “quien ve” y a lo “visto” como si fueran una misma cosa es la visión nublada (avidya-khyati) de todos los hombres que no optaron fervorosamente por la disciplina del Yoga. Esta confusión da por resultado el bhoga o la autoindulgencia. Por un lado, la visión nacida de una clara distinción entre los dos, conduce a la correcta comprensión de la virilidad del hombre (purusa-jna-nam, Sutra 35). Esto ocasiona el aflojamiento de la esclavitud (Sutra 38), y es el paso primero y decisivo hacia la libertad.

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