Vinyasa yoga

Viveka, o la inteligencia discernitiva, revela así la naturaleza y la estructura del modo de vivir nacido de avidya. Vemos ahora con radiante claridad que para el hombre no podrá haber orden ni sobrevivencia a menos que éste vea la urgencia de un modo de vivir en el que no se dé cabida a violencia, falsía, robo, desprecio por el saber y codiciosa acumulación. Estos cinco constituyen los que se llaman yamas, o imperativos existenciales. Significan e implican que no podemos permitirnos ser violentos, directa o indirectamente, y al mismo tiempo esperar ver la realidad de la situación existencial. Lo mismo es cierto respecto de los otros cuatro yamas. No podemos seguir siendo falsos con nosotros mismos, no podemos seguir robando, no podemos seguir ignorando la importancia de aprender acerca de la vida que exige austeridad, y no podemos seguir acumulando bienes materiales y preferencias mentales en detrimento de nuestra identidad y a costa de nuestros seres humanos semejantes, y esperar al mismo tiempo ver la realidad de la situación existencial. Por tanto, la no-violencia, la verdad, el no-robar, la austeridad del saber y la no-acumulación son imperativos existenciales, cuya observancia debe considerarse como un voto incomprometido, sin tener en cuenta nuestro nacimiento, los tiempos en que vivamos y las circunstancias que tengamos que enfrentar. Las limitaciones de nacimiento, tiempo o circunstancia nunca debe permitirse que comprometan ninguno de los cinco imperativos existenciales o yamas (Sutra 31). Esto es posible si vemos claramente la importancia absoluta de estos yamas como precondiciones necesarias para la correcta com-nrpnsión dft la situación existencia! en la que el hombre se halla.

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