Anusara yoga

Quien entiende la lógica interior de estos Sufras está equipado con nuevos ojos para mirarse y mirar al mundo y la interacción que sigue constantemente entre los dos. Entonces, su primera mirada cae en abhinivesa —el producto final de las tensiones. Ve cómo el sentimiento de importancia personal busca siempre la perpetuación personal, y quiere impartir permanencia, lo que, de hecho, es efímero. Todo pensamiento, todo sentimiento o deseo y toda actividad del hombre están dominados por un sentido de importancia personal. En este mundo, todo debe servir a los fines de la importancia personal, como si estuviéramos en el centro mismo de este universo vasto y misterioso. La visión que el hombre tiene del mundo entero está, pues, matizada por este sentimiento de la importancia personal. El mundo es bueno o malo, verdadero o falso, hermoso o feo, pero sólo en términos de importancia personal. Hasta la realidad última del mundo, cualquiera que sea, deberá conformarse a las exigencias y los deseos de la importancia personal del hombre de ser significativo o de otro modo. Así, descubrimos que no es la verdad ni la falsedad, el bien ni el mal, la realidad ni la ilusión, sino la autoperpetuante importancia personal (svara-savahi), ligada a nuestro cuerpo (tanvanubandhah), la que sigue siendo siempre el factor decisivo en la vida del hombre. Y esta cabal tontería le parece natural y espontánea.

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