Tantra yoga

Hay otra cuestión más importante que ha de notarse respecto a Samapatti, el estado reflexivo. La mente en este estado no sólo refleja todo lo que sigue como resultado de la interacción constante entre el hombre y el mundo, sino que también permanece totalmente inmaculada por lo que refleja. Semeja un cristal puro que refleja los colores de un objeto que se le pone cerca, pero que ni recibe ni retiene mancha alguna en su cuerpo como puede verse cuando se aleja el objeto de él. Y hasta cuando refleja los colores de un objeto adyacente, no absorbe mancha y permanece totalmente libre de los colores que refleja. La mente de Samapatti se comporta exactamente así. Refleja todo, dentro y fuera, pero permanece totalmente incontaminada por tales reflejos. Este es un agudo contraste con el estado vritti-sarupya. En este último estado de la mente, por una fracción de segundo, refleja los colores, pero inmediatamente se identifica con las elecciones efectuadas respecto a ellos. Por tanto, no refleja nada porque la suciedad de las identificaciones destruye su reflexividad y la torna insensible a lo “que es”. Lo exactamente contrario a esto es lo que ocurre con el estado Samapatti. Samapatti es, pues, un estado de transformación total del estado vritti-sarupya. Debido a esta transformación, cuanto entre ahora en la mente clara como un cristal experimenta también una transformación por el poder mismo de la percepción pura.

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