El Sutra

Esta cuestión se trata específicamente en la Parte IV del texto. Los Sutras 16 y 17 de esta parte declaran que vastu, o la realidad, no es de naturaleza tal que toda mente individualizada pueda manejarlo a voluntad. Y la mente es todo lo que el hombre tiene que le capacite para descubrir la naturaleza existencial y la significación realista de su relación con el mundo externo, humano y no-humano. El mundo objetivo, en el que el hombre halla su ser, está allí en su propia majestad y soberanía. Existe y persiste —sin considerar la existencia del hombre u otra cosa sobre este planeta. La pregunta es: ¿qué es lo que pone a la mente del hombre en relación significativa con vastu o el mundo objetivo? La respuesta es: el apasionado interés del hombre por vastu o el mundo objetivo. El hombre deberá dirigirse a las fuentes naturales de las aguas cuando sienta sed. Deberá hallar alimento en el mundo natural cuando sienta hambre. Este es un imperativo existencial. No podrá haber escape de él, a menos que el hombre quiera suicidarse. Y, si opta por esta decisión fatal, que, por supuesto, está expedita para él debido a la libertad con la que nació, entonces termina todo el juego. En consecuencia, el interés apasionado por vastu o el mundo objetivo que se asocia integralmente con su sobrevivencia, proporciona el único vínculo (Yoga) significativo entre el hombre y el mundo. Y la exploración en la naturaleza y la significación de este vínculo natural es la única que puede revelar la razón de ser de la existencia del hombre en esta tierra y en este universo vasto e ilimitado. En ausencia de un interés intenso por este básico interrogante, todos los demás interrogantes que no se relacionen con él terminan necesariamente en uno u otro género de error.

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