LA LUNA CRECIENTE II

Después de mantener la Luna Creciente I, aflojen el asimiento de las manos, apoyen en la alfombra el empeine del pie posterior y sepárense un poco más de su compañero. Cuanto más se aparten, más intenso se hará el estiramiento. Bajen tanto como les sea posible las caderas y arquéense hacia atrás manteniéndose unidos por las puntas de los dedos. Mantengan la postura y después inviertan la posición de las piernas.
BENEFICIOS: Esta postura estira los músculos de los muslos, la pelvis y la espalda. Alarga los tendones de Aquiles, abre los hombros y es vigorizante.

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