EL YOGUI SUSPENDIDO

De frente a su compañero, apoye ambas manos en el suelo, separadas por la distancia de los hombros. Mantenga los brazos rectos y dé impulso a las piernas para que suban mientras su compañero, en pie detrás de usted, se las sujeta (¡con cuidado!). Luego doble las rodillas sobre los hombros de su compañero, y haga que él le sujete las piernas con los brazos. Cuando se sienta firmemente sostenido, cruce los brazos por encima de la cabeza. Relájese, respire profundamente y pemanezca colgado dejando que la gravedad le estire las vértebras. Nota: si no puede practicar la postura de esta manera, adopte la Postura sobre la Cabeza, doble las rodillas sobre los hombros de su compañero y haga presión con las manos (contra el suelo) mientras su compañero le levanta.
BENEFICIOS: Esta postura, en cuanto provoca un estiramiento suave y una tracción natural de la columna, proporciona una sensación maravillosa. ¡Cuélguese y disfrútela!

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