Sutras

2 de Julio de 2009

El Sutra 26 expresa que este origen prístino de la omnisciencia, este Dios, es el Gurú real de todos los gurús que aparecen en formas humanas de tiempo en tiempo. El Gurú, el Dios, no está atado al tiempo. “Él” es “algo intemporal” —el origen de la energía cósmica, que da iluminación al ser del hombre solamente si éste tiene cuidado de permanecer intacto ante la actividad de los cuatro factores que condicionan y dominan su vida diaria. Está siempre allí, y permanece inafectado por el tiempo, el lugar o la circunstancia.

Sutras

30 de Junio de 2009

El Sutra 25 expresa que esta “visión” de Dios lleva consigo la semilla de la omnisciencia. Cuanto el hombre sea capaz de conocer es, en realidad, un mero fragmento, una experiencia parcial del mundo fenoménico. La capacidad misma del hombre para conocer tiene su origen en algo eternamente misterioso e incomprensible. El conocimiento es la creación de la mente del hombre. Pero ese algo misterioso que le permite al hombre conocer, no es y nunca podrá ser creación del hombre. Ni siquiera la mente del hombre es creación del hombre. El movimiento electivo ideacional generado por la mente, produce lo que el hombre llama “conocimiento”. Este conocimiento es siempre del pasado. No es experimentación de aquí y ahora, sino el producto de experiencias acumuladas del pasado y de acontecimientos pasados. Estas acumulaciones (asaya), fundadas en impregnaciones pasadas, impulsan el movimiento del conocimiento fragmentario, que es básicamente ideacional. Lo que el hombre llama “conocimiento” es, por tanto, no sólo fragmentario sino vacío de experimentación directa de lo real o lo existencial. El enredo del hombre en la prisión de tal conocimiento debe terminar para que existan la experimentación y el conocimiento reales. Y eso resulta posible solamente cuando el hombre se vuelve capaz de permanecer intacto e ininfluido por la actividad de los cuatro factores mencionados en el Sutra 24. La negación o la eliminación de estos cuatro factores que dominan la vida psíquica y cultural del hombre pone a éste en contacto directo con el origen de la “omnisciencia”.

Kundalini

29 de Junio de 2009

Dios, la Gran Incógnita, deberá permanecer eternamente indefinible, porque lo que es intemporal no puede ser definido. Todas las definiciones son construcciones temporales y mentales, que deberán cesar para que exista lo intemporal. Lo que se expresa en el Sutra 24 no es, por tanto, una definición de Dios. Sólo llama la atención del hombre sobre la necesidad de negar los cuatro factores que, juntos, constituyen su consciencia condicionada. No podemos permanecer atrapados en tensiones, actividades nacidas de la tensión, frutos nacidos de la actividad y acumulaciones nacidas del fruto que juntos dominan nuestra psiquis, y todavía esperar establecer alguna relación significativa con Dios. Sólo la negación de estos cuatro factores básicos permitirá al hombre estar consciente de su identidad existencial. Es este género especialísimo de consciencia de sí el que pondrá al hombre frente a frente con lo que se denomina Dios. Entonces, esto se parecería a un hombre que mira en un espejo misterioso que no refleja su rostro sino el de ese “algo misterioso” que él llama con el nombre de “Dios”.

Yoga y meditacion

26 de Junio de 2009

El camino de la consciencia de Dios, que estos Sutras exponen, atraviesa todos los conceptos acerca de Dios prevalecientes en Oriente u Occidente. El enfoque conceptual es básicamente ideacional, en contraposición al existencial o real. El tema del Yoga no son conceptos en pugna, ideas, ideologías y sistematizadas pautas de pensamiento o teorías teocráticas o seculares, sino el hombre. Por tanto, existencialmente, Dios no puede ser nada sobre y por encima del hombre, o distinto al hombre. Él tiene que ser “algo” dentro del ser mismo del hombre, de lo que, debido a las densas capas de condicionamiento acumulado desde tiempo inmemorial, el hombre permanece inconsciente. Estos Sutras tienden primordialmente a permitirle al hombre ser vital e intensamente consciente de ese “algo” de calidad especialísima que vibra dentro de él, que se denomina vagamente “Dios”.

Kundalini yoga

23 de Junio de 2009

En consecuencia, podría sostenerse, tentativamente y no dogmáticamente, que mientras el sentido de asombro es más intelectual que emocional, el de adoración es más emocional que intelectual. Los dos no pueden separarse, pero son claramente distinguibles. Los dos juntos componen la energía psíquica de un ser humano, y la dicotomía asumida entre los dos resulta una variedad de personalidades separadas (o formas de esquizofrenia).
El enfoque del Yoga sobre la vida humana es integral, en contraposición al analítico. Este último enfoque divide inevitablemente al hombre, dentro y fuera.

Kundalini Yoga

22 de Junio de 2009

Tal como biológicamente dos impulsos básicos, la propia conservación y la procreación dominan la vida humana en el nivel fisiológico, así también psicológicamente dos tendencias básicas (vrittis)  parecen dominar la vida humana en el nivel cultural. Una es un sentido de asombro; y la otra es un sentido de adoración. El de asombro da origen a un espíritu de libre investigación que hace nacer las ciencias, las artes, la literatura y la filosofía, que todas juntas tejen cierta pauta cultural.  Por el otro lado, el sentido de adoración se acompaña generalmente de un sentimiento de sumisión total a ese “algo misterioso” que yace más allá de la comprensión humana. Este “algo misterioso y que inspira reverencia” se significa con la palabra “Dios”. Tal sentido de adoración y sumisión total a “Dios” constituye un sentimiento religioso, en torno del cual se fundan las religiones organizadas. También produce experiencias místicas que, bastante extrañamente, parecen ser similares sin tener en cuenta épocas, lugares, razas y circunstancias.

Hatha yoga

19 de Junio de 2009

Desde este Sutra hasta el Sutra 39, se sugieren siete caminos de alternativa hacia abhyasa-vairagya (Sutra 12) para producir cit-ta-vritti-nirodha, que florece en Samadhi. Tal como para los que no optan o no optarían por la no-elección, se sugiere el camino de la fe (Sutra 20), así también se sugieren estas siete opciones para todos los que se encuentran con impedimentos imprevistos para permanecer imperturbados en el estado de nirodha (o sea, un estado de la mente vacía de todo vritti). De estas siete opciones, el presente grupo de Sutras se ocupa de la denominada “reverencial consciencia de Dios” —isvarapranidhana.

Yoga

18 de Junio de 2009

EL CAMINO HACIA LA CONSCIENCIA DE DIOS

Sutras 23 a 29
23.   Ishvarapranidhánátvá O [alternativamente] a través de la reverencial consciencia de Dios.
24.   Klesakarmavipákásayaiáparamrishtah purushaviseshah Ishvarah
Uno, permaneciendo intacto por la tensión, la acción nacida de la tensión, el fruto nacido de la acción y la acumulación nacida del fruto —que todos juntos forman la psiquis condicionada— se convierte en Purusa en un sentido especial. Esto especial en el hombre es Dios.
25.   Tatra niratisayam sárvajña bíjam Allí [en Dios] habita la semilla de la omnisciencia.
26.   Sa eshah púrveshámapi guruh kalenánavacchedát Él sólo es el Gurú de todos los gurús pasados, porque está desligado del tiempo.
27. Tasya vácakah pranavah Él es significado por pranava, o sea OM.
28.   Tajjapastadartha-bhávaham Al conocimiento constante de lo que significa OM se lo llama japa [musitado lento, interior y atento del OM].
29.   Tatah pratyakcetanádhigamo-pyantaráyábhávasca De ese modo se produce una comprensión interior y la negación de todos los impedimentos [hacia la consciencia de Dios y el Samadhi].

Disciplina

17 de Junio de 2009

Los Sutras 21 y 22 recalcan la necesidad de tener elevada intensidad y sensibilidad muy sutil y delicada como requisitos necesarios para el Samadhi. La intensidad psicosomática, la sensibilidad atenta y la inteligencia se funden juntas y estallan en una transformación mutacional. El Samadhi es un hombre que se da a tal transformación.
Los restantes Sutras de esta Parte I se ocupan de los pocos caminos de alternativa, hacia vritti-nirodha y Samadhi. Terminan en una breve exposición del “Samadhi Sin Semilla” — la Omega o el ápice de la disciplina yóguica.

Yoga Sutras

15 de Junio de 2009

Los Sutras 19 y 20 hablan de los que no optaron o no optarían por vritti-nirodha. Estos caen bajo dos tipos de seres: los incorpóreos, y los que tienen cuerpos. Los que mueren y de esta manera se convierten en entidades incorpóreas continuarán moviéndose en una corriente de consciencia que permanece eternamente asociada con la corriente en la que el mundo se mueve. Y puesto que es propiedad permanente de la mente (citta-dharma) alcanzar el Samadhi, tarde o temprano, estos seres incorpóreos alcanzarán el Samadhi en la época del diluvio final. Esta es más bien una expresión intrigante. Dejémosla en paz; dejemos que la expliquen los Yogis perfectos, si deciden hacerlo y para cuando lo decidan.
El otro tipo de hombres son los que aún viven con cuerpos, pero que no optan o no optarán por no-elegir. En beneficio de estos nombres se sugiere un camino cuádruple. Estos son hombres que deben tener algo en qué creer. El Sutra 20 sugiere a estos hombres que si deben creer, entonces que pongan confianza y fe (sraddha) implícitas en la disciplina del Yoga. Si vivimos con intensidad en tal fe en el Yoga, entonces esta fe misma generará un surgimiento de nueva energía. Esta energía, a su vez, producirá un estado de recogimiento, un estado en el que podremos mirar de un vistazo la estructura total de las impregnaciones que constituyen la consciencia condicionada. Por último, esta combinación de fe-energía-recogimiento estallará en una inteligencia orientada hacia el Samadhi. De esta manera, este camino cuádruple florecerá en Samadhi.